martes, 14 de enero de 2014

Campeonato 1955

Campeón en La Boca
Arriba: Mantegari, Carrizo, Venini, Hernández, Tesouro y Rossi
Abajo: Vernazza, Sívori, W. Gómez, Labruna y Loustau

















En la primera mitad de la década del 50, River Plate se había consagrado bicampeón del fútbol argentino al obtener los títulos de 1952 y 1953.

Con el objetivo de recuperar la hegemonía perdida en manos de Boca Juniors, campeón de 1954, el Millonario encaró la competencia de 1955 con las incorporaciones de Néstor Rossi, que volvía a la institución tras su excursión por Colombia; Federico Vairo, Raúl Hernández y José Sánchez.

Dieciséis equipos participaron de la Primera División, y se enfrentaron todos contra todos en dos rondas de quince fechas. La temporada comenzó el 30 de abril y Tigre fue el primer rival del combinado de José María Minella que, sin brillar, ganó por la mínima diferencia gracias a un penal convertido por Santiago Vernazza.

A partir de allí, y hasta la fecha nueve donde cayó derrotado por Platense, el equipo logró cinco victorias, todas ellas por diferencia de un gol, y dos empates.

Luego de perder el invicto con el conjunto Calamar, que consiguió la victoria tras convertir un penal que originó la suspensión del partido, el Millo volvió al triunfo en la jornada siguiente, derrotando 2 a 0 a Estudiantes en cancha de Vélez, por estar el Monumental clausurado.

En la decimosegunda fecha, River recibió a San Lorenzo en cancha de Huracán. Este partido también se suspendió, en esta ocasión, por un derrumbe en una de las tribunas, postergándose por tres días y mudándose a la cancha de Racing Club. Allí, el Millonario salió victorioso 4 a 2 y, como Boca había empatado con la Acadaemia, el equipo de la banda quedó solo en la punta del certamen.

Las siguientes fechas marcarían una caída importante en la actuación del equipo de Núñez. Tras perder con Vélez en la jornada 13, se enfrentó a los del riachuelo el 17 de agosto, haciendo de local nuevamente en la cancha de Racing Club. Ante un estadio colmado, producto de las 58469 entradas vendidas, sufrió una dura derrota por 4 a 0, que ubicó a los de la ribera solos en la vanguardia, con dos puntos de ventaja.

Los últimos partidos de la primera rueda dejaron un empate de River con Racing y una victoria de Boca. Así, los xeneizes sumaban 23 puntos, el Millonario 20 y la Academia 19.

En el comienzo de la segunda ronda, el equipo de Minella volvió a empatar, por lo que siguió alejándose de la punta, ya que el clásico rival volvió a sumar de a dos. A la siguiente semana, tras cuatro fechas sin ganar, River derrotó a Chacarita y comenzó la recuperación, gracias al empate del puntero con Huracán.

Esta tendencia se acentuó cuando Boca volvió a dejar puntos en el camino, tras perder con Ferro, y el Millonario volvió a ganar, acortando la distancia a una unidad. También se acercaron los dos equipos de Avellaneda, que obtuvieron sendas victorias.

En medio de una semana convulsionada por el golpe de estado de La Revolución Libertadora se disputó la fecha 19, en un clima enrarecido, tanto en las calles como en los estadios. Allí, el equipo de Minella empató en dos con Newell´s y los xeneizes fueron derrotados por Lanús. Además, la victoria de Independiente sobre Vélez lo metía en la pelea, ya que los tres equipos quedaban como líderes, con 26 unidades.

A partir de la vigésima fecha, con la victoria ante Huracán, River Plate encadenaría una serie de once encuentros sin derrotas hasta el final del certamen. Durante esa racha, el equipo de la ribera comenzó una importante deflexión que lo fue alejando de la vanguardia.

La recta final no estuvo exenta de curiosidades y suspensiones, como en el encuentro contra Estudiantes del 13 de noviembre, donde los incidentes ocasionados tras la sanción de un penal para el Millo, obligaron a interrumpir el encuentro, dándolo por finalizado con el marcador como estaba en ese momento (2 a 1 en favor de River).

También debió finalizarse antes de tiempo el encuentro de la fecha 27 contra San Lorenzo porque, al cierre de la primera etapa, cuando el Millonario ganaba 1 a 0, un grupo de inadaptados invadió el terreno de juego y agredió al juez inglés Meade, quién dio por terminado el partido.

En la jornada siguiente, jugada por la mañana –al igual que las dos últimas– por las altas temperaturas, el conjunto de Núñez goleó a Vélez y mantuvo la diferencia de tres puntos, pero no pudo gritar campeón porque aún faltaba la resolución del encuentro contra el equipo de Boedo (con esos dos puntos, sacaba cinco de ventaja con cuatro por disputarse)

Todo se definió en la anteúltima fecha, cuando River debía visitar a su eterno rival, y perseguidor, en la Boca. Ese 8 de diciembre por la mañana, con el arbitraje de Bert Cross, los equipos salieron al terreno de juego con:

Boca Juniors: Musimessi; Colman, Edwards; Lombardo, Mouriño, Pescia; M.Boyé, Rosello, Etcheverry, Pizzuti y Cuchiaroni.

River Plate: Carrizo; Venini, Vairo; Mantegari, Rossi, Sola; Vernazza, Sívori, W.Gómez, Labruna y Zárate.

La mañana comenzó complicada para el Millonario, ya que Carlos Etcheverry abrió el marcador a los diez minutos para el equipo local. Así se mantuvo hasta los 29 del complemento, cuando Angel Labruna marcó el empate. En la jugada siguiente, a los 30, Roberto Zárate desniveló el tanteador en favor de la visita. Una ráfaga de un minuto que alcanzó para derrotar al eterno rival en su cancha y coronarse campeón una vez más, la segunda allí y la décima hasta esos tiempos a nivel local (decimoprimera si consideramos que en 2013 se reconoció a la Copa de Oro de 1936 como una estrella más).

Los números del campeón:

PJ
PG
PE
PP
GF
GC
PTS
30
18
9
3
53
35
45

Los 53 goles a favor del Millonario representan al equipo campeón con menos tantos convertidos en el profesionalismo hasta esos días.

El once habitual dirigido por José María Minella formaba con: Amadeo Carrizo; Federico Vairo, Raúl Hernández; Oscar Mantegari, Julio Venini, Pascasio Sola; Santiago Vernazza, Ángel Labruna, Enrique Sívori, Félix Loustau y Walter Gómez. Además, Néstor Rossi y Roberto Zárate tuvieron una participación importante en aquel campeonato.

Los goleadores del equipo fueron Angel Labruna y Enrique Sívori, con diez tantos cada uno. El segundo puesto fue para Racing, que quedó a siete puntos.


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