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viernes, 12 de julio de 2013

Goles de Taco

el tacazo de Higuaín














El fútbol es un deporte convocante. Es difícil comprender como una pelota puede congregar a tantas personas y despertar las pasiones y reacciones que se ven día a día en las canchas del mundo. Más curioso lo hace el hecho de ser una de las pocas actividades en la cual es necesario tener el control de un elemento exclusivamente con los pies (a excepción de los arqueros) y sin utilizar ninguna herramienta como medio para tal fin. Ya de por sí, estas características lo hacen ver como una empresa complicada y, a su vez, la simpleza de estas condiciones lo hacen practicable en cualquier lugar, en cualquier momento y con cualquier elemento que simule ser un balón y pueda ser impulsado por los pies.

Dentro del sinfín de maniobras que se pueden ejecutar para impactar la pelota, una de las más vistosas suele ser el tacazo. Un pase, un gol, o incluso un despeje, son más vistosos o espectaculares si se llevan a cabo con el taco. A veces es fácil su ejecución y otras veces es necesario hacer un movimiento especial para poder conectar el cuero.

Como no podía ser de otra manera, en River hubo muchos jugadores que llevaron a cabo la exquisita maniobra:

Leopoldo Jacinto Luque: 2 de diciembre de 1979 – River Plate 1 – Huracán 1. Última fecha de la zona B del torneo Nacional de 1979. River recibía a Huracán en el Monumental con el objetivo de obtener la clasificación para la siguiente etapa. El empate en cero se mantuvo hasta los 18 minutos del segundo tiempo, cuando un tiro libre ejecutado por Passarella en campo “Millonario” no fue bien rechazado por el defensor del “Globo” que solo alcanzó a peinar el balón hacia atrás. Esto favoreció el pique de Luque, que ingresando por el vértice del área grande encaró al arquero Munutti y, cuando éste salió, le tocó el balón por un costado mientras el delantero pasaba por el otro. Luego fue al encuentro de la pelota que había quedado de frente a la portería, pero Luque estaba de espaldas a la misma, así que, con un taco, definió al fondo de la red. Este gol se encuentra entre la selección de los diez mejores goles de taco de la historia realizada por el diario Marca.

Gonzalo Higuaín: 8 de octubre de 2006 – River Plate 3 – Boca 1. Por la décima fecha del Torneo Apertura 2006, River recibía a Boca en el Monumental. El “Xeneize” llegaba invicto y buscaba levantar su tercer Campeonato local en hilera, River venía de varios años sin títulos e intentaba seguir en la senda victoriosa que llevaba en el certamen para llegar a la recta final con posibilidades. A los 29 minutos del primer tiempo, Belluschi ejecutó un tiro libre desde el lateral derecho del área que defendía el equipo visitante. En vez de un centro, puso un pase rasante al punto del penal, por donde entraba Víctor Zapata que, con el pie derecho, metió la pelota dentro del área chica. Allí estaba parado Gonzalo Higuaín, de espaldas al arco, que se encontró con el balón elevado y solo pudo resolver con un tacazo para desviar la pelota y convertir el primer tanto del partido.

Juan Pablo Ángel: 5 de septiembre de 1999 – River Plate 4 – Belgrano (Cba) 3. Torneo Apertura 1999, quinta fecha, tarde lluviosa, cancha embarrada y lluvia de goles. El partido se había presentado complicado, empezando River en desventaja y debiendo revertir la situación. Ya en el segundo tiempo y con la ventaja de 3 a 2 para el local, llegó la joyita del colombiano. Saviola desbordó por el sector derecho y, tras dejar desairado a su marcador, metió un centro bajo al borde el área chica, hasta allí llegó Ángel que, con un pequeño salto, dejó pasar el balón entre sus piernas y lo conectó con el taco de su botín derecho marcando el cuarto gol para el “Millo”.

Fernando Cavenaghi: 17 de septiembre de 2003 – Independiente 1 – River Plate 4. Por la primera fase de la Copa Sudamericana del año 2003, el “Millonario” debía enfrentarse con el rojo en Avellaneda. River ganaba cómodamente el partido por tres tantos cuando llegó la perla del “Torito”. Eduardo Coudet tiró un centro bajo cerca del punto del penal, el goleador picó habilitado y tuvo que frenar su carrera quedando un poco adelantado a la posición del balón, por lo que su único recurso fue engancharlo con el taco y colocarlo en el segundo palo de Islas. Fue el cuarto gol que prácticamente selló la clasificación de River a la siguiente ronda.

Radamel Falcao García: 17 de abril de 2008 – River Plate 5 – San Martín (Peru) 0. Por la fase de grupos de la Copa Libertadores 2008 River recibió en el Monumental a la Universidad de San Martín de Perú. El partido estaba con un gol de ventaja para los locales cuando en el minuto 28 de la primera etapa Paulo Ferrari desbordó por derecha y puso un pase al interior del área chica que el artillero colombiano empujó a la red con su taco derecho. El partido terminó con una goleada, y el “Millonario” se aseguró la clasificación a la siguiente etapa de la copa.

viernes, 22 de febrero de 2013

El Pelé Blanco

la secuencia del gol del "Beto"





















Año 1970. México cobijaba el noveno Campeonato Mundial de Fútbol. En una de las semifinales, disputada el 17 de junio, Brasil y Uruguay reeditaban la definición de 1950 en el Maracaná. Los  uruguayos buscaban repetir la historia, los brasileños tomarse revancha por aquel “maracanazo” inolvidable.

Los cariocas llegaban como favoritos. Entre sus filas se encontraban varios de los máximos exponentes del balompié de la época: Carlos Alberto, Clodoaldo, Jairzinho, Tostao, Rivellino y, por supuesto, Pelé.

El partido comenzó favorable a los “charrúas”, que se pusieron en ventaja con un gol de Luis Cubilla, hasta que Clodoaldo puso tablas en el marcador a poco de finalizar el primer tiempo. En el complemento, Jairzinho adelantó al “scratch” y faltando poco para la finalización del encuentro, Rivelino estampó el 3 a 1 final para clasificar al equipo de Pelé a la final.

Además del resultado y la clasificación, ese encuentro sería recordado por una jugada, que de haber terminado en gol, estaría en el podio de los mejores goles en la historia de los mundiales.

En el Minuto 46, Tostao mete un pase entre líneas de la defensa “celeste”, que deja a Pelé pie a mano contra el arquero uruguayo, Ladislao Mazurkiewicz, en la media luna del área. El diez brasileño deja correr el balón sin tocarlo, lo que despista al uno uruguayo que va a buscar al delantero por su derecha, mientras la pelota le pasa por la izquierda, quedando completamente desairado. El “Rey”, tras esquivar en su carrera al portero, va en busca de la número cinco dentro del área grande, levemente abierto sobre su derecha, y ejecuta un remate cruzado, tan cruzado que, lo que parecía ser una obra maestra, termina perdiéndose por la línea de fondo apenas desviado del segundo palo.

Aunque no terminó dentro del arco, la jugada es recordada por la finta al arquero sin tocar la pelota.

Año 1972. Torneo Nacional de Argentina. Por la zona de clasificación, el 3 de diciembre, el Monumental de Núñez era testigo de un nuevo clásico entre River e Independiente. El conjunto “Millonario” llegaba con un invicto de diez partidos (nueve victorias y un empate) y contaba con figuras como Juan José López, Reinaldo Merlo, Oscar Más, Carlos Morete y, por supuesto, Norberto Alonso.

El partido comenzó electrizante. A los 26 minutos ya contaba con cuatro anotaciones: Giusotzzi, a los sesenta segundos, ponía en ventaja al equipo de la banda. Diez minutos después, Doboletta empataba el marcador, y a los quince, Morete establecía el 2 a 1. Luego, a los 26, Maglioni estampaba una nueva igualdad y, finalmente, a los 32’ Alonso, y a los 43’ Morete, decretaban el 4 a 2 con el que finalizaba el primer periodo a favor del local.

El complemento no podía ser menos, a los seis goles con los que ya contaba el tablero electrónico, se le agregaría otro de Alonso a los cinco minutos, el tercero de Morete a los 30’ y el último, de Marchetti, a los 34’, para decretar el 7 a 2 final. Sin dudas, un resultado sorprendente y, hasta hoy, la máxima goleada de River propinada al cuadro de Avellaneda.

Además de la gran cantidad de veces que la pelota besó las redes, del histórico marcador y del triplete de Morete, ese encuentro se recuerda porque el “Beto” se convirtió en el “Pelé Blanco”.

Cuando transcurrían cinco minutos del segundo período, el partido estaba 4 a 2 a favor del “Millonario”, e Independiente buscaba descontar, adelantando sus líneas peligrosamente. En ese momento, Jorge Dominichi recibe cerca de mitad de cancha, y mete un pase entre líneas de la defensa “roja”, dejando al “Beto”, que superó en la carrera a Luis Garisto, pie a mano contra el arquero rival, Miguel Santoro, en la media luna del área. El diez rojiblanco amaga a tomar el balón, pero lo deja correr sin tocarlo. El uno de Avellaneda, creyendo el engaño, siguió al zurdo, que le pasó por delante, y la pelota, le pasó por detrás, quedando completamente desairado. Alonso, tras la exquisita maniobra, se encontró con la redonda y solo tuvo que empujarla al fondo del arco, completando la obra que, dos años atrás, había dejado inconclusa el “Alonso Negro”.

Tiempo después, el ídolo “Millonario”, reconocería que fue el mejor gol que hizo porque “la tuve que resolver ahí, como un actor que tiene que improvisar algo porque le falló el libreto”

Gracias a River y Números (@River_Numeros) por su valioso aporte.

martes, 22 de enero de 2013

Acróbatas del Aire

Arriba "Pinino"; Abajo "El Príncipe"




















El gol es la máxima expresión del fútbol. Un juego que fue creado con el objetivo de que once jugadores busquen incesantemente hacer que la pelota cruce la frontera de los tres palos rivales. Cuando el balón se estrella contra la red, se produce una sensación inexplicable, esa alegría que inunda las gargantas de hinchas y jugadores.

Hay muchas formas de conseguir ese grito de desahogo: de zurda, de derecha, de cabeza, con un zapatazo, de “chiripa”, todos valen uno. Pero hay algunos que se festejan y se gritan más que otros. Son esos que uno no puede creer que sean realidad. Parecen salidos de un cuento de ciencia ficción, con maniobras imposibles para cualquier ser humano normal, y que los jugadores, disfrazados de superhéroes, ejecutan como si fuese cosa de todos los días. Enredan sus piernas y practican una rabona perfecta, o tiran un taco sin siquiera mover los pies. Pero hay uno que es diferente, que desafía las leyes de la física y hace pensar que la manzana de Newton es puro cuento, claro, difícilmente existiera el fútbol en aquella época.

El gol de “chilena” es de esos que nunca se esperan, pero cuando llega, no se puede entender que fue lo que pasó. Se aguarda desesperadamente la repetición en cámara lenta para ver con lujo de detalles todo el movimiento que ese extraterrestre acaba de ejecutar. Si alguno tuvo la fortuna de verlo en la cancha, no ve la hora de llegar a su casa para poder corroborar fehacientemente lo que acaba de observar.

Un sujeto que salta, se suspende en el aire en un segundo que parece durar una eternidad, el torso que gira mientras el cuerpo está suspendido, su espalda que queda paralela al piso y las piernas que se colocan a 90 grados del cuerpo para impactar el balón hacía atrás, a veces de lleno, a veces con pifia, pero eso es lo de menos, lo que cuenta es lo impactante de la acrobacia.

Su origen data de 1914, cuando Ramón Unzaga la ensayó en la cancha del puerto chileno de Talcahuano. Años más tarde, en 1916, este jugador representó a la selección chilena en el sudamericano disputado en Buenos Aires, y  practicó la maroma que fue bautizada por la presa argentina como “chilena”. Nombre que se revalidó en 1927, cuando Colo-Colo hizo una gira por Europa, y el delantero David Arellano la llevó a cabo en España, donde también la denominaron así en honor a su nacionalidad.

En River hubo varios acróbatas, algunos más perfectos y armónicos que otros, pero todos igual de efectivos, aunque algunos con una sorpresa inesperada.

Enzo Francescoli: 8 de febrero de 1986 - River 5 – Polonia 4. Era un torneo de verano. A siete minutos del final el “Millo” perdía 4 a 2, pero en una ráfaga logró llegar al empate en el final por medio de Ramón Centurión. Aunque la igualdad parecía ser lo último de aquella jornada, todavía faltaba la perla de la noche. En el tercer minuto de adición, Norberto Alonso ejecutó un tiro libre desde la derecha, Oscar Ruggeri la metió de cabeza dentro del área grande cerca de la medialuna, el “Príncipe” la paró de pecho, y en el aire, ejecutó la pirueta dejando sin chances al arquero polaco. Luego el uruguayo declaró “si hubiera sido en un partido oficial hubiera quedado en la historia”. Esta vez se equivocó.

Oscar Más: 16 de mayo de 1965 – River 2 – Banfield 1. Sabido es que a “Pinino” le encantaban las definiciones extravagantes e impredecibles. En una época esquiva para el “Millonario” en cuanto a títulos, sus acrobacias y locuras alegraban al pueblo “Millonario”. El que no lo disfrutó fue Righi, arquero de Banfield, que en 1965 tuvo que sufrir la espectacular definición de “chilena” del “Mono”.

Javier Saviola: 14 de noviembre de 1999 – River 2 – Gimnasia (LP) 0. Por la fecha 14 del Apertura 1999, el equipo de Núñez recibía al Lobo en el Monumental. Fue un campeonato donde el conjunto de la banda roja tuvo un rendimiento parejo y se consagró campeón. Ese día, tras un corner, Mario Yepes bajó la pelota dentro del área y Saviola, que se había pasado en el cálculo, volvió sobre sus pasos y llevó a cabo la cabriola que terminó por meterse en el palo más lejano del arquero platense. Fue el 2 a 0 que encaminó al equipo hacia un nuevo título.

Hernán Crespo: 8 de mayo de 1996 – River 5 – Sporting Cristal (Perú) 2. Partido de vuelta por los octavos de final de la Copa Libertadores. El conjunto de Ramón Díaz necesitaba ganar por dos goles para obtener la clasificación a cuartos. En el primer tiempo el “Millo”fue una tromba y se llevó por delante a los peruanos obteniendo la diferencia con holgura. Dentro de la catarata de goles de esa etapa, a los 30 minutos, Marcelo Escudero tiró un centro hacia tras que tomó a Crespo pasado en la carrera, éste no tuvo mejor idea que frenar, y en el aire, ejecutar la pirueta impactando el balón como venía y clavándolo dentro del arco peruano. Fue el 3 a 0 que aseguraba la clasificación a cuartos.

Martín Aguirre: 9 de octubre de 2011 – Huracán 1 – River 2. Fecha 10 del torneo Nacional B. Tras ir perdiendo, el conjunto de Almeyda llega al empate a través de Martín Aguirre. No conforme con eso, en el minuto 20, el “Tano” Vella desborda y tira un centro atrás, a media altura, que el “Gula” conecta con una acrobática “chilena” al ras del piso. Fue el segundo gol en su cuenta personal y el segundo del equipo de la banda que logró la victoria 2 a 1.

Facundo Quiroga: 28 de septiembre de 2008 – River 3 – Racing 3. Por el Apertura 2008, Racing visitaba a River y a los doce minutos de comenzado el encuentro, un desborde de Leandro González es interceptado por Facundo Quiroga que, con una acrobacia en el aire, intenta despejar el balón, con tanta mala suerte, que su despeje acrobático terminó colándose en el ángulo del arco de Marcelo Ojeda. En una época donde lo imposible se hacía realidad en el “Millonario”, Quiroga se hizo un gol en contra de “chilena”. Luego River finalizaría último en el campeonato por primera vez en su historia.

Roberto Trotta: 6 de agosto de 1997 – River 1 – Newell´s 0. El clausura 1997 llegaba a la decimoséptima jornada con River y Newell´s igualados en la cima con 34 puntos. El Monumental era testigo de una verdadera final. El partido era trabado, mal jugado y con una defensa rosarina casi impenetrable. El partido se moría igualado en cero, entraba en tiempo adicionado y tras un tiro de esquina generado por Enzo Francescoli, Marcelo Gallardo lo ejecutó al punto del penal. Luego de una serie de rebotes, Trotta queda de espaldas al arco y de frente a la pelota, que le había quedado a la altura del pecho, de modo que solo podía resolver de “chilena”. El balón terminó adentro del arco rojinegro, el “Cabezón” lo gritó con alma y vida y  River quedó en las puertas de un nuevo título.