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domingo, 13 de diciembre de 2015

Rival definido

Sanfrecce Hiroshima

Sanfrecce: Sasaki, Shiotani, Takuto, Douglas y Chiba;
Aoyama, Kashiwa, Chajima, Kazu, Mikic, Hisato














Finalmente, tras haberse disputado los encuentros de cuartos de final del Mundial de Clubes, quedaron definidos los rivales de River y el Barcelona para las semifinales. Tal vez, el resultado más sorprendente sea la clasificación del Guangzhou Evergrande (China), que dejó en el camino al América de México, y se enfrentará al Barsa de Lionel Messi y compañía.

Pero lo que realmente nos interesa, en primer término, es conocer al adversario del Millonario: el Sanfrecce Hiroshima. El conjunto japonés clasificó al Mundial por ser el campeón de la J-League del país anfitrión. En la final derrotó al Gamba Osaka, un conocido del conjunto de Marcelo Gallardo, por 3 a 2 en la ida, de visitante, y empatando en un tanto en la vuelta.

Así, obtuvo el pase para enfrentar al Auckland City, campeón de Oceanía, en la instancia de octavos de final del “Mundialito” (como lo denominan los españoles).  El encuentro se llevó a cabo en Yokohama y el local derrotó 2 a 0 a los Kiwis con goles de Minagawa y Shiotani. En ese encuentro, el conjunto nipón perdió a tres de sus jugadores por lesión (Notsuda, Kohei y Kosei), dos de ellos titulares.

Lo que en principio parecía ser un encuentro parejo en cuartos de final entre Sanfrecce y Mazembe, terminó resolviéndose muy favorablemente al equipo japonés, que se quedó con la victoria por 3 a 0 (Shiotani, Chiba y Asano).

En ese encuentro, el Hiroshima mostró ser un equipo que intenta manejar la pelota, tratando de ser prolijo y buscando siempre una salida limpia, incluso, arriesgando demasiado cuando juega en defensa, ya que suele tocar con el arquero en situaciones comprometidas o pone defensores dentro del área para permitirle al uno tocar corto. Esta situación puede ser bien aprovechada por River si lleva a cabo una buena presión.

El equipo africano no salía en conjunto a presionar, esto le permitía al local encontrar siempre los espacios para salir limpio y generar peligro en el arco rival. Principalmente, usaba como salida al número 18, Kashiwa, un lateral habilidoso y rápido. A pesar de jugar por el sector izquierdo, el jugador es derecho, por lo que siempre engancha para su pierna hábil, situación que deberán tener en cuenta Gabriel Mercado y Carlos Sánchez.

Cuando no utilizaba la banda izquierda, probaba por la derecha, donde se mueve el croata Mikic (14), de manejo criterioso, atento en la marca y rápido para pasar al ataque; de una proyección suya y posterior centro, llegó el tercer gol del encuentro.

Será clave bloquear las subidas por la bandas para evitar la peligrosidad de estos dos hombres.  El otro valor a tener en cuenta es Kazuyuki Morisaki (8), conocido como Kazu. El ocho es un volante central de buen manejo que suele ser la manija del equipo. Por momentos, rota en su posición con Chiba, pasando a ubicarse como defensor central.

Es en la posición del doble cinco donde el conjunto nipón genera su fútbol. En casi todas las jugadas tocaban de primera, en corto y buscando al compañero mejor ubicado para después hacer un cambio de frente largo o poner un balón al vació para habilitar a sus delanteros, principalmente para el brasileño Douglas, que tuvo varias ocasiones de gol pero definió todas mal.

Por último, los dos primeros goles llegaron desde un tiro de esquina. El primero en una jugada preparada, peinando en el primer palo y entrando tres jugadores libres por el medio del área chica; y el segundo un cabezazo del central Chiba. Los hombres de River tendrán que prestar mucha atención en las marcas para evitar riesgos en la pelota parada.

Otra situación que tal vez pueda aprovechar el conjunto del Muñeco es el trajín que arrastra el conjunto japonés. River finalizó la competencia el 26 de noviembre y hace una semana que está haciendo la adaptación en Japón con un buen tiempo de descanso para recuperar jugadores, mientras que el conjunto local viene de tener competencia dos veces por semana y tiene algunos lesionados entre sus filas.


martes, 8 de diciembre de 2015

River en Japón

Alzamendi y Del Piero, goles intercontinentales









El conjunto Millonario comenzó el año 2015 con un claro objetivo: ganar la Copa Libertadores que hacía 19 años no podía alcanzar. El éxito conseguido en el máximo torneo continental estableció una nueva misión: ganar el Mundial de Clubes. Una misión imposible hasta ahora para los equipos argentinos, ni Boca, ni Estudiantes, ni San Lorenzo pudieron conseguirlo; y casi imposible, teniendo en cuenta que de la misma competencia participará el Barcelona, considerado el mejor equipo de todos los tiempos, con dos de los mejores jugadores del mundo: Messi y Neymar.

El 6 de diciembre, el plantel de River partió rumbo al Lejano Oriente en dos grupos. Uno hizo escala en París, y otro en Frankfurt, para luego dirigirse a la isla oriental y comenzar la preparación de la semifinal del “mundialito” (como le dicen en España) cuyo rival se dirimirá entre el Auckland City de Nueva Zelanda por Oceanía, TP Mazembe de la República Democrática del Congo por Africa y Sanfrecce Hiroshima representando al país anfitrión.

Mientras esperamos conocer el primer cruce, haremos un repaso de las veces que River fue a jugar a Japón, como le fue y algunos números interesantes sobre la antigua Copa Intercontinental y el actual Campeonato Mundial de Clubes.

Tal vez parezca irrelevante, y seguramente lo sea, pero sorprenderá saber que el Millonario es, contrariamente a lo que muchos nos quieren hacer creer, el equipo argentino que más veces viajó a Japón para disputar la definición de una copa internacional. Incluso, lo hizo mucho antes que otros equipos argentinos.

Al principio, la Copa Intercontinental  se llevaba a cabo en partidos de ida y vuelta en el continente europeo y americano. Recién en 1980 comenzó a jugarse con el formato de partido único en Tokio, con el fin de agilizar el calendario y los viajes de los equipos participantes.

La primera vez que River se fue al lejano oriente fue en 1986, tras la obtención de su primera Copa Libertadores. En aquella ocasión, gracias a una avivada del Beto Alonso, Antonio Alzamendi logró convertir el único gol del partido frente al Steaua de Bucarest (Rumania) que había sido campeón europeo tras ganarle al Barcelona de España.

Diez años después, en 1996,  tras levantar el trofeo continental de la mano de Enzo Francescoli, el Millo volvió al Estadio Nacional de Tokio. En esta ocasión, para enfrentarse a la Juventus de Italia, que contaba entre sus filas con Zinedine Zidane, Didie Deschamps, Alex Del Piero y Alen Boksic, entre otros. La superioridad física de los europeos fue notoria, pero a pesar de ello, River cayó solo 1 a 0 con gol de Del Piero y pudo haberlo empatado, pero un tiro de Ariel Ortega pegó en el travesaño. Años después, se hablaría de dopaje en varios jugadores de la Juve, que hasta el día de hoy no han sido develados.

El tercer viaje a Japón fue en 1997, a la ciudad de Kobe. Allí, en el estadio Memorial, River Plate y Vélez se enfrentaron por la Recopa Sudamericana. Una rareza que ambos equipos americanos y argentinos, hayan tenido que viajar hasta allí para dirimir un torneo continental. Lo cierto es que el conjunto de Ramón Díaz no pudo pasar del empate en un tanto (Francescoli –p– –Riv–; Chilavert –p– –Vel–) y en la definición por penales cayó por 4 a 2. Con la particularidad de que todos los goles de esa final, se convirtieron de penal.

Luego, pasarían 18 años para volver a realizar el viaje más largo de todos. Gracias a la obtención de la Copa Sudamericana 2014, River se ganó el derecho a disputar la Suruga Bank contra el campeón japonés, que en esta ocasión, fue el Gamba Osaka. El 11 de agosto de 2015, el equipo de Marcelo Gallardo derrotó 3 a 0 (C. Sánchez, Mercado y G. Martínez) al conjunto nipón y consiguió un nuevo lauro internacional.

Finalmente, gracias a la obtención de la Copa Libertadores 2015, los representantes de la banda se encuentran por quinta vez en la tierra de los Samurais para disputar, por primera vez, el Mundial de Clubes en este formato de semifinal y final.

Los números del Millo en Japón:

PJ
PG
PE
PP
GF
GC
Titulos
4
2
1
1
5
2
2

Participaciones de los argentinos en Japón:

River Plate
5 (1986, 1996, 1997, 2015 -2 veces-)
Boca Juniors
4 (2000, 2001, 2003, 2007)
Independiente
3 (1984, 1995, 2011)
Velez
3 (1994, 1995, 1997)
Argentinos Juniors
1 (1985)
Arsenal
1 (2008)
Lanús
1 (2014)


jueves, 25 de octubre de 2012

Vuelve el Superclásico


Ya falta poco para el partido más esperado. El que todo jugador quiere jugar, el que todo hincha espera para vivir como si fuera a jugarlo. El que solo importa ganar, si es jugando bien y con baile, mejor. Pero si es con un penal en el último minuto, se festejará con la misma euforia y se vivirá con la misma alegría. Son esos partidos donde poco importa el paladar, solo se mira el resultado al final de los 95 minutos.


El superclásico es un campeonato dentro del campeonato (como suelen afirmar los protagonistas). Tal es su relevancia que una victoria puede ser el envión que lleve al ganador a pelear el torneo hasta la última fecha; y para el derrotado puede ser el final de un ciclo, como pasó con Brindisi y Borghi en el mismísimo Monumental. Para muchos, ganar este partido es salvar el año. Concepto muy repetido en la década del noventa, donde unos festejaban campeonatos y otros, con suerte, seis puntos al año.

La importancia del superclásico excede las fronteras Argentinas. Muchos turistas acuden a ver el espectáculo que fue catalogado, según el periódico inglés “The Observer”, como "uno de los 50 espectáculos deportivos que hay que ver antes de morir", y que para “The Sun”, también periódico británico, es la "experiencia deportiva más intensa del mundo". La televisación alcanza lugares remotos, las entradas se venden a precios siderales y siempre se agotan (al menos en el Monumental).

Además, el que se avecina tiene un condimento especial. El descenso de River obligó a pasar un año sin encuentros oficiales entre River y Boca, y ellos no perderán la oportunidad de recordarle al millo la peor mancha de su historia, sumando esto a la ansiedad que genera la llegada del encuentro.

En el historial hay partidos memorables. El disputado en cancha de Velez en 1972, el más electrizante con nueve goles y la victoria de River. El del regreso de Martín Palermo tras su larga lesión, el de la vaselina de Rojas, el taco de Higuaín, el “nucazo” de Guerra, el último partido de Maradona, la pelota Naranja, los goles de Labruna, Maradona desparramando a Fillol, y podría seguir páginas enteras porque cada clásico tiene su razón de ser, su recuerdo imborrable.

Las estadísticas marcan que desde aquel primer encuentro oficial en 1913 se han repartido el liderazgo en el historial, pero desde la década del noventa los xeneizes han logrado sacar una ventaja importante que logró mantener hasta estos días. Actualmente los números dicen que River logró 62 triunfos, empató en 57 ocasiones y fue derrotado en 69 oportunidades con un total de 245 goles a favor y 259 en contra.

El River-Boca o Boca-River será siempre el partido por excelencia, el mayor exponente del folklore futbolístico. En ningún otro clásico del mundo se ven los colores, los cantos, las banderas, los globos, la efervescencia y la fiesta que se vive en cada superclásico.

Es la vuelta del partido más esperado por el ambiente del fútbol mundial, que sea una verdadera fiesta, que sea en paz y que el hincha pueda disfrutar y festejar.