jueves, 27 de diciembre de 2012

Ramiro Castillo

Castillo fue tapa de "El Gráfico"




















Nació en Coripata, Bolivia, el 27 de marzo de 1966. Se desempeño como delantero o volante, con una vasta carrera en el fútbol Argentino. Llegó a nuestro país para jugar en Instituto de Córdoba, siguió en Argentinos Juniors para recalar finalmente en River Plate.

El boliviano fue uno de los mejores futbolistas de la historia de su país, convirtiéndose en estandarte de su selección, la cual pudo conducir, junto con otros grandes jugadores como Marco Antonio “el Diablo” Echeverri y Erwin “Platini” Sánchez, a clasificar a un mundial de fútbol por primera vez en su historia (sus otras dos participaciones fueron por invitación) en 1994.

“Chocolatín”, apodo que se ganó por el color de su piel, alcanzó el pico de rendimiento en nuestro fútbol en su paso por La Paternal. Allí, llegó a pelear el campeonato en un equipo que tenía a Oscar Dertycia como goleador y a Nito Veiga como entrenador, quién llegó a decir que “si ‘Chocolatín’ tuviera la camiseta de Argentina o de Barsil, valdría millones de dólares”.

Era un jugador de buena técnica, carismático y tímido, sin dudas, uno de los mejores jugadores que dio el fútbol del altiplano. Era sencillo y tranquilo, pero a la vez era sincero y sin pelos en la lengua. Desde los futbolístico, le gustaba analizar los partidos luego de finalizados y soñaba con ser un formador de jugadores, trabajando con los juveniles. Vladimir Soria, compañero suyo en el Bolívar, dijo “hubiera sido un gran formador, por el espíritu y dedicación que mostraba por los jóvenes”. Debido a esta vocación por la formación de juveniles, fue que fundó la Escuela de Fútbol Ramiro Castillo, cuando aún seguía siendo jugador profesional.

Quienes compartieron planteles con él, manifiestan que era un gran profesional y, sobre todas las cosas, un gran referente para los más chicos, a quienes les dispensaba especial atención para educarlos y formarlos.

Después de River, pasó por Rosario Central y Platense. Es el jugador de origen boliviano como más presencias en el fútbol argentino, con 146 partidos y diez goles.

En Núñez estuvo una temporada, entre 1990 y 1991, jugó diez partidos y anotó un gol, en la goleada 4 a 0 a San Lorenzo el 8 de octubre de 1990.

Vistió los colores “Millonarios” en la primera etapa de Daniel Passarella como director técnico, y participó de aquella Copa Libertadores polémica en la que los “otros” obtuvieron un empate dudoso en la Bombonera contra Oriente Petrolero, de Bolivia, igualdad que determinó la eliminación de River de la competencia.

El 29 de junio de 1997, antes de jugar la final contra Brasil de la Copa América de Selecciones disputada en Bolivia, su hijo mayor fue víctima de un cuadro de hepatitis fulminante. “Chocolatín” no soportó el dolor de tan trágico acontecimiento, durante casi cuatro meses estuvo sumergido en una profunda depresión, hasta que finalmente, el 18 de octubre de 1997, a los 31 años, acabó con su dolor y decidió emprender el último viaje junto a su primogénito.

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