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lunes, 19 de mayo de 2014

¡RIVER CAMPEON!

Torneo Final 2014 – Fecha 19 – 18 de mayo de 2014
River Plate 5 – Quilmes 0
35 veces Campeón (foto Olé)














Ya está. Se acabó. Atrás quedaron las pesadillas, los malos momentos, el sufrimiento y los bajos rendimientos. Ese grito que tenía atragantado hace años el pueblo Millonario, finalmente salió a la luz y se hizo escuchar en toda la Argentina.

El país se vistió de rojo y blanco. Este plantel entendió que estaba frente a la oportunidad única e histórica de volver a poner a River en el primer plano del fútbol local. De ser los hombres que dejarían atrás las malas y marcarían el camino de la resurrección de uno de los equipos más grandes del continente.

El Monumental estaba colmado y los nervios se sentían en cada rincón. Este River que había hecho sufrir a sus hinchas durante cada jornada del Torneo Final 2014, resolvió con holgura y suficiencia la encrucijada que quiso plantear Ricardo Caruso Lombardi.

A los nueves minutos, un cabezazo de Carlos Carbonero no pudo ser contenido por Benítez, que dejó el rebote corto y ahí estaba Fernando Cavenaghi, con el olfato del nueve, para definir con el arco a su merced. A partir de ese momento, el Millonario comenzó a ser el CAMPEÓN.

Ese gol sería un mazazo para Quilmes y para los que estaban siguiendo este encuentro desde otros estadios, esperando un tropezón del gigante rojiblanco. Pero eso nunca llegó, sino que fue todo lo contrario.

Como si de golpe, estos jugadores se hubieran dado cuenta que estaban en River; como si el espíritu de la Máquina de los noventa se hubiera corporizado en los once de memoria de Ramón Díaz, entendieron que tenían que llevarse puesto al rival, y así lo hicieron.

Borraron al cervecero de la cancha. No le dieron respiro y a los 24 minutos, con una jugada preparada de un tiro de esquina, llegó el segundo tanto de la mano de Gabriel Mercado, que empujó a la red tras una peinada de Jonathan Maidana en el primer palo.

El complemento no varió su desarrollo. El equipo de Ramón Díaz quería sentirse campeón antes de los noventa minutos, pero además quería florearse, quería demostrar que las finales se juegan a todo o nada, que los partidos importantes no le quedan grandes.

Y lo lograron. Un zapatazo de Cristian Ledesma, emblema y figura de este plantel, a los 18 minutos del segundo tiempo, terminó por llevar la tranquilidad que todo el pueblo riverplatense esperaba. Los cantos de “dale campeón” comenzaron a salir de las gargantas Millonarias y los jugadores tocaron permitiendo que el “Ole”, tan temido y esquivo en los últimos tiempos,  bajara de las tribunas.

Los goles del Toro y de Teófilo Gutiérrez, a los 25 y 44 minutos respectivamente, terminaron de poner la lápida sobre el equipo de Caruso Lombardi y desataron más motivos para festejar.

Sin dudas River jugó el mejor partido del campeonato, cuando más necesitaba jugar a lo River, pasó por arriba a su rival, ganó con autoridad y confirmó que fue el mejor de este campeonato y que es un merecido CAMPEÓN.

Muchas cosas hay para destacar, muchos momentos para resaltar que merecen otras columnas. Pero sin dudas, la victoria en La Boca y el penal atajado a Sebastián Saja son los dos momentos que marcaron que este plantel podía quedarse con el campeonato. Además, el gol del Lobo y su emoción en el festejo, son un símbolo de este campeonato y de lo que significó él para el andamiaje de este equipo. También una mención para los colombianos, ellos fueron la columna vertebral del once de Ramón.

Un párrafo aparte para Ramón Díaz. Él lo hizo de nuevo. Podrá ser muy criticado por sus actitudes fuera de la cancha, por su forma de trabajar o por lo que sea, pero, como decía un amigo en la cancha, “no sé qué hace, ni como lo hace, pero lo hace”. Ramón es River, sin dudas, y lo sigue demostrando. El armó este plantel y el mérito es todo suyo y de los jugadores, que esta dirigencia no se cuelgue la medalla, ellos apenas trajeron al Torito.

Después de los catastróficos años que llevaron a la banda al Nacional B, se especulaba con que la reconstrucción sería larga y difícil. Por suerte, el Pelado se encargó de hacer que la espera sea lo más corta posible. A poco menos de dos años de haber vuelto a Primera División, materializó el campeonato número 35 en la historia del club.

Ahora es el momento de dejar atrás todas esas malarias y tomar este envión para arrasar con todo lo que se ponga adelante. El próximo objetivo es la Superfinal del sábado que viene, en San Luis, con horario a confirmar. Allí, el Millonario se disputará con San Lorenzo el título del mejor de la temporada, la posibilidad de entrar a la Copa Sudamericana y la chance de jugar una final con el campeón de la Copa Argentina, que también debe empezar a disputar el Millo.

Hoy la alegría es infinita. El más grande está de vuelta. River es CAMPEÓN. Gracias jugadores, gracias Ramón, gracias River.

Formaciones

River Plate: Barovero (7); Mercado (8), Maidana (8), Balanta (8), Vangioni (7); Carbonero (7), Ledesma (9), Rojas (8); Lanzini (8); Gutiérrez (7) y Cavenaghi (9). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 26’ST Kranevitter (7) por Ledesma; 31′ST Menseguez por Cavenaghi; 33′ST Ferreyra por Rojas.

Quilmes: Benítez; Leyes, Lema, Carli, Suárez; Carrasco, Díaz, Benítez, Pérez Godoy; Ríos y Telecha. Director Técnico: Ricardo Caruso Lombardi.

Resumen

Goles: 9’PT Cavenaghi (Riv); 24’PT Mercado (Riv); 18’ST Ledesma; 25’ST Cavenaghi (Riv); 44’ST Gutiérrez (Riv).
Incidencias: no hubo
Arbitro: S. Trucco (Bien)
Figura: Ramón Díaz (Riv)

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lunes, 12 de mayo de 2014

A un paso

Torneo Final 2014 – Fecha 18 – 11 de mayo de 2014
Argentinos Juniors 0 – River Plate 2
Mercado la empuja al gol (foto Olé)
















Después de sufrir por años de desaguisados dirigenciales y futbolísticos, hoy River vuelve a tener la posibilidad de coronarse en su cancha frente a su gente. El triunfo en La Paternal no fue vistoso ni mucho menos holgado, pero sirvió para quedar solo en la cima de la tabla y con varias posibilidades de festejar en la última fecha.

Hasta la apertura del marcador, el partido era cansino, aburrido. Parecía un rejunte de solteros contra casados. El local, ya descendido, que mostraba porque había perdido la categoría, y la visita que, a pesar de la tenencia, no pisaba el acelerador para llevarse por delante a un rival netamente inferior.

No obstante, las jugadas más claras de la primera mitad fueron para el Millonario. Una pared entre Daniel Villalva y Fernando Cavenaghi que el primero definió sin fuerza con el arco vacío, permitiendo que Barisone llegara barriéndose para despejarla; y varios remates de media y larga distancia fueron lo más peligroso de un partido en el que Marcelo Barovero era un espectador de lujo.

La pasividad de los hombres de Ramón Díaz era alarmante, daba la sensación de que les daba lo mismo empatar que ganar, porque de todos modos llegarían a la punta, sin considerar que la victoria los dejaría en una posición inmejorable de cara a la última fecha.

El complemento fue diferente. El Bicho empezó a animarse y comenzó a llevar peligro al arco de Trapito a través de Leonardo Pisculichi y Nicolás Gómez, que había ingresado en esta etapa. Tan solo con esos hombres, los de la Paternal complicaron con centros y un tiro de larga distancia del enganche colorado que Barovero despejó al tiro de esquina.

Parece mentira, pero River se empecina en complicarse solo los partidos, ante rivales que no tienen absolutamente nada para meter miedo. Por suerte, Manuel Lanzini jugó uno de sus mejores partidos de los últimos tiempos, siempre pidió la pelota y se hizo cargo de los ataques, mostrando su gambeta y aprovechando su velocidad para dejar en el camino a los defensores locales.

Así fue como, a los 23 minutos, un tiro libre suyo, tras una infracción sobre Leonel Vangioni, y luego de una mala salida del uno local, pegó en el travesaño y en el palo, y le quedó servida a Gabriel Mercado para empujarla a la red. Los jugadores lo gritaron con alma y vida. Se notaba que era un desahogo para ellos. Se abrazaron y se felicitaron durante varios minutos.

A partir de allí, el partido cambió. River comenzó a manejar la pelota nuevamente, como en la primera mitad, y la hizo circular, a veces con demasiada suficiencia, como si tuviera varios goles de ventaja, y sin recordar lo que había pasado contra Racing en el Monumental.

De todos modos, la fragilidad de Argentinos, potenciada por el golpe del tanto en contra, no parecía poner en riesgo los tres puntos. De hecho, a partir de allí, el golero, que volvía a la titularidad en el Millo, no pasó más sobresaltos.

Finalmente, la tranquilidad llegó a los 32 minutos, cuando el Torito presionó sobre la salida rival y el despeje de Flores se desvió hacia adentro del área, donde estaba esperando Teo, que tomó el balón y definió entre las piernas de Fernández para liquidar el partido.

Esta vez, Ramón Díaz acertó en el cambio y el goleador colombiano liquidó un pleito que le permite a River recibir a Quilmes en el Antonio Vespúcio Liberti con la posibilidad de festejar luego de seis años sin títulos.

Para ello, existen varias combinaciones posibles. Por supuesto, que la más cómoda y tranquila es ganar en casa y olvidarse de lo que hacen los demás. Pero en cualquier caso, si los rivales directos no obtienen sus tres puntos, River sumará un nuevo trofeo a sus vitrinas.

Esta semana será larga. La ansiedad y la espera por el encuentro en el Monumental harán de estos días interminables. Después de mucho sufrir y acompañar, el domingo llegará la posibilidad única, para este plantel, de quedar en la historia como el equipo que inició el resurgimiento de la institución más grande de Argentina. Falta un paso.

Formaciones

Argentinos Juniors: Fernández; Barisone, Flores, Gambetta; Barzola, Serrano, Iñiguez, Rodríguez; Pisculichi; Becerra y Ramírez. Director Técnico: Claudio Borghi.

River Plate: Barovero (7); Mercado (7), Pezzella (5), Funes Mori (6), Vangioni (6); Carbonero (5), Ledesma (5), Kranevitter (6); Lanzini (7,5); Villalva (5) y Cavenaghi (5). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 14’ST Gutiérrez (6) por Villalva; 14’ST Ferreyra (5) por Ledesma; 37’ST Menseguez por Cavenaghi.

Resumen

Goles: 23’ST Mercado (Riv); 32’ST Gutiérrez (Riv)
Incidencias: no hubo
Arbitro: M. Vigliano (mal)
Figura: Lanzini (Riv)

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domingo, 4 de mayo de 2014

Como un gol

Torneo Final 2014 – Fecha 17 – 4 de mayo de 2014
River Plate 3 – Racing Club 2
Chichizola, el salvador (foto River Plate Oficial)













Así lo gritó Leandro Chichizola, y todo el Monumental, cuando, en el tiempo cumplido, le contuvo el penal al experimentado Sebastián Saja. El partido se moría y, gracias a una chambonada de Ariel Rojas, parecía que las chances de llegar a la cima se esfumaban. Pero Chichi mostró una vez más que no le pesa la responsabilidad de cubrir el arco más grande del mundo y se guardó los tres puntos en el bolsillo.

La euforia por el final del encuentro deja en evidencia que este es un equipo que está más predispuesto al sufrimiento que a ganar con holgura. Este encuentro frente a Racing es un claro ejemplo de ello. Con nada, el equipo de Avellaneda pudo llevarse un empate, que hubiera sido demasiado premio para lo que había mostrado en la cancha.

De movida se vio un esquema más conservador por parte de la visita y, como debe ser siempre, la intención de hacerse protagonista por parte del conjunto local. River tuvo el control, presionó y buscó el arco de Saja en todo momento.

Así fue como, a los 23 minutos, el asedio Millonario terminó en un penal sobre Daniel Villalva, tras una juagada donde se vieron varias acciones dudosas dentro del área, que Fernando Cavenaghi convirtió en gol. La superioridad se reflejaba en el marcador y era justa la victoria.

Pero el equipo de Ramón Díaz se empecina en darle vida a rivales netamente inferiores. Comete infracciones infantiles, como si no aprendiera de los errores de fechas pasadas. A los 38, una infracción en tres cuartos de cancha, un tiro libre ejecutado al punto del penal y Diego Villar que, en paloma, conectó de cabeza y puso el balón al lado del palo. Empate y premio doble para la Academia, que con nada, llegaba a la igualdad.

El once del riojano pareció sentir el golpe, pero no bajó los brazos y, cuando se moría el primer tiempo, el Keko, de gran partido, peleó y desbordó, metió un centro bajo a la media luna del área, Manuel Lanzini abrió las piernas para dejar pasar el balón y Carlos Carbonero, que venía de frente, ejecutó un remate alto y furibundo que se estrelló contra el fondo de la red. El marcador se iba con la justa ventaja del local al descanso.

La premisa del complemento era mantener la concentración e intentar ampliar la ventaja para no sufrir de cara al final. Así, a los ocho minutos, una hermosa jugada asociada entre Manu, Cave y el volante cafetero, terminó con un centro atrás de éste, que el Torito conecto de taco para poner el 3 a 1.

El partido parecía controlado y dominado. Racing no mostraba armas para poner en peligro la ventaja Millonaria y entonces, Ramón comenzó a hacer los cambios, de manera anticipada, para resguardar a Cavenaghi  y Ledesma.

La salida del nueve relajó a la defensa académica que se liberó y no sintió que el joven Gionvanni Simeone fuera un peligro para ellos. Así, Racing comenzó a tomar el medio, a adelantarse en el terreno y llegó al descuento a los 27 minutos, a través de Gabriel Hauche, en posición dudosa, tras una distracción defensiva del sector derecho.

Faltaban poco más de veinte minutos y un partido que estaba controlado, pasó a ser de alto riesgo y tensión por haberlo dado por terminado antes de tiempo. Pero el sufrimiento no terminaría ahí. Aún faltaban los fatídicos cuatro minutos finales.

En una jugada similar a la del segundo gol, Jonathan Maidana cometió una infracción en el borde del área y tuvo que irse a las duchas por doble amonestación. De ese tiro libre, llegó un centro pasado que se perdía por el fondo, pero Rojas hizo la gran Adalberto Román, y tocó la pelota con la mano. Penal y desazón en el Antonio Vespúcio Liberti.

La tensión se apoderó del estadio. La ejecución se demoraba mientras el ex Godoy Cruz se tomaba la cabeza y no podía creer lo que había hecho. El encargado de los penales es Saja y se hizo cargo del remate. Chichi tenía el antecedente de la pena máxima que le contuvo a Guido Carrillo en el Estadio Unico de La Plata.

El uno albiceleste tomó carrera y remató un zurdazo cruzado que el golero Millonario contuvo a su izquierda, el rebote cayó en la cabeza de Valentín Viola, pero su disparo pegó en el ángulo y se perdió por arriba del travesaño.

Las almas volvieron a los cuerpos del pueblo Millonario y la ilusión del campeonato volvía a corporizarse. Poco aportaron los minutos que quedaron. River volvía a subirse a la cima del campeonato, junto con Gimnasia y Esgrima de La Plata, y, a falta de dos fechas, pasaba nuevamente a depender de sí mismo.

Es difícil no ilusionarse. De cara al final, ahora deberá enfrentar a Argentinos Juniors, con nada que perder ya que hace dos fechas quedó sentenciado a jugar en la B Nacional la próxima temporada, y en la última deberá recibir a Quilmes, que si le gana a Gimnasia en la fecha 18, llegará al Monumental salvado del descenso y, tal vez, relajado.

River deberá demostrar que quiere quedarse con el campeonato. Para eso, tendrá que sumar los seis puntos y, si Quilmes gana su próximo partido, estarán dadas las condiciones para que el Monumental se vista de fiesta en la última fecha.

Formaciones

River Plate: Chichizola (8); Mercado (4), Maidana (5), Funes Mori (6), Vangioni (6); Carbonero (7), Ledesma (5), Rojas (3); Lanzini (6); Villalva (7) y Cavenaghi (8). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 13’ST Kranevitter (5) por Ledesma; 21’ST Simeone (4) por Cavenaghi; 37’ST Simeone por Mercado.

Racing Club: Saja; Saveljich, Cabral, Cahais, Corvalán; Villar, Cerro, Campi, De Paul; Hauche y Vietto. Director Técnico: Reinaldo Merlo.

Resumen

Goles: 24’PT Cavenaghi –p– (Riv); 38’PT Villar (Rac); 43’PT Carbonero (RIv); 8’ST Cavenaghi (Riv); 27’ST Hauche (Rac)
Incidencias: 45’ST expulsado Maidana (Riv); 47’ST Chichizola (Riv) le atajó un penal a Saja (Rac)
Arbitro: D. Abal (aceptable)
Figura: Cavenaghi (Riv)

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lunes, 28 de abril de 2014

Punto en contra

Torneo Final 2014 - Fecha 16 - 27 de abril de 2014
Olimpo (Bahía Blanca) 1 - River Plate 1
Carbonero, de parejo rendimiento (foto Olé)













Que difícil es entender a que juega River cuando sale del Monumental. En Bahía Blanca tenía que ganar para seguir en la cima junto a Gimnsia y Esgrima de La Plata, que ya había logrado los tres puntos, pero una vez más, como viene ocurriendo durante toda la temporada, dejó pasar la oportunidad.

No es nuevo que al Millo le cuesta cantar victoria de visitante. En el Torneo Final lo hizo solo contra Boca y ese triunfo fue el segundo en la 2013/2014 (el otro fue frente a Lanús con gol de Gabriel Mercado sobre la hora en el Inicial 2013)

Otra vez, el equipo de Ramón Díaz pasa a depender de lo que hagan los demás, viéndose obligado a obtener los nueve puntos que quedan si quiere gritar campeón. Lo preocupante es que el Millo no pueda despegarse de la mediocridad de este fútbol argentino y no pueda sacar grandes diferencias con sus rivales.

El partido en Bahía Blanca era para volverse con los tres puntos, pero tras la apertura del marcador de Carlos Carbonero, a los quince minutos de la primera mitada, el equipo comenzó con el toque intrascendente y hacia atrás, en una cancha mojada y con barro, arriesgando y dividiendo la pelota en la mayoría de las ocasiones.

Esa pasividad incentivó a Olimpo que empezó, a fuerza de centros, a replegar a la visita contra su propio arco. Por supuesto, lo hombres de River le facilitaban la tarea cometiendo infracciones tontas en tres cuarto de cancha y permitiendo que los centros llovieran de todos lados. Asi fue como llegó el gol del aurinegro.

Primero, Leandro Chichizola mostró todos sus reflejos para sacar al corner un cabezazo goleador de Iván Furios tras un tiro de esquina. Pocos minutos después, cuando se acababa la primera mitad, otro centro, esta vez desde una posición frontal al arco, le permitió a local llegar al empate, a través  de Pablo Lugüercio, tras un doble cabezazo dentro del área.

El inicio del complemento siguió con la misma tesitura que el final de la primera mitad. Los conducidos por Perazzo revoleban al área todo lo que pasaba cerca y el Millo trataba de resistir, hasta que ingresó Matías Kranevitter y comenzó a recuperar el terreno perdido en el medio campo.

A partir de allí, más con ímpetu que con fútbol, el once del riojano intentó llevarse puesto a su rival, pero sin claridad. Nereo Champagne no pasó mayores sobresaltos, excepto por una atajada magistral tras un remate de Leonel Vangioni, que luego de la intervención del uno, pegó en el palo.

Cristian Ledesma tuvo un rendimiento muy bajo y Jonathan Fabbro siempre intentó generarse el espacio para rematar, pero nunca pudo lograrlo. Al ser dos jugadores pesados, en el estado que estaba la cancha, les costaba horrores desplazarse, por lo que sus salidas fueron acertadas.

Estuvo bien Ramón Díaz con los cambios, pero los hizo tarde. El estado del campo de juego invitaba a poner a Daniel Villalva para que desbordara con su habilidad y velocidad, pero entró sobre el final, cuando los locales se la pasaban tirándose al piso para sacarle continuidad al juego, y no tuvo muchas oportunidades de entrar en contacto con el balón.

Así se fue el partido y la posiblidad de acmopañar al equipo platense en la cima de las posiciones. Nada está dicho aún, pero en vez de facilitarse las cosas, el equipo del riojano se las complica, no solo porque ahora queda segundo, sino porque los perseguidores siguen quedando con vida y Lanús puede sumarse al segundo puesto si gana su partido postergado.

Quedan tres finales que River deberá ganar si o si: Racing en casa; Argentinos, ya descendido, en la Paternal; y Quilmes, tal vez jugándose la permanencia, en el Monumental, son los tres rivales, de distinta complejidad. Mientras, el Lobo deberá enfrentar a Lanús, Quilmes y Boca, este último, partido con morbo para el folclore.

Formaciones

Olimpo (Bahía Blanca): Champagne; Gissi, Furios, Miraghi, Villnueva; Lugüercio, Musto, Blanco, Gil; Cerutti y Valencia. Director Técnico: Walter Perazzo.

River Plate: Chichizola (7); Mercado (5), Maidana (7,5), Funes Mori (5,5), Vangioni (5); Carbonero (7), Ledesma (4), Rojas (4); Fabbro (4); Lanzini (4) y Cavenaghi (4). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron:  14'ST Kranevitter (5) por Ledesma; 22′ST Simeone (4) por Fabbro; 40′ST Villalva por Rojas

Resumen

Goles: 15'PT Carbonero (Riv); 44'ST Lugüercio (Oli)
Incidencias: no hubo
Arbitro: P. Lunati (mal)
Figura: Maidana (Riv)

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martes, 22 de abril de 2014

¡Por fin!

Torneo Final 2014 - Fecha 15 - 20 de abril de 2014
River Plate 1 - Velez Sárfield 0
Teo, el goleador, Carbonero y Lanzini (foto Olé)













Pasaron 1106 días y 120 fechas para que River vuelva a ser puntero en Primera División. La última vez había sido el 9 de abril de 2011, luego de vencer a Banfield 1-0, en el Monumental, por la novena fecha del Clausura de ese año.

Aunque el título, menos políticamente correcto, también podría haber sido: ¡Vamos carajo!, porque se empezaba a dudar de la capacidad de este plantel de aprovechar las oportunidades que el mediocre fútbol argentino les daba.

Habían empatado Estudiantes (La Plata) y Colón (Santa Fé), y eso le permitiría al Millonario, en caso de vencer a Vélez, llegar a la cima.

Así las cosas, el conjunto de Ramón Díaz salió al campo de juego con la obligación de ganarle a uno de los mejores equipos de los últimos tiempos. El Vélez de José Flores puso todo lo que tenía, a pesar de su compromiso copero de entre semana.

Al parecer, el once del riojano tomó cuenta de que no podía dejar pasar esta oportunidad, y desde el primer minuto ejerció superioridad sobre los de Liniers, presionando de mitad de cancha hacia adelante y no dejando que manejen el balón con comodidad, lo que sí podían hacer los volantes locales.

Gracias a esto, cuando promediaba el primer tiempo, un grosero error de Sebastián Sosa en un saque de arco, le permitió a Manuel Lanzini cabecear la pelota y dejársela servida a Teófilo Gutiérrez, que estaba solo, para que definiera al gol.

La ventaja le dio más tranquilidad al Millo, que fue superior a los de la "V", aunque Leandro Chichizola debió mostrar, una vez más, que puede defender el arco más grande el mundo. Tuvo un par de salvadas dignas de los mejores arqueros que pasaron por la institución, respondiendo con solvencia y brindando tranquilidad a sus compañeros.

En el complemento, el equipo de la banda pudo aumentar la ventaja, pero Manu estuvo impreciso y el Torito no pudo aprovechar las pocas que tuvo. El conjunto velezano intentó llegar al empate, e incluso hubo una polémica sobre el final, donde Chichi llegó a la par de Correa y al parecer le cometió infracción que Silvio Trucco no vio.

La preocupación que queda son las recurrentes lesiones que aparecen en la recta final. Ya cayó Marecelo Barovero, y ahora los colombianos Eder Balanta y Teo sufrieron molestias que podrían marginarlos algún partido. De ser así, Ramón Díaz perderá dos eslabones claves en su esquema.

También es destacable la entrega de estos jugadores. Se vio sacrificio en cada jugada, en cada pelota perdida, en cada balón disputado, para recuperarlo y salir adelante. La presencia de Matías Kranevitter le da otra velocidad y verticalidad al equipo, quizás sea la principal diferencia con Cristian Ledesma, que tiende a lateralizar más el juego.

Por lo pronto, River está puntero, quedan solo cuatro jornadas, que serán finales, y en las que este plantel deberá confirmar que puede llevar al Millonario a lo más alto nuevamente. Ellos pueden lograr que la historia empiece a acomodarse.

Olimpo, en Bahía Blanca, Racing, Argentinos y Quilmes serán las cuatro finales que deberán ganar para lograr el objetivo, y esperar que Gimnasia y Esgrima de La Plata deje alguna unidad en el camino. 

Formaciones


River Plate: Chichizola (8); Mercado (6), Maidana (6,5), Balanta (7), Vangioni (7); Carbonero (6), Kranevitter (8,5), Rojas (5); Lanzini (5); Gutiérrez (6) y Cavenaghi (5). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 18'ST Villalva (5) por Gutiérrez; 24'ST Ferreyra (4) por Rojas; 34'ST Funes Mori por Balanta.

Vélez Sarfield: Sosa; Cubero, Domínguez, Tobio, Papa; Allione, Romero, Cabral; Zárate; Pratto y Nanni. Director Técnico: José Flores.

Resumen

Goles: 31'PT Gutiérrez (Riv)
Incidencias: no hubo
Arbitro: S. Trucco (regular)
Figura: Kranevitter (Riv)

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jueves, 17 de abril de 2014

Paso otro tren

Torneo Final 2014 – Fecha 14 – 16 de abril de 2014
Estudiantes (La Plata) 0 – River Plate 0
Chichizola ataja el penal (foto Olé)













River tenía una parada brava en La Plata, tan brava, que una vez más perdió el tren y la posibilidad de quedarse en la cima en soledad. Estudiantes planteó un partido inteligente, friccionado y con salida rápida y, gracias a la ayuda de Germán Delfino, pudo quedarse con los tres puntos, pero Leandro Chichizola tuvo su tarde consagratoria y evitó lo que pudo ser una goleada.

Por momentos, el Millonario parecía llevarse por delante al conjunto pincha, pero no le alcanzó con zarpazos esporádicos y terminó dependiendo del reemplazante de Marcelo Barovero para rescatar un punto que, sobre el final, parecía que se escapaba, como si la lección en Córdoba no hubiera sido suficiente.

Los locales tuvieron, además del penal que no existió, un tiro en el palo y varias salvadas de Chichi que lo erigieron en la figura del partido. Del lado de los de la banda, Fernando Cavenaghi tuvo al menos tres situaciones claras y no pudo convertir. En el primer tiempo no advirtió que Gerónimo Rulli le regalaba el primer palo y decidió tirar un centro atrás a las manos del uno. En el complemento, una excelente salvada del uno pincha tras un remate a quemarropa del nueve y una mala definición del Torito, configuraron las tres llegadas más claras que tuvo el conjunto de Ramón Díaz.

Demasiado poco si pensamos que es un plantel que tiene intenciones de campeonar y que, una vez más, dejó pasar la oportunidad única de cortarse solo en la punta. Además, los números indican que Colón, con su victoria, lo pasa en la tabla, y Lanús, si gana su partido postergado, también quedará como líder, relegando al Millo al cuarto lugar.

El flojo partido del Torito y de Manuel Lanzini, imponían el ingreso de Daniel Villalva, pero el riojano tardó demasiado en hacer el cambio, lo incluyó a los treinta minutos del complemento y el chiquitín no pudo desequilibrar con su gambeta y velocidad. Para colmo, la segunda modificación fue para resguardar el empate, que pudo perderse si el portero Millonario no tapaba ese último remate de Juan Manuel Olivera.

Tal vez haya sido bueno no perder contra el puntero del campeonato, un equipo sólido, que sabe a lo que juega y que es difícil para todos los rivales. Pero ir a buscar un punto no es suficiente si la intención de Ramón Díaz y sus jugadores es quedarse con el campeonato respetando la historia de River. Era una oportunidad única de demostrar que la banda está de vuelta, que si nadie quiere salir campeón (como viene pasando en este mediocre fútbol argentino), el Millo les arrebatará el título de las manos.

Si el equipo del riojano le ganaba al pincha, quedaba puntero solo, con cinco fechas por delante y dependiendo únicamente de lo que hagan sus jugadores en la cancha. Ahora, no solo deberá depender de otros resultados, sino que son dos los equipos que lo superan con la posibilidad de que sean tres, por lo que deberá esperar más de una jornada favorable para que estos se caigan.

Párrafo aparte para Germán Delfino. Decididamente este muchacho tiene algún tipo de problema o con River o con Ramón Díaz. El penal que cobró es inexplicable. Se advierte claramente que Franco Jara empuja por la espalda a Eder Balanta, cuando éste le gana la posición y, producto del empellón, el colombiano revolea los brazos y el balón le termina pegando en la mano. Estando de espaldas y tras recibir un empujón, no se puede entender cómo juzga intencionalidad en la acción (Chichizola se adelanta en el penal, hubiera sido el colmo que lo hiciera patear de nuevo, aunque hubiera sido correcto). Luego, en el complemento, Gil Romero toma dos veces por la espalda al rival, para evitar el ataque, cuando este lo deja en el camino, era merecedor de amarilla, pero como ya estaba amonestado, el juez hizo la vista gorda. No hace falta recordar que este mismo colegiado fue el que expulsó dos veces a Ramón Díaz y que tuvo varios fallos polémicos siempre que le tocó dirigir al Millo. La Plata no fue la excepción.

Volviendo al fútbol, este plantel dejó pasar el tren una vez más, la cuarta si no me equivoco, con la idea de que si no se puede ganar, es mejor no perder. Si el planteo contra Belgrano fue basado en esa idea, muy bien no le salió y no parece haber aprendido la lección. Aquello del punto inteligente no es cierto, esto es River, y en River, los únicos puntos inteligentes son de a tres.

Formaciones

Estudiantes (La Plata): Rulli; Rosales, Schunke, Desábato, Silva; L. Jara, Damonte, Gil Romero, R. Martínez; F. Jara y Carrillo. Director Técnico: Mauricio Pellegrino.

Rive Plate: Chichizola (8); Mercado (4), Maidana (5), Balanta (5), Vangioni (4,5); Carbonero (5), Kranevitter (6), Rojas (4); Lanzini (4); Gutiérrez (5) y Cavenaghi (5). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 32’ST Villalva por Cavenaghi; 40’ST Funes Mori por Rojas; 44’ST Ferreyra por Vangioni.

Resumen

Goles: no hubo
Incidencias: 36’PT Chichizola (Riv) le atajó un penal a Carrillo (Est)
Arbitro: G. Delfino (Mal)
Figura: Chichizola (Riv)

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domingo, 13 de abril de 2014

Café con crema

Torneo Final 2014 - Fecha 13 - 13 de abril de 2014
River Plate 2 - Atlético de Rafaela 0
Los goleadores (foto River Plate)













Desde Colombia llegaron los goles. Con Carlos Carbonero y Teófilo Gutiérrez, River ganó un partido que se estaba poniendo chivo. En el complemento logró la ventaja que le dio tranquilidad y lo acercó a la cima del campeonato, un punto detrás del líder, Estudiantes, y esperando que Colón (Santa Fé) no obtenga las tres unidades.

El partido fue favorable, aunque pasó algunas zozobras en la primera etapa con dos remates de la visita que dieron en los palos. Uno de ellos exigió a Marcelo Barovero, que sintió una molestia que, a la postre, derivaría en su salida por lesión, dejando lugar a Leandro Chichizola.

Con una buena mitad inicial, el Millonario desperdició algunas chances claras debajo del arco. Primero, Fernando Cavenaghi remató, exigido y barriéndose, por encima del travesaño y, posteriormente, Carbonero bajó la pelota dentro del área chica, con intenciones de jugarla hacia atrás, pero le salió un toque que se perdió en cámara lenta por el palo mas lejano del Esteban Conde. En ocasiones y en el resultado, terminaban igualados, pero en las intenciones y el desarrollo, el Millo había sido un poco más.

El técnico visitante, Jorge Burruchaga, les había exigido a sus jugadores aguantar los quince minutos iniciales de cada tiempo, ya que eso lograría desesperar al conjunto local y les permitiría a ellos jugar con más espacios. Esta premisa se cumplió a la perfección al inicio del partido, pero en el complemento su teoría se desmoronó.

A los ocho minutos, Leonel Vangioni desbordó y ganó un tiro de esquina que ejecutó Jonathan Fabbro, Fernando Cavenaghi peinó el balón en el primer palo y Carlos Carbonero, de gran partido, entró por el segundo, tomó el rebote del arquero y la empujó a la red. 

A partir de allí, los rafaelinos no encontraron los caminos para incomodar a Trapito, que cuando salió a cortar un centro sintió una molestia muscular que podría dejarlo afuera varios partidos. De ser un desgarro, se perdería la etapa decisiva que se viene ya que el Millonario deberá enfrentar a Estudiantes, entre semana, y Vélez, el próximo domingo. 

La tendencia se acentuó, y River siguió teniendo las más claras en busca de ampliar el marcador. Así fue como llegó una gran jugada de Teo, que dejó al arquero visitante en el camino y le cometió infracción. Roja y penal. Esos penales malditos que al Millo le duelen tanto y, como viene pasando en la mayoría de los últimos tiros desde los doce pasos, el Torito lo estrelló en el travesaño.

La tranquilidad no llegaba al marcador y Burruchaga metía cambios ofensivos hasta que, a los cuarenta minutos, Teo durmió el balón de pecho en el área chica y fusiló la portería que defendía Gonzalo Marinelli -que ingresó por el expulsado Conde- para concretar la segunda conquista y llevar tranquilidad al Monumental.

El triunfo es importantísimo, por los puntos, por lo anímico y porque cada vez falta menos y se sigue estando ahí arriba, cerca del puntero y con la posibilidad de subirse a la cima si el próximo miércoles, en La Plata, se obtienen los tres puntos frente al León.

Será otra prueba de carácter para este plantel, que ya tuvo dos y las dejó pasar. Si se cumple la premisa, la tercera será la vencida y el Millonario volverá a estar puntero en soledad.

Formaciones

River Plate: Barovero (6); Solari (6), Pezzella (6), Balanta (6,5), Vangioni (6,5); Carbonero (7), Kranevitter (7), Rojas (5); Fabbro (5); Gutiérrez (7) y Cavenaghi (5). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 26'ST Chichizola (5) por Barovero; 42'ST Villalva por Cavenaghi.

Atlético de Rafaela: Conde; Sacks, Garcé, Erramuspe, Eluchans; Rodales, Ferreira, Bastía, Canhué; Vera y Albertengo. Director Técnico: Jorge Burruchaga.

Resumen

Goles: 9'ST Carbonero (Riv); 40'ST Gutiérrez (Riv)
Incidencias: 30'ST expulsado Conde (Raf); 32'ST Cavenaghi desperdició un penal.
Arbitro: Beligoy (regular)
Figura: Gutiérrez (Riv)

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lunes, 7 de abril de 2014

Piratería

Torneo Final 2014 – Fecha 12 – 6 de abril de 2014
Belgrano (Cba) 2 – River Plate 1
La imagen muestra que la pelota no entró











Parece mentira. Es la segunda vez que este plantel tiene la posibilidad de subirse o acercarse a la cima del campeonato y deja pasar el tren. El rendimiento del equipo fue bastante pobre, lo de Belgrano no fue mucho mejor, y los cambios no ayudaron a modificar el trámite del partido.

Para colmo, como si fuera una especie chiste malo, es el equipo Cordobés el que, con fallos polémicos, termina complicando la situación de River. Sucedió en la promoción con aquel penalazo contra Leandro Caruso que Sergio Pezzotta omitió; y pasó en este partido, con Fernando Echenique que cobró un gol que solo él vio, porque el asistente Gustavo Esquivel nunca corrió hacia la mitad de cancha en señal de convalidar el tanto.

Con estos antecedentes, se entiende a las claras porque llevan el mote de Piratas. A grandes rasgos, la piratería es una práctica mediante la cual se asaltan navíos y se roban sus pertenencias. En este caso no hay navíos, pero si la obtención de un beneficio de forma ilícita.

Independientemente de las consideraciones arbitrales y definiciones irónicas, una vez más fue el conjunto de Ramón Díaz el que desperdició sus chances. Tenía la oportunidad de ser el único puntero del campeonato, después de casi tres años, si obtenía los tres puntos. Pero no lo logró.

El Celeste, como es su característica, planteo un partido mordido en mitad de cancha y el Millonario no pudo hacerle frente. Para colmo, cuando comenzaba a hacer pie, Cristian Ledesma sintió una molestia y debió salir, dejando su lugar a Matías Kranevitter.

Hoy por hoy, River se mueve al ritmo del Lobo, y cuando él no está, merma su rendimiento. Pierde manejo, distribución, presión y le cuesta horrores tener el control del juego; y Ariel Rojas deja en evidencia todas sus carencias y no pueden recuperar el balón, ni ser claro con él.

Los cordobeses no hicieron un gran partido, pero les alcanzó para abrir el marcador, en una jugada plagada de errores defensivos de la visita. Primero la pierde Teófilo Gutiérrez y se la deja servida a Juan Quiroga que tuvo todo el tiempo del mundo para poner un pase a la cabeza de Jorge Velázquez, que definió solo.

River reaccionó rápido, y cuatro minutos después llegó al empate mediante Teo, que fue más rápido que Carlos Olave y convirtió con el arco vacío. En este primer tiempo, el Millo tuvo las más claras y podría haber anotado dos goles más si el colombiano y Fernando Cavenaghi levantaban la cabeza y ponían un pase al medio del área en vez de rematar al bulto para que se luciera el uno pirata.

Pero el complemento arrancó tablas en el marcador y el equipo del riojano no pudo hacer pie. El once de Ricardo Zielinski fue más efectivo, presionó y complicó al Millonario, sobre todo con centros, durante todo el segundo tiempo, hasta que llegó el polémico gol convalidado por Echenique y la derrota.

Se destacó muchas veces que este plantel se siente más cómodo cuando no tiene que ser protagonista. Este encuentro era una oportunidad única para demostrar que no les pesa la presión y responsabilidad de llegar a la punta, que tienen la fortaleza suficiente para llevar el manto sagrado a lo más alto, pero mancaron una vez más.

También, nobleza obliga, hay que mencionar que el Pelado, una vez más, se equivocó en el cambio. Independientemente de los que fueron por lesión, el injustificado ingreso de Carlos Meseguez, acostumbrado a desaparecer de la cancha cada vez que le toca jugar, fue el último intento por cerrar el partido con un punto, que terminó saliendo mal, como casi siempre que el Millo pretende cuidar un resultado. Sabido es que la única forma que conocer River de ponerle cerrojo a un partido es metiéndole cinco goles al rival de turno, cualquier otro intento por conseguirlo, termina dando resultados negativos.

A pesar de la derrota, el equipo del riojano no se alejó de los puestos de vanguardia. Los líderes están a un punto, y con lo irregular que es el fútbol argentino, en cualquier momento el Millo puede subirse a la cima. Para ello, deberá ganarle el próximo domingo a Atlético Rafaela, y no mancar cuando le toque medirse con Estudiantes y Vélez más adelante.

Formaciones

Belgrano (Cba): Olave; Barrios, Aveldaño, Rodríguez, Quiroga; Rigoni, González, Farré, Velázquez; Zelarrayán; Pereyra. Director Técnico: Ricardo Zielinski.

River Plate: Barovero (4); Mercado (4), Maidana (6), Balanta (5), Vangioni (4); Carbonero (4), Ledesma (5), Rojas (4); Lanzini (5); Gutiérrez (5) y Cavenaghi (4). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 40’PT Kranevitter (4) por Ledesma; 13’ST Funes Mori (5) por Balanta; 29’ST Menseguez por Cavenaghi.

Resumen

Goles: 13’PT Velázquez (Bel); 17’PT Gutiérrez (Riv); 39’ST Zelarrayán (Bel).
Incidencias: no hubo.
Arbitro: F. Echenique (Mal)
Figura: Maidana (Riv)

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jueves, 3 de abril de 2014

Nueve de nueve

Torneo Final 2014 – Fecha 11 – 2 de abril de 2014
River Plate 1 – Newell’s (Rosario) 0
Carbonero y su gol













La última vez que River ganó tres partidos seguidos en un mismo certamen fue en el Torneo Final 2013, cuando derrotó en fila a Belgrano (Cba) 2 a 1, Estudiantes 1 a 0 y Tigre 3 a 2, en las tres primeras jornadas de aquella competencia. Pasó más de un año para que se repitiera esta seguidilla, algo que en otros tiempos solía ser habitual. La racha se extiende a cinco si agregamos los últimos dos partidos del Inicial 2012, donde derrotó a Lanús 1 a 0 –dirigido por Gustavo Zapata- y a San Martín de San Juan 2 a 0.

Además, son tres victorias que invitan a la ilusión, porque se venció a dos de los mejores equipos de los últimos tiempos del fútbol argentino (Lanús y Newell’s) y a Boca. Estos nueve puntos ubican al Millonario en el segundo puesto de la tabla a ocho fechas del final y a solo un punto del líder, Colón (Sta. Fé).

Pero además de los datos numéricos, es importante destacar la actuación del equipo, que no brilló ni desplegó el juego que exige el paladar riverplatense, pero supo interpretar el momento del rival que tenía en frente y tomó decisiones en consecuencia. Por ejemplo, Ramón Díaz sabía que el fuerte del conjunto rosarino era la proyección de sus dos defensores laterales, entonces decidió dejar en el banco a Teófilo Gutiérrez e incluir en el once inicial a Daniel Villalva, para tapar la salida de Milton Casco por un lado, y con Manuel Lanzini para impedir las trepadas de Márcos Cáceres por el otro.

Y dio resultado. Newell’s llegaba con dominio del balón hasta la mitad de cancha y ahí se quedaba sin espacios. Circulaba la pelota, pero no tenía profundidad, entonces se convertía en intrascendente y no llegaba a lastimar a Marcelo Barovero, que respondió excelentemente en la única clara que tuvo la visita en los pies de David Trezeguet.

Ayudado por una presión asfixiante en el medio, liderada por Cristian Ledesma, que corre como si tuviera veinte años, y secundado por Ariel Rojas y Carlos Carbonero, el Millonario robaba la pelota y salía rápido con el Keko y Manu. En una de esas jugadas, llegó la apertura del marcador, luego de que Fernando Cavenaghi dominara dentro del área chica y rematara a quemarropa para exigir la salvada de Guzmán, que dejó corto el rebote y fue tomado por el volante colombiano, que empujó de cabeza a la red.

A partir de allí, se intensificó el planteo ideado por el Pelado. Esperar al rival, plantear duelos mano a mano, no darle espacios y salir rápido de contra. La imprecisión en los últimos metros privó al Millo de encontrar una ventaja mayor, pero tuvo las jugadas más claras y mereció hacer otro gol ante un rival que no encontraba los caminos para llegar al arco de Trapito.

En el segundo tiempo, el cansancio le pasó factura al Lobo y se sintió. El equipo retrocedió peligrosamente y ya no apretaba tanto a los volantes rosarinos que podían manejar la pelota con comodidad hasta tres cuartos del terreno local. Los ingresos de Matías Kranevitter y Teófilo Gutiérrez le dieron nuevo aire a un once que comenzaba a sentir el trajín del superclásico.

Como ya se destacó en este espacio, estos jugadores se sienten más cómodos cuando no tienen que cargar con el peso del protagonismo. No es casualidad que sus mejores actuaciones y resultados se vieran frente a rivales que salen a buscar el partido, e intentar hacer de la tenencia un estilo. Pasó con San Lorenzo, Lanús, Boca y Newell’s, sin dudas, todos rivales de fuste que fueron derrotados por el Millo.

Así como el riojano mostró inteligencia para desarticular los esquemas de esos equipos, ahora deberá aplicar la misma sagacidad para vulnerar planteos más conservadores, en los cuales River debe llevar las riendas del juego, como seguramente será el del próximo domingo frente a Belgrano en Córdoba.

Lo importante es que las victorias consecutivas, además de sumar puntos, le dan confianza a un plantel que empieza a creer que puede pelear el campeonato, una idea que hasta hace quince días, parecía muy lejana.

Formaciones

River Plate: Barovero (6); Mercado (5), Maidana (6,5), Balanta (7), Vangioni (5); Carbonero (7,5), Ledesma (7), Rojas (5); Lanzini (5); Villalva (5) y Cavenaghi (5). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 20’ST Kranevitter (5) por Ledesma; 21’ST Gutiérrez (5) por Cavenaghi; 30’ST Funes Mori por Rojas.

Newell’s: Guzmán; Cáceres, Ortiz, V. López, Casco; Bernardi, Villalba, Orzán; Muñoz, Ponce y Castro. Director Técnico: Alfredo Berti.

Resumen

Goles: 7’PT Carbonero (Riv).
Incidencias: no hubo.
Arbitro: J. P. Pompei (aceptable)
Figura: Carbonero (Riv)

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domingo, 30 de marzo de 2014

Y serás leyenda

Torneo Final 2014 – Fecha 10 – 30 de marzo de 2014
Boca Juniors 1 – River Plate 2
Bailando en la Boca 














Así decía el video que vieron los jugadores antes de salir al terreno de juego. Hubo un trabajo de motivación que llevó a estos hombres a quedarse con los tres puntos en la Bombonera. El estadio estaba lleno de "ellos", eran poco más de 40000 personas que iban a hostigarlos durante noventa minutos.

Para que no sintieran esa soledad, la dirigencia, el cuerpo técnico y los utileros les tenían preparada una sorpresa. Cuando llegaron al vestuario, lo encontraron empapelado con los colores de River, había fotos suyas junto a las prendas que usarían en esta cita especial. El escudo del más grande en cada rincón de los vestidores y el video con la frase que decía: “once contra todos y serás leyenda”

Los jugadores captaron el mensaje. Sabían que este era el partido que tenían que ganar. Que no podían fallar en la ribera si querían pelear el campeonato, sobre todo, porque el puntero había perdido en Sarandí, y porque significaría un importante envión anímico de cara a la recta final del certamen.

Tal vez el juego del equipo no fue el mejor. Tal vez no fue lujoso, pero en este espacio se dijo que había que ganar como sea, que el domingo, cueste lo que cueste, había que ganar, y así lo hicieron.

Y costó. Sangre, sudor y lágrimas. Los once gladiadores dejaron hasta la última gota de sangre en la inundada cancha de los primos, transpiraron la camiseta hasta el minuto 94 y dejaron escapar esas lágrimas de alegría cuando Pitana decretó el final.

Durante el encuentro no se vio la mejor versión del equipo de Ramón. Boca se hizo dueño del trámite. Complicaba con las escaladas de Emanuel Insúa, que era el mejor jugador de los locales, e imparable para el sector derecho Millonario. Riquelme trataba de hacerse eje, pero aparecía a cuenta gotas y Juan Manuel Martínez escapaba con facilidad a la defensa visitante.

Los once del riojano también tuvieron sus chances. Algunas contras mal manejadas y un par de cabezazos y tiros desviados. De todos modos, trataron de tener el balón, de hacerlo circular y de usar a Crsitian Ledesma como eje del juego, pero no tenían continuidad y dejaban avanzar a los locales hasta tres cuartos con mucha comodidad.

El complemento no vario mucho en su desarrollo, hasta que a los doce minutos, una jugada asociada iniciada por un quite de Eder Balanta, juntó a los tres colombianos y Teo, que recibió apenas adelantado, metió un pase al área interceptado por Manuel Lanzini, que controló y tocó cruzado ante la salida de Agustín Orión, callando a todo el público que había ido a ver a su equipo.

Boca buscó el empate, y lo encontró diez minutos después, de la única forma que podía lograrlo. Una genialidad de Riquelme, que hizo su habitual ritual de protesta al árbitro y ordenamiento de jugadores en la barrera antes de patear un tiro libre. Movió un poco la pelota hacia atrás y cuando el juez dio la orden, la acomodó en el ángulo derecho de Marcelo Barovero, que nada pudo hacer más que mirar.

Parecía que una vez más se escapaban los tres puntos en un superclásico, pero cerca del final, cuando más duele, Manu ganó un tiro de esquina, que no fue porque había pegado en su pie, y lo ejecutó como nunca. Ramiro Funes Mori le ganó en el salto a todos y, beneficiado por la mala salida de Orion, mando la pelota al fondo de la red. Ventaja, grito y locura. Los alaridos se escucharon por todas partes.

Faltaba sufrir unos diez minutos más, pero el encuentro estaba sentenciado. Ellos sintieron el mazazo de ese gol a poco del final y no tuvieron reacción alguna, a tal punto, que no patearon al arco ni el tiempo adicionado.

Con estos tres puntos River se acomoda a uno del líder Colón y corta dos rachas negativas: la de casi diez años sin ganar en la Boca y la de la falta de triunfos de visitante. Curiosamente, la última victoria en la Boca también había tenido a Fernando Cavenaghi como titular.

Con el pitazo final, los jugadores se abrazaron en el centro del campo de juego y festejaron, formando un solo círculo, mostrando su alegría, sus lágrimas, cantando y bailando. Fueron once contra todos, fueron gladiadores y se convirtieron en leyenda.

Formaciones

Boca Juniors: Orión; Grana, D. Díaz, Forlín, Insúa; Erbes, Gago, Sánchez Miño; Riquelme; J. Martínez y Gigliotti. Director Técnico: Carlos Bianchi.

River Plate: Barovero (8); Mercado (5), Maidana (5), Balanta (5), Funes Mori (7); Carbonero (5), Ledesma (7), Rojas (6); Lanzini (8); Gutiérrez (6) y Cavenaghi (5). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 26’ST Villalva (6) por Gutiérrez; 29’ST Kranevitter por Rojas; 46’ST Solari por Cavenaghi.

Resumen

Goles: 12’ST Lanzini (Riv); 22’ST Riquelme (Boc); 40’ST Funes Mori (Riv).
Incidencias: no hubo.
Arbitro: N. Pitana (Mal)
Figura: Lanzini (Riv)

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lunes, 24 de marzo de 2014

Lo sigue gritando

Torneo Final 2014 – Fecha 9 – 23 de marzo de 2014
River Plate 2 – Lanús 0
Keko y el regreso soñado (foto Olé)
















Daniel Villalva volvió a River, tras un breve paso por Argentinos Juniors, sabiendo que no tenía un lugar asegurado entre los delanteros, y que tendría que pelearla para tener su oportunidad. Consciente de esta realidad, no se dio por vencido, la peleó, se ganó el lugar ante la lesión de Teófilo Gutiérrez y no defraudó, a tal punto, que se fue ovacionado.

La derrota en Floresta había calado hondo y el Millonario necesitaba ganarle al difícil Lanús, uno de los mejores equipos de los últimos tiempos, para no perder el tren del campeonato y llegar bien posicionado al Superclásico.

El comienzo del partido no era muy esperanzador. El granate se hizo dueño de la pelota y dominaba el juego, pero no lograba inquietar a Marcelo Barovero, hasta esa doble jugada de D. González que entre Ariel Rojas y Jonathan Maidana salvaron sobre la línea.

A partir de allí, se emparejó el encuentro. Ambos tuvieron dificultades para llegar al arco rival y solo una genialidad podía romper la monotonía. A los 34 minutos, un pelotazo de Gabriel Mercado fue controlado por el Keko, que superó en velocidad a su marcador, y en el mismo movimiento de control le tiró un sombrero al defensor que cerraba (aunque algunos quieran creer que fue de suerte) y metió el centro atrás para dejar solo a Fernando Cavenaghi, que solo tuvo que empujarla.

Con la apertura del marcador, River comenzó a justificar la ventaja, basado en la solidez defensiva que no había mostrado en los minutos fatales del complemento frente a All Boys y ayudado por la falta de ideas de la visita para llegar al arco de Trapito.

Así, en el complemento, tras un tiro en el travesaño de Lautaro Acosta, el Millonario tuvo las más claras y el Mellizo comenzó a acumular delanteros para buscar el empate. Pero apenas ingresó Santiago Silva, el cuarto delantero en cancha para el grana, otra genialidad del Keko amplió la ventaja.

Una pared entre el Torito y Manuel Lanzini, que este no pudo recibir por una violenta infracción en el borde del área, le dejó la pelota mansa al gurrumín que, con un movimiento, dio un paso atrás e impactó el balón al palo más lejano del arquero. Un golazo para cerrar el resultado y configurar una tarde inolvidable para el joven experimentado Villalva.

El conjunto del riojano fue un justo ganador. Encontró el gol en una de las primeras llegadas claras y, en el complemento, amplió la ventaja y hasta pudo golear, de no ser por las defectuosas definiciones de Manu y Carbonero.

Queda claro que a estos jugadores les sienta más cómodo no llevar el peso del protagonismo. Sus rendimientos mejoran cuando en frente tienen a un rival que se dedica a jugar, que le gusta tener la pelota y que deja espacios en defensa; y decae considerablemente cuando el adversario se cierra bien y no deja grietas. Ese es el principal déficit de este equipo, encontrar la forma de vulnerar a aquellos que se dedican a cerrarse atrás.

Los tres puntos mantienen la diferencia de cuatro con el puntero Colón (Sta .Fé) y le da una inyección de confianza al plantel de cara al Superclásico, partido que hay que ganar sí o sí. No solo por ser el clásico rival, sino porque puede ser un envión anímico importante de cara a la recta final del certamen, esperando que los de arriba tengan un traspié.

Ramón Díaz tiene un lindo problema. La actuación de Villalva plantea la duda sobre si mantenerlo entre los once y, en ese caso, que jugador debería salir para dejarle su lugar. Parece difícil que Teo sea ese hombre y, por rendimiento, tal vez Lanzini sería el candidato, aunque juegan en puestos diferentes. Si tenemos en cuenta la tendencia de Teo y Cave a retroceder para asociarse al circuito de juego, pueden turnarse para hacerlo y dejar al Keko de punta. Cuestiones que tendrá que resolver el riojano en la semana. 

Independientemente de esto, lo que si deben tener en claro el plantel y el cuerpo técnico, es que, el domingo, cueste lo que cueste, River tiene que ganar.

Formaciones

River Plate: Barovero (6); Mercado (5), Maidana (6,5), Balanta (6), Ferreyra (4); Carbonero (5), Ledesma (6), Rojas (5); Lanzini (5); Villalva (7) y Cavenaghi (6). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 20’ST Funes Mori (5) por Ferreyra; 30’ST Kranevitter por Villalva; 39’ST Simeone por Cavenaghi.

Lanús: Marchesín; Silva, Goltz, Izquierdoz, Pasquini; D. González, Ortiz, Ayala; Benitez, Blanco y Acosta. Director Técnico: Guillermo Barros Schelloto.

Resumen

Goles: 34’PT Cavenaghi (Riv); 25’ST Villalva (Riv)
Incidencias: no hubo.
Arbitro: M. Vigliano (bien)
Figura: Villalva (Riv)

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