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jueves, 11 de diciembre de 2014

Campeón Sudamericano

Copa Sudamericana 2014 - Final Vuelta - 10 de diciembre de 2014
River Plate 2 (3) - Atlético Nacional (Col) 0 (1)
Campeones (foto InfoBae)














Cuanta alegría, cuanta felicidad. Es indescriptible lo que se siente luego de este logro tan ansiado. Una conquista que pone de pie al equipo más grande de la Argentina.Ya había comenzado a levantarse con Ramón Díaz, cuando ganó el Torneo Final 2014. Él también es parte de esta victoria. La defensa más sólida del certamen, es una herencia de su trabajo.

Marcelo Gallardo llegó para reemplazarlo y, en poco tiempo, logró plasmar una idea de juego que tuvo su merecido premio en esta final Sudamericana. Esa final que, más por errores propios que aciertos ajenos, se había escapado en el 2003 frente al Cienciano de Perú y que debió quedar en casa hace once años.

Como si fuera poco, River vuelve a estar en el primer plano internacional después de haberse embarrado, hace apenas dos años, en los peores lugares, que ni el más pesimista hubiera imaginado. Hoy River está volviendo a ser. Está recuperando la memoria. Está dejando atrás los años oscuros de Aguilar y Passarella para levantarse como el Ave Fénix y resurgir, porque ya está escrito: me verás volver, y te arrodillarás.

Y eso hizo este equipo del Muñeco, con algunos altibajos, sometió a todos los rivales que tuvo en frente en esta copa, con el condimento especial de haber dejado en el camino a los innombrables, demostrándoles que esa famosa mística copera es un invento de los que ganan sin jugar al fútbol.

Este equipo, de la mano de su cuerpo técnico, supo como jugar cada partido. Que tenía que hacer y como lo tenía que hacer. Prueba de ello es el primer partido semifinal en la Bombonera, donde marcó el terreno desde el minuto cero y les hizo entender que no les iba a ser fácil esa serie.

Los números son más que elocuentes. Terminó el certamen invicto, jugó diez partidos, ganó ocho, empató dos y no perdió ninguno; metió diecisiete goles y recibió cinco, de los cuales tres fueron del mismo rival: Estudiantes de La Plata. Sin dudas, un merecido CAMPEÓN.

Respecto del encuentro, es imposible analizar fríamente un logro tan importante. Porque más allá de los futbolístico, implica un montón de situaciones, sensaciones y experiencias que tuvieron su desahogo en las dos conquistas de este año.

Pero bueno, la final se jugó como tal. Un primer tiempo reñido, con más empuje que ideas, donde se notaba y se sabía que un gol podría se definitivo. El Millo tuvo varias ocasiones para ponerse en ventaja, pero Franco Armani tuvo una muy buena mitad y evitó la caída de su arco. Lo propio hizo Marcelo Barovero, quién mantuvo el cero y de quien ya nos hemos deshecho en elogios, siempre apareciendo en los momentos críticos para salvar la portería de la banda.

El complemento comenzó con algunos errores en la salida de Ramiro Funes Mori, un tanto inseguro en las últimas fechas, pero a los nueve minutos, la zurda mágica de Leonardo Pisculichi ejecutó un tiro de esquina y Gabriel Mercado abrió el marcador con un cabezazo.

La copa estaba cada vez más cerca y, como si fuera poco, para rubricarlo, a los catorce, Germán Pezzella puso la testa, tras otro centro de Piscu, para ampliar la ventaja. Otro gol importante del marcador central cuya permanencia entre los suplentes solo se explica por la excelente actualidad de Jonathan Maidana.

A partir de allí el conjunto colombiano bajó los brazos y solo había que esperar el pitazo final de Darío Ubriaco para comenzar con los festejos oficiales, porque los mismos ya había empezado cuando faltaban pocos minutos para el cierre.

Mucho se dijo sobre las distintas situaciones vividas en este semestre, y lo único concreto es que, como ya se destacó anteriormente, de no haber empatado con Olimpo de Bahía Blanca, la planificación realizada por el cuerpo técnico hubiera sido perfecta. De todos modos, aún tiene la posibilidad de alzarse con el torneo local en caso de que Racing no gane el domingo y si lo haga River, ya sea forzando una final entre ambos o arrebatándole la cima en la última jornada.

Además, la obtención de esta copa le abre los caminos al equipo para disputar otros torneos. A saber:  la Recopa Sudamericana contra San Lorenzo, campeón de la Copa Libertadores; la Suruga Bank, en Japón, contra el campeón de ese país, el Gamba Osaka, tal vez en febrero; la Copa Sudamericana 2015 por haber sido el ganador de esta edición; y además, ya tenía asegurado su boleto para la Copa Libertadores 2015. Lo que abre un espectro muy grande con la posibilidad de seguir ampliando las vitrinas del Monumental. 

A ellos hay que sumarles la disputa de los torneos locales de 2015, la Copa Argentina 2015 y la Recopa Argetnina contra Huracán, que seguramente sea en febrero. Sin dudas un año que estará cargado de competencias y donde, más que nunca, necesitará de una buena planificación para contratar los refuerzos justos (solo podrá hacer tres incorporaciones) y repartir las energías, teniendo en cuenta que, sin dudas, el principal objetivo será la Libertadores.

River sigue de fiesta, festejemos, disfrutemos, levantemos la cabeza y miremos de frente a todos. A esos que nos querían ver en el barro, a esos que estaban (y siguen) esperando que perdamos para ponerse contentos y festejar, pero sobre todo para nosotros, los hinchas, que sufrimos los peores momentos y ahora nos merecemos esta fiesta.

Salud Campeón!!!

Formaciones

River Plate: Barovero (7,5); Mercado (7,5), Pezzella (8); Funes Mori (6), Vangioni (6,5); C. Sánchez (7), Ponzio (6,5), Rojas (6,5); Pisculichi (8,5); Mora (5) y T. Gutiérrez (6,5). Director Técnico: Marcelo Gallardo (10).

Ingresaron: 34'ST Cavenaghi por Gutiérrez; 36'ST Kranevitter por Ponzio; 44'ST Driussi por Pisculichi.

Atlético Nacional (Col): Armani; Bocanegra, Nájera, Henríquez, J. Valencia; Bernal, Mejía, F. Díaz; Cardona; Berrío y L. Ruíz. Director Técnico: Juan Carlos Osorio.

Resumen

Goles: 9'ST Mercado (Riv); 14'ST Pezzella (Riv)
Incidencias: no hubo
Arbitro: D. Ubriaco (Uru) (Bien)
Figura: Pisculichi (Riv)

miércoles, 3 de diciembre de 2014

A tiempo

Copa Sudamericana 2014 – Final ida – 3 de diciembre de 2014
Atlético Nacional (Col) 1 - River Plate 1
Piscu, otro gol importante (foto Télam)
















Se fue el primer chico y todo está como al principio. El empate en uno deja las puertas abiertas para que cualquiera de los dos pueda coronarse en la revancha que se jugará el próximo miércoles en el Monumental. En la serie final no tiene valor el gol de visitante en caso de igualdad de puntos, por lo que la verdadera final se jugará dentro de siete días.

Atlético Nacional de Medellín mostró dos caras. La del primer tiempo, un equipo veloz y punzante que complicó constantemente a las espaldas de Leonel Vangioni con la velocidad de Orlando Berrío, todo un velocista. River no le encontraba la vuelta, fue superado ampliamente y fue la primera vez en el semestre que se lo vio completamente dominado y sin ideas.

Después de la enésima pelota puesta a espaldas del ex Newell’s, el moreno wing local le ganó en velocidad, se metió en el área y fusiló a Marcelo Barovero para abrir el marcador a los treinta y tres minutos. El resultado era justo y la ventaja exigua. El Millo había llegado una sola vez con peligro y Teófilo Gutiérrez no había llegado a definir abajo del arco.

En cambio, los verdes habían tenido un tiro en el palo y varias intervenciones de Trapito que lo erigieron como la figura de la visita en ese primer tiempo.

En el complemento se invirtieron los roles, el Millonario reaccionó a tiempo y fue el equipo que había sido durante todo el semestre. Apenas comenzado tuvo dos jugadas claras para lograr el empate, pero Franco Armani primero se lo tapó a Carlos Sánchez y luego desvió un misil de Leonardo Pisculichi que se metía en un ángulo.

La mejoría de la visita tuvo mucho que ver con el quedo de los locales, cuyo técnico sacó a quién hasta ese momento era la figura de la cancha: Berrío, lo que liberó a Vangioni, que comenzó a mostrarse más para asociarse con Ariel Rojas.

River siguió buscando y el travesaño lo volvió a salvar de la segunda conquista verde tras un cabezazo dentro del área del ingresado Sebastián Pérez. Pero Piscu subió mucho su nivel respecto de los primeros cuarenta y cinco minutos y volvió a ser determinante en el marcador. A los veinte de la segunda etapa recibió cerca del área y sacó un zurdazo que Armani, con una lenta reacción, no pudo contener y el empate era justo.

A partir de allí River lo pudo ganar. Tuvo un par de situaciones que no supo definir y los locales, extrañamente, cambiaron mucho su producción, como si se hubieran quedado sin ideas para la segunda parte. Para colmo, las lesiones obligaron al técnico a hacer cambios que no estaban planificados y tendrá que ver si llegan a la revancha en Argentina.

Era importante no perder y el empate estuvo bien. Quedó la sensación de que se podrían haber traído los tres puntos para estar más tranquilos en la vuelta en el Monumental. Hay que destacar que Atlético Nacional mostró ser un equipo peligroso en la contra cuando tiene espacios. Son muy rápidos y ágiles, y habrá que tener cuidado de no dejarles mucho campo para que puedan jugar de contragolpe.

Además, repasando las llaves que jugó, logró la mayoría de sus clasificaciones en condición de visitante, dando vuelta resultados que le habían sido muy adversos en el Atanasio Girardot. Por lo tanto, el equipo de Marcelo Gallardo deberá buscar la victoria en casa, pero sin desesperarse porque ellos lo pueden aprovechar.

Sería interesante saber si la mejoría de River en el segundo tiempo, tuvo que ver con el bajón futbolístico del local o viceversa. El Millo había hecho una muy mala primera mitad y de haber repetido esa actuación, seguramente el resultado hubiera sido muy difícil de remontar en el Liberti.

Lo cierto es que no se sacaron ventajas, que en la previa, este resultado le cae más simpático a River que Atlético Nacional y que cualquier de los dos puede coronarse el próximo miércoles. El Millonario porque va a estar en su casa y con su gente, donde se hace muy fuerte y donde ser hará sentir su aliento y el Verde porque ha obtenido mejores resultados de visitante y ha obtenido todas sus clasificaciones en esa condición.

Faltan solo noventa minutos para que este equipo abrace la gloria y quede en la historia. Se haría justicia si, después de todo lo bueno que se hizo en el semestre y tras diecisiete años, se logra coronar con una copa internacional.

Formaciones

Atlético Nacional (Col): Armani; Bocanegra, Henríquez, Murillo; F. Díaz, Bernal, Mejía; Cardona; Berrío, L. Ruíz y Copete. Director Técnico: Juan Carlos Osorio.

River Plate: Barovero (7); Mammana (6), Pezzella (7), Funes Mori (5,5), Vangioni (5); C. Sánchez (6,5), Ponzio (6), Rojas (6); Pisculichi (7); Mora (4) y Gutiérrez (4). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 15’ST Solari (4) por Mammana; 21’ST Cavenaghi por Mora; 30’ST Kranevitter por Pisculichi.

Resumen

Goles: 33’PT Berrío (Atl); 20’ST Pisculichi (Riv).
Incidencias: no hubo.
Arbitro: R. Marques (Bra) (regular)
Figura: Pisculichi (Riv)

viernes, 28 de noviembre de 2014

Fiesta Monumental

Copa Sudamericana 2014 – Semifinal vuelta – 27 de noviembre de 2014
River Plate 1 (1) - Boca Juniors 0 (0)
Barovero ataja el penal (foto agencia Reuters)















Es difícil, aunque ya paso casi un día, escribir una crónica futbolística cuando hay tantas sensaciones y sentimientos mezclados. Sin dudas un encuentro de estas características tiene muchos más condimentos que lo solo relacionado a la pelota.

Es como dicen, son enfrentamientos aparte, diferentes, con una carga emocional y psicológica que no debe tener ningún otro partido de fútbol en el mundo. Prueba de ello es el recibimiento que le brindó su público al local, sin dudas a la altura de los grandes espectáculos del mundo, similar a aquel de la final de Libertadores de 1996. Una verdadera fiesta.

En lo futbolístico, River ya había dado muestras de como jugar esta serie en el partido de ida, había marcado el terreno y envió un mensaje que mantuvo en la revancha. A la entrega y el coraje mostrados en el primer encuentro (con una cuota de violencia, a veces desmedida), le sumo un poco de fútbol en la revancha. Y se hizo fuerte a pesar de la adversidad.

Con otro arbitraje de muy pobre nivel, parecía que la noche iba a ser larga y complicada cuando, a los quien segundos (debe ser récord) Delfino sanciono penal, en una de esas jugadas que dejan dudas porque el defensor nunca ve venir al delantero, aunque la infracción es clara y se cobró, echando por tierra las especulaciones de un arbitraje localista.

Pasaron casi cuatro minutos hasta que Emanuel Gigliotti ejecutó la pena máxima y, evidentemente, tener tanto tiempo para pensar lo perjudicó. Su flojo remate a media altura fue adivinado por Marcelo Barovero, quien despejo hacia un costado con su mano derecha. Allí, River empezó a ganar el partido.

Luego hubo un par de intervenciones más de Trapito, que lo erigieron en el bastión fundamental de esos primeros minutos para desmoralizar a la ofensiva xeneize. Con el correr del partido, Leonardo Ponzio comenzó a hacerse patrón del medio, mostró como se deben jugar estos partidos, corriendo a todos, recuperando y cortando cuando hacía falta. En el debe le queda la distribución del balón. Son muchas las veces que recupera y la entrega mal, haciendo nulo el esfuerzo por la recuperación.

También hay que hacer una mención especial para los dos centrales. Germán Pezzella y Ramiro Fines Mori sacaron todo lo que paso cerca, sobre todo en el juego aéreo, parecía que tuvieran quince clásicos encima y veinte años de experiencia. Dos murallas sobre las cuales se sostuvo una merecida victoria.

Tras el tenebroso comienzo, el Millonario comenzó a amigarse con el juego, trató de imponer su idea y llego al gol a los dieciséis minutos. Tras varios rebotes fuera del área, Rodrigo Mora limpio para Leonel Vangioni que intento un remate/centro que recogió Pisculichi dentro del área y acaricio al palo más lejano del Orión.

El Monumental deliró y el alarido se escuchó en todo el mundo. El Millo se ponía en ventaja en el partido más importante del año y ya no la perdería hasta el final. Si la atajada de Trapito se había gritado como un gol, la conquista de Piscu término de noquear al rival. A partir de ese momento, Boca choco con sus propias limitaciones y con los tres baluartes defensivos millonarios.

En el complemento se pudo aumentar la ventaja para estar más tranquilos, ya que la visita intentó adelantarse en el terreno dejando más espacios para los incisivos delanteros de la banda, pero lo cierto es que los de la ribera nunca pusieron en peligro el resultado. Solo se aproximaron con algunos centros o pelotazos cruzados que no necesitaron de la intervención del uno.

La apuesta de Marcelo Gallardo de guardar todo para este partido salió bien. Logró el pase a la fina de la copa, elimino a Boca y, si hubiera ganado por el torneo local contra Olimpo, hubiera alcanzado un 100% de efectividad en la planificación. Sin dudas, sigue aprobando exámenes que justifican porque esté en el banco del más grande de la Argentina.

Para el hincha era una final, y el triunfo se vivió con angustia, pero con la felicidad de haber eliminado al clásico rival. Era la revancha de aquella semifinal de hace diez años cuando, en el Liberti, ellos se llevaron la serie por penales. Además, fue la primera vez que el Millo eliminó a Boca en una serie mano a mano por competencias internacionales.

Once años después, River volverá a disputar una final continental. Será contra Atlético Nacional de Medellín, en una serie que se presentará dura y diferente. El conjunto cafetero tiene fama de jugar bien, de obtener buenos resultados de visitante y viene de eliminar al San Pablo brasileño de Kaká, Pato, Rogerio y otras figuras.

El primer partido será en Colombia, y la revancha en el Monumental, que se vestirá de fiesta una vez más, esperando terminar el año de la mejor manera.

Formaciones

River Plate: Barovero (10); Mercado (7), Pezzella (8), Funes Mori (8), Vangioni (7); C. Sánchez (7), Ponzio (9), Rojas (7); Pisculichi (7,5); Mora (7) y Gutiérrez (7). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 38’ST Solari por Pisculichi; 41′ST Cavenaghi por Mora.

Boca Juniors: Orión; Marín, Díaz, Forlin, Colazo; Meli, Erbes, Gago, Carrizo; Calleri y Gigliotti. Director Técnico: Rodolfo Arruabarrena.

Resumen

Goles: 16’PT Pisculichi (Riv).
Incidencias: 3’PT Barovero (Riv) le atajó un penal a Gigliotti (Boc); 49’ST expulsado D. Díaz (Boc).
Arbitro: G. Delfino (mal)
Figura: Barovero (Riv)

jueves, 20 de noviembre de 2014

Se define en casa

Copa Sudamericana 2014 – Semifinal ida – 20 de noviembre de 2014
Boca Juniors 0 - River Plate 0
Mercado, figura (foto River Plate)













Tras una semana cargada de tensiones, donde se vivía la ansiedad y el nerviosismo por este superclásico de semifinales en cada rincón donde había hinchas de ambos equipos, cuando llegó la hora de salir a la cancha, el partido se vivió y se jugó de la misma manera: mal y con nervios.

A medida que pasan los días, este River se va deshilachando cada vez más. Poco queda de aquel que promovía el GGG y se parece más a este que vemos en las últimas semanas. Cada crónica comienza diciéndose que el Millo jugó mal, bueno, esta vez jugó HORRIBLE.

Fue, sin dudas, y aunque sea reiterado, el peor partido del equipo de Marcelo Gallardo. Más dedicado a pegar y pelear cada pelota que a desplegar el juego que quiere el técnico. La prueba está en la cantidad de infracciones cometidas y de amarillas que recibieron los hombres de la banda, de las cuales, más de una, pudo haber sido roja tranquilamente.

Pero la actuación del árbitro fue tan mala como el encuentro. Temeroso y maleable, le manejaron el partido, cobró mucho para el local y amonestó mucho al visitante. No midió iguales infracciones con iguales tarjetas para ambos lados y, así, hubo siete amarillas para la visita y solo dos para los locales.

Respecto del juego, ya mencionamos que River no hizo lo que nos había acostumbrado y lo planteó más desde la lucha. Pero también hay que destacar que fue muy pobre lo hecho por Boca. Un equipo que al principio quiso, pero chocó con sus propias limitaciones, carente de ideas y sin demasiadas llegadas claras al arco de Marcelo Barovero.

El empate sin goles deja una mezcla de sensaciones. Por un lado, es positivo porque no se perdió y queda todo en manos del Millonario para intentar obtener la clasificación el próximo jueves en casa.

Por otro lado, el no convertir goles de visitante es un arma de doble filo porque, de recibir algún gol en el Monumental, cualquier empate deja al Millo afuera de la final, obligándolo a convertir más de uno.

River cumplió con el cincuenta por ciento del trabajo. Mostró el esfuerzo y el temperamento con el que se deben jugar este tipo de partidos, pero falto la mitad en la que debe jugar y crear peligro en el arco de enfrente. Prueba de ello es que no pateó al arco con claridad y Agustín Orión fue un espectador de lujo.

Las muestras del cansancio son evidentes. Jonathan Maidana salió con un problema muscular y podría perderse los próximos partidos. Carlos Sánchez, que había jugado el martes con su selección, aguantó todo el partido, pero no fue el motor del medio, y a Teófilo Gutiérrez le faltó un poco más de compromiso, jugando al trote y con poca participación.

También es meritoria la actuación y el compromiso de Gabriel Mercado, sin dudas el mejor de la cancha, clausuró su lateral y las veces que pudo se proyectó con inteligencia; además, Leonardo Ponzio, que fue de menor a mayor, no tuvo un buen partido con la pelota, pero por cómo estaba planteado el juego, se hizo fuerte en la mitad y copó la parada, a tal punto que coqueteó con la tarjeta roja.

Por el lado de Boca, hay que remarcar que es un equipo que tuvo quince días para preparar este partido, que el fin de semana jugó su encuentro por el torneo local con nueve suplentes y que, aun así, no pudo doblegar a un River que viene con un desgaste físico y mental importantísimo, jugando cada tres días con el mismo equipo, con un plantel corto y con jugadores convocados a sus selecciones.

La revancha será dentro de siete días en el Monumental, y la buena noticia es que, tanto en el torneo local, como en la Copa Sudamericana, sigue dependiendo de si mismo. Ahora hay que pensar en el domingo, cuando visite a Racing, que busca arrebatarle la cima del campeonato.

Luego habrá tiempo para pensar en la revancha con Boca. Todo se define en casa, será un buen momento para volver al triunfo allí.

Formaciones

Boca Juniors: Orión; Marín, Díaz, Forlin, Colazo; Erbes, Meli, Gago; J. Martínez, Calleri, Chávez. Director Técnico: Rodolfo Arruabarrena.

River Plate: Barovero (7); Mercado (8), Maidana (7), Funes Mori (7), Vangioni (6); C. Sánchez (5), Ponzio (5), Rojas (5); Pisculichi (5); Simeone (4) y Gutiérrez (4). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 19’ST Boyé (4) por Simeone; 30’ST Pezzella por Maidana; 40’ST Solari por Pisculichi.

Resumen

Goles: no hubo.
Incidencias: no hubo.
Arbitro: S. Trucco (mal)
Figura: G. Mercado (Riv)

viernes, 7 de noviembre de 2014

Sufriendo

Copa Sudamericana 2014 – Cuartos de final vuelta – 6 de noviembre de 2014
River Plate 3 (5) – Estudiantes (LP) 2 (3)
Funes Mori, de goles clave (foto DeporTV)














Como hace mucho tiempo no pasaba, River tuvo que sufrir y transpirar más de la cuenta para llevarse una clasificación que parecía más accesible luego del resultado en La Plata. Y ni que hablar, luego de que Teófilo Gutiérrez abriera el marcador a los cuarenta segundos.

Estudiantes planteó un partido excelente, a tal punto que es la primera vez que el equipo de Marcelo Gallardo se vio superado por el rival y no pudo desarrollar su juego con comodidad. El Pincha tuvo la pelota y complico siempre con Joaquín Correa, imparable para la defensa, y los dos delanteros, Diego Vera y Guido Carrillo, que estuvieron intratables.

A todo lo bueno hecho por la visita, se agregó el mal partido que tuvieron los volantes y defensores Millonarios. Los dos centrales estuvieron erráticos y fuera de tiempo, Gabriel Mercado tuvo su peor partido en mucho tiempo y lo de Leonardo Ponzio fue muy pobre, mal en el manejo, lento, impreciso y dejando que el enganche platense hiciera lo que quisiera a sus espaldas.

Pero el Millo empezó bien el encuentro, con ese gol desde el vestuario de Teo. En esos primeros quinces minutos, parecía que se llevaba puesto al Pincha y liquidaba la serie, pero no fue así.

La visita comenzó a cerrar los espacios, a tener la pelota y a presionar en el medio y, a pesar de algunos errores defensivos que el Millo no supo aprovechar, paso a merecer el empate, con sus dos puntas, que demostraron ser de los mejores delanteros del fútbol local.

La igualdad llegó cerca del final de la primera etapa, luego de que dejaran a Carlos Auzqui llegar cerca del área y tirar un centro con comodidad, que el uruguayo Vera cabeceo cambiando de palo y venciendo a Marcelo Barovero.

A esta altura River la pasaba mal, le costaba hacer pie y las camisetas rayadas pasaban por todos lados. La mejor noticia fue el pitazo final de Néstor Pitana,  y a esperar que el descanso sirviera de lavado de cabeza para los jugadores.

Pero el complemento comenzó peor. Al minuto, luego de que los dos centrales quedaran pagando en un centro de un lateral, Trapito tuvo una intervención a puro reflejo que evito la segunda caída de su arco. Poco después, Vera, partiendo en posición adelantada, habilitó a Correa que eludió a Mercado y cuando ingreso al área intentó eludir al uno que, con su mano, le toco el pie y el juez dio penal. River se complicaba la eliminatoria cometiendo todo tipo de errores.

Carrillo cambio penal por gol, la serie quedaba igualada y se planteaba un nuevo desafío para este equipo: revertir un resultado que le era favorable. Entonces, apareció el laboratorio del Muñeco y la pegada de Leonardo Pisculichi para cambiar la historia.

Primero, un córner ejecutado al primer palo, un anticipo de Rodrigo Mora y el cabezazo a la red que dejó sin reacción a Hilario Navarro. El empate volvía a darle a River la clasificación directa, pero otro gol pincha podía dejarlo afuera.

Antes de que el público terminara de hacer las cuentas, otro guantazo de Piscu encontró la cabeza del Mellizo, que forcejeando con su marcador, llegó a ganarle la posición y, con una zambullida, impacto de cabeza al fondo de la red. Otro gol clave del defensor, otro cabezazo implacable y otra victoria para el palmarés de Funes Mori.

La voltereta dejó al Pincha con la mandíbula floja y ya no tuvo reacción para intentar el empate. Tuvo todo para ganarlo, pero no noqueo y dejo vivo a su rival que, en un abrir y cerrar de ojos, saco una de esas manos que te dejan en la lona sin repuestas, tratando de entender que paso,  y preguntando como es que ese tipo casi noqueado, pudo sacar esa mano de “knock out”.

Así, River  pasó un escollo durísimo, por el rival, por la competencia y por el morbo, ya que del otro lado estaban los primos esperando rival y se reían ante cada gol de la visita. El periodismo y “ellos” estaban muy interesados y se encargaron de instalar hace varios días una semifinal superclásica. Ahora que la tienen, buscaran fogonear ese encuentro ante cada consulta o entrevista con los protagonistas.

Los hombres millonarios deberán evitar esos cruces. Deberán entender que ellos tienen más de un objetivo, que están peleando el campeonato y que el rival más importante es el próximo. Que hasta dentro de trece días la Copa Sudamericana pasa a segundo plano.

El primer objetivo es Vélez el domingo, luego nuevamente Estudiantes y finalmente Olimpo de Bahía Blanca. Recién ahí, una vez finalizado ese encuentro, deberán poner su cabeza en la semifinal de la Copa.

Será difícil. Los partidos serán el 20 y el 27 de noviembre, en medio de una seguidilla importante de partidos para River, que no podrá regalar nada y difícilmente pueda regular sus esfuerzos. Por el contrario, su rival, seguramente dosificará fuerzas para salvar el año ganándole al Más Grande y, de paso, complicarle la carrera al bicampeonato poniendo equipos alternativos contra los rivales directos del puntero.

Sería ideal para el Millonario terminar este raid previo a las semifinales con una buena suma de puntos que le permita ampliar la ventaja con sus perseguidores, siempre y cuando éstos dejen algún punto en el camino, y así poder llegar un poco más frescos a la definición continental.

River estira el invicto, vuelve a jugar una semifinal internacional después de siete años y reeditará la semifinal de la Copa Libertadores de hace diez años. Serán dos partidos para sufrir, más de lo que se sufrió con el Pincha. Ojalá haya revancha.

Formaciones
River Plate: Barovero (8); Mercado (4), Maidana (5), Funes Mori (5,5), Vangioni (6); Solari (4), Ponzio (4), Rojas (7,5); Pisculichi (6); Mora (7,5) y Gutiérrez (5). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 31’ST Boyé por Mora; 31’ST T. Martínez por Pisculichi; 46’ST Simeone por Rojas.

Estudiantes (LP): Navarro; Aguirregaray, Schunke, Desábato, Rosales;  Auzqui, Jara, Gil Romero, J. Correa; Vera y Carrillo. Director Técnico: Mauricio Pellegrino.

Resumen

Goles: 45’’PT Gutiérrez (Riv); 41’PT Vera (Est); 5’ST Carrillo –p– (Est); 15’ST Mora (Riv); 17’ST R. Funes Mori (Riv)
Incidencias: no hubo
Arbitro: N. Pitana (mal)
Figura: M. Barovero (Riv)

La Máquina Millonaria en Facebook:  https://www.facebook.com/LaMaquinaMillonariaRiverPlate?ref=hl

miércoles, 29 de octubre de 2014

Si no lo matás…

Copa Sudamericana 2014 – Cuartos de final ida – 29 de octubre de 2014
Estudiantes (LP) 1 - River Plate 2
Los once de La Plata (foto River Plate)













Otra vez River da vuelta un partido que había empezado complicado. Otra vez, después de un flojo primer tiempo, el equipo de Marcelo Gallardo sale en el segundo a dominar y a revertir un resultado que tenía en contra. Otra vez ganó River, y ya es record para el club en el profesionalismo, con 29 partidos en fila sin derrotas, contando Torneo Argentino, Copa Argentina y Copa Sudamericana.

El planteo de Estudiantes fue similar al de Atlético Rafaela por el torneo local. Pelear el partido en la mitad de cancha, robarle la pelota al Millonario y buscar la contra rápida con un delantero picante como Diego Vera.

Al principio, ambos se prestaban la pelota, no había un dominio claro ni definido para ninguno de los dos, y con el correr de los minutos, fue el local el que comenzó a ganar más terreno y llevar más peligro al arco de Marcelo Barovero, cuya labor fue de menor a mayor.

Así se produjo la jugada más dudosa del partido, donde la televisión insistió con que fue penal, pero fue Trapito el que llegó primero a la pelota, por lo que no existió pena máxima y el árbitro estuvo bien en no cobrarla. Luego de esa salida dubitativa, el uno subió su rendimiento y terminó salvando su arco sobre el final, tras un cabezazo que buscaba el empate.

El empuje del Pincha tuvo su premio al final de la primera mitad. Un grave error en la salida de  Ramiro Funes Mori (la TV insistía con que el error fue del arquero por pasársela) que recibió del uno fuera del radio del área y engancho para adentro de la misma (algo que nunca debe hacerse) perdiéndola con Vera y dejándolo de frente al arco para que fusilara al golero y marcara la primera anotación.

El primer tiempo se moría y ese golpazo amenazaba con hacer mella en el plantel. Pero el equipo del Muñeco dio muestras de que, como ya se dijo muchas veces, hay que matarlo, porque si le dejas un mínimo de aire, se levanta y te liquida.

Y así fue. En el complemento salió como si fuera el primer partido del año. Acorraló al local y, a los siete minutos, encontró el empate tras una excelente jugada asociada en la que Gabriel Mercado le dejó la pelota, de taco, a Carlos Sánchez, éste puso un centro preciso entre los dos centrales y a la cabeza de Rodrigo Mora, que venció la resistencia de Hilario Navarro y estampó el empate.

A partir de allí, todo fue de la visita. Leonardo Pisculichi, apareció para manejar los tiempos y el moreno uruguayo fue, otra vez, el motor y figura de la cancha, recuperando, relevando y generando ocasiones de peligro.

Con Eder Balanta ya en el terreno de juego, ingresado por el lesionado Leonel Vangioni, llegó el segundo tanto. El moreno cortó en mitad de cancha y salió disparado hacia adelante, se la pasó a Teo que hizo una jugada de papi fútbol para dejar dos rivales en el camino y dársela a Sánchez, que cuando tiró el centro, la pelota dio en la cabeza de Jonathan Schunke y se metió en el arco Pincha. La ventaja estaba bien y River comenzaba a justificarla.

En el segundo tiempo, Estudiantes casi no preocupó a la defensa Millonaria, hasta que se encontró en desventaja y el técnico se vio obligado a hacer cambios ofensivos. Allí apareció la figura de Trapito para poner el cerrojo en el arco y conservar este triunfo que vale oro de cara a la vuelta en el Monumental.

Por supuesto que Estudiantes deberá salir a buscar el partido porque con el 1 a 0 no le alcanza para clasificarse, pero esa ya es historia para la próxima semana. Antes está el encuentro en el Liberti por el torneo local contra este mismo rival, que seguramente tendrá intérpretes diferentes a los de esta noche.

Sobre el final del partido, el árbitro Diego Abal, de flojísima labor, expulsó mal a Carlos Sánchez por doble amonestación. Mal porque ninguna de las dos infracciones por las que fue castigado con tarjeta, era merecedora de la misma. Sobre todo la segunda, en la cual el juez interpretó que el volante simuló una infracción dentro del área.

La ausencia del uruguayo será una prueba importante para el equipo de Gallardo, ya que es un motor en el medio campo y hasta ahora había jugado todos los partidos, mostrando un despliegue envidiable y mucha solidaridad para participar tanto en ataque como en defensa.

El otro punto a analizar es si esta actitud de River de los primeros tiempos es deliberada. Consciente de que los rivales tienen que dar un plus para vencerlo, apuesta a que no podrán sostener el ritmo de lucha todo el partido, quemando las naves en la primera mitad y no aguantando el ritmo los noventa minutos. Entonces, peligrosamente, el Millonario juega al trote cuando el rival hace el gasto y en el complemento, sale a liquidarlo, cuando las energías del contrario merman.

Es una apuesta peligrosa, porque un contrincante inspirado en el primer tiempo puede hacer que el partido se vuelva difícil de remontar. Por ahora le está saliendo bien y descansa en la seguridad de la defensa y la solidaridad de los volantes. Cada vez falta menos y el objetivo está cada vez más cerca.

Por lo pronto, este River ya es record, sigue invicto, puntero en el torneo local y bien posicionado en el plano internacional. Falta un mes de competencia y en la próxima semana se irán jugadores importantes convocados por sus selecciones por lo que habrá que ver cómo responde ante las ausencias. El desafío es cada vez más grande y la ilusión también.

Formaciones

Estudiantes (LP): Navarro; Jara, Schunke, Desábato, Rosales; Correa, Gil Romero, Damonte, R. Martínez; Vera y Carrillo. Director Técnico: Mauricio Pellegrino.

River Plate: Barovero (7); Mercado (7), Maidana (7), Funes Mori (4,5), Vangioni (5,5); C. Sánchez (7,5), Ponzio (5), Rojas (6); Pisculichi (6,5); Mora (6,5) y Gutiérrez (5). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 5’ST Balanta (6) por Vangioni; 35’ST Driussi por Mora; 40’ST Solari por Pisculichi.

Resumen

Goles: 46’PT Vera (Est); 7’ST Mora (Riv); 26’ST Schunke -e/c- (Riv)
Incidencias: 38’ST expulsado C. Sánchez (Riv).
Arbitro: D. Abal (mal)
Figura: C. Sánchez (Riv)

jueves, 23 de octubre de 2014

Para cumplir

Copa Sudamericana 2014 – Octavos de final vuelta – 22 de octubre de 2014
River Plate 2 (5) – Libertad (Par) 0 (1)
Todos festejan (foto River Plate)













A eso vino Libertad a la Argentina. Para completar una serie que ellos mismos dieron por terminada en Paraguay y anoche, cuando Luis Buitrago dio el pitazo inicial. Así lo demostró la actitud que tomaron los paraguayos, que sólo se limitaron a esperar que el tiempo pasara.

Cualquier equipo con pretensiones, ante un resultado adverso en la ida como local, sale en la revancha a quemar las naves en los primero minutos para lograr acortar la ventaja. Pero Libertad no tuvo la más mínima intención de atacar y se limitó a esperar.

Formó con dos líneas de cuatro y las mantuvo tan rígidas que dependieron de errores en el manejo de River para llevar peligro al arco de Marcelo Barovero. Lo lograron a través de un par de contras que fueron bien resueltas por el uno y ahí se terminaron sus intenciones de dar vuelta la serie.

Si con este River nos acostumbramos a ver flojas rivales maniatados y sin reacción, ayer no hizo falta que el Millo hiciera mucho para plasmar su superioridad. Ya había hecho todo en la noche de Paraguay.

Futbolísticamente hablando, es poco lo que se puede analizar del encuentro. Un equipo que solo esperaba que el reloj hiciera su trabajo y otro que ya se sentía seguro y que solo buscaba vulnerar al rival porque la historia y la localía así lo indicaban. La tranquilidad final llegó cuando el Millo convirtió el gol en el final del primer tiempo.

Una buena jugada hilvanada por el sector medio lo dejó a Carlos Sánchez de frente al arco. Su remate pegó en el palo y en el rebote, Gabriel Mercado le dio desde el vértice del área grande y sin violencia, la pelota apenas cruzó la línea, aunque el portero paraguayo se esforzó por sacarla, pero la pelota ya había ingresado.

Si la primera mitad había sido un trámite, con la ventaja, el complemento fue casi un entrenamiento con público. River se floreó y terminó el encuentro con un equipo plagado de jugadores de las inferiores, que demostraron estar deseosos de ganar minutos en el primer equipo. Toques, lujos y sociedades que prometen de parte de los chicos de la casa. Tomás Martínez, Sebastián Driussi, Givanni Simeone, Augusto Solari, Lucas Boye, Ramiro Funes Mori y Germán Pezzella son los nombres de los jóvenes que están pidiendo pista.

La noche terminó coronada con el gol del Cholito, pero antes, Boyé había tenido dos claras. Un remate suyo pegó en el palo y otro le desfiguró la cara al uno de Libertad. El chico tiene la confianza de Marcelo Gallardo, pero no está teniendo la suerte que todo delantero necesita. De todos modos, cumplió una buena actuación, fue solidario y se asoció bien con sus compañeros. Es joven y le falta roce para ser un delantero completo.

River obtuvo el pase a cuartos de final casi sin transpirar y esto le permitió guardar algunos jugadores que venían con una carga importante de partidos. Hombres como Sánchez, que parece no querer parar nunca, o Jonathan Maidana y Leonardo Pisculichi que no habían tenido descanso y empezaban a sentir el trajín, serán claves de cara al mes y medio de competencia que queda.

La próxima semana comienza la siguiente etapa de esta Copa y el rival será Estudiantes de La Plata. Un equipo siempre complicado que dejó en el camino a Peñarol, en Uruguay, en la definición desde el punto del penal. El encuentro de ida será en la ciudad de las diagonales y luego la revancha en el Monumental.

Pero antes, habrá que viajar a Rafaela para enfrentar al equipo local por el torneo doméstico, en donde River tiene cuatro puntos de ventaja y no quiere dejar unidades en el camino porque sus perseguidores están esperando un traspié. Sobre todo Lanús, que se quedó afuera de la Copa y tiene como único objetivo el torneo Argentino.

Formaciones

River Plate: Barovero (7); Mercado (7), Pezzella (7), Funes Mori (7), Vangioni (7); C. Sánchez (8), Ponzio (6), Rojas (6); Driussi (7); Boyé (6) y Gutiérrez (6). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 15’ST Simeone (6) por Gutiérrez; 16’ST T. Martínez (6) por Rojas; 22’ST A. Solari (6) por C. Sánchez.

Libertad (Par): R. Muñoz; Moreira, A. Román, Balbuena, Benegas; C. Vargas, S. Aquino, Bareiro, J. González; H. López y N. Camacho. Director Técnico: Pedro Sarabia.

Resumen

Goles: 42’PT Mercado (Riv); 46’ST Simeone (Riv)
Incidencias: 22’PT expulsado Bareiro (Lib).
Arbitro: Buitrago (bien)
Figura: C. Sánchez (Riv)

viernes, 17 de octubre de 2014

Sin Cortes

Copa Sudamericana 2014 – Octavos de final ida – 16 de octubre de 2014
Libertad (Par) 1 - River Plate 3
Gio y Driussi, goleadores (foto River Plate)













Partido raro. Podría decirse que duró cuatro tiempos, o que se dividió en cuatro períodos, como un partido de básquet. Que en todos ellos River fue más y no merecía perder, pero entre el Millo y las Copas hay algo inexplicable que se hace recurrente en cada participación y recién en el último tramo logró imponer su supremacía.

Analizando el encuentro en cada una de sus etapas, el primer tiempo de los de Marcelo Gallardo fue correcto, sin ser avasallante, por lo agobiante de la temperatura y la amplitud del terreno, fue el que más buscó y el que tuvo las situaciones más claras, pero cada remate o llegada al arco se encontraba con una pierna paraguaya que impedía que el disparo llegara franco a la meta.

Los locales no inquietaban a Marcelo Barovero y la etapa se esfumaba sin penas ni glorias. Pero la historia de River en estas competencias es especial. Es una especie de amor-odio inexplicable. No es la primera vez que el conjunto de la banda domina a un rival, a tal punto de no sufrir llegadas en contra, y en una jugada aislada o remate desde saturno, la pelota se cuela entre los tres palos y el trámite se vuelve adverso.

Así parecía que transcurriría la noche de Asunción. Con otro de esos cachetazos increíbles que sacuden la modorra. Un pelotazo desde la casa de Vargas cuando se moría esta mitad (o cuarto) y una Trapito mal parado, fue suficiente para poner en ventaja al equipo local. Inmerecida por el trámite, pero posible por errores propios, ya que Ramiro Funes Mori le dio todo el tiempo del mundo al jugador gumarelo para que se pudiera acomodar y rematar con tranquilidad.

En el complemento, la visita salió decidida a encontrar un gol que le permita ir al Monumental con un poco más de tranquilidad. Pero la Copa tenía más sorpresas. A los nueve minutos, un remate perdido dentro del área visitante pegó en el brazo de Germán Pezzella y el árbitro cobró penal. La sensación de una dura derrota comenzaba corporizarse, y de golpe, el estadio se quedó sin luz. Parecía ser un guiño del destino. Otra de esas cosas que tienen las competencias continentales que las hace impredecibles. La cuestión era saber si el guiño era a favor o en contra.

Las ejecuciones desde los doce pasos suelen estar cargadas de tensión y, los que saben, suelen decir que cuanto más tiempo tenga el ejecutante para pensar, más posibilidades tiene de fallar. En este caso, Hernán Rodrigo López fue el encargado, y tuvo que esperar algo más de veinte minutos. 

Cuando volvió el suministro eléctrico, intentó colocar el balón esquinado a la izquierda de Barovero, que  voló hacia ese lado. Tan esquinado quiso meterlo, que la pelota se perdió por la línea de fondo y el resultado se mantuvo como estaba: 1 a 0 abajo. Comenzaba otro partido.

Poco después, aprovechando la envión anímica, el Mellizo desbordó y, con una barrida, evito que la pelota saliera del terreno de juego, colocando un centro atrás ante la atenta mirada de los jugadores locales, que creyeron que la pelota había salido. Carlos Sánchez entró al área chica y definió bajo por el medio del arco, marcando el empate y generando el desconcierto del juez, que no sabía que sancionar, a la vez que veía que el línea corría hacia la mitad de cancha convalidando el tanto.

El empate era justo, el gol de visitante importantísimo de cara a la revancha y otra vez el apagón. El primero había generado un oasis en el desierto. Fueron seis o siete minutos en los que el partido se dio vuelta 180 grados.

Luego de quedar a oscuras por segunda vez, apareció la astucia e inteligencia del Muñeco. Ante un partido largo, pesado y caluroso, guardó los cambios para el final y aprovechó para poner las piernas frescas de los juveniles Sebastián Driussi, Giovanni Simeone y Augusto Solari. 

Los dos delanteros se encargaron de sellar el resultado. El primero, tras habilitación de Rodrigo Mora, definió bajo y a un palo para anotar su primer gol en la primera de River; el segundo, tras pase de Leonardo Pisculichi, la picó ante la salida del arquero local. Así quedaba sellado el 3 a 1 final y llegaba la tranquilidad a una serie que, antes de la primera interrupción, parecía ser otra mala noche de copa.

Más allá de las vicisitudes presentadas en la noche de Asunción, hay que destacar que, aunque era superior, no estaba siendo un buen partido de River. Leonardo Ponzio estuvo muy errático, fallando pases fáciles, regalándole la pelota a los rivales y perdiendo más de lo que recuperaba.

Marcelo Barovero fue responsable en el gol, parecía bien parado, pero no reaccionó a tiempo ante un remate que se iba abriendo y apenas llegó a tocarla con las puntas de los dedos cuando el balón se coló casi por el medio del arco. En el penal leyó bien el remate, y después no tuvo mucha más participación.

Lucas Boyé es un excelente proyecto, pero en Paraguay no tuvo un buen partido, se lo está cargando con mucha responsabilidad, no hay que olvidar que es un chico y que una seguidilla de bajas actuaciones puede complicar su futuro y hacerle perder confianza. Debe estar tranquilo y no sentir que sobre él recae la responsabilidad de reemplazar a Teófilo Gutiérrez, él no es culpable de que el colombiano no tenga un reemplazo de experiencia en este plantel.

Es importantísimo que los goles hayan llegado de los pies de los chicos de River, que venían teniendo mala fortuna en las definiciones (recordar los palos de Gio en la Copa Argentina contra Rosario Central) y que anoche se amigaron con el gol. El cuerpo técnico deberá trabajar con Lucas Boyé para que no se desanime, ya que no pudo convertir, salió reemplazado y los que entraron sí pudieron anotar.

River se trae más que una victoria de Asunción. Los tres goles anotados en condición de visitante son un golpe durísimo para el rival, que deberá ganar, como mínimo, 3 a 0 en el Monumental para poder pasar de fase sin ir a los penales. Para el conjunto del Muñeco, es una tranquilidad de cara al duro calendario que se viene. Sin subestimar el encuentro, podrá mechar algunos jugadores para dosificar los esfuerzos de cara al futuro.

En una noche larga y con apagones, Gallardo y River mostraron estar encendidos. Que a pesar del trajín, quieren ir por las dos competencias y, sobre todo, tuvieron las luces suficientes para aprovechar cada situación del partido, cada corte de luz, cada momento favorable (como el penal errado) y dejar la serie muy favorable para el partido de vuelta.

Formaciones

Libertad (Par): R. Muñoz; Moreira, P. Benítez, Balbuena, Benegas; C. Vargas, S. Aquino, Molinas, J. González; H. López y D. Pérez. Director Técnico: Pedro Sarabia.

River Plate: Barovero (4); Mercado (6), Maidana (7), Pezzella (6), Funes Mori (6,5); C. Sánchez (6,5), Ponzio (4), Rojas (4,5); Piscullichi (6,5); Mora (7) y Boyé (4). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 16’ST Driussi (6) por Boyé; 27’ST Simeone por Mora; 32’ST Solari por Pisculichi.

Resumen

Goles: 45’PT Vargas (Lib); 15’ST C. Sánchez (Riv); 26’ST Driussi (Riv); 30’ST Simeone (Riv)
Incidencias: 10’ST se cortó la luz; 10’ST H. López (Lib) erró un penal; 16’ST se cortó la luz.
Arbitro: V. Carrillo (bien)
Figura: Mora (Riv)

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jueves, 18 de septiembre de 2014

En carrera

Copa Sudamericana 2014 – Zona Argentina Vuelta – 17 de septiembre de 2014
River Plate 2 (3) - Godoy Cruz (Mza) 0 (0)
Mora encendido 













Lo que hace el River de Marcelo Gallardo ya no sorprende. Hace un par de partidos que dejó de ser una racha de victorias para convertirse en una realidad y una forma de plantear y jugar los partidos.

Tras nueve días sin compromisos oficiales, debido a la suspensión del encuentro con Arsenal, el partido de vuelta por la Copa Sudamericana frente a Godoy Cruz representaba el regreso a la competencia oficial y el comienzo de una nueva seguidilla de partidos que serán claves de cara al final del semestre.

La amplia superioridad exhibida por el Millonario en el último bimestre se materializó una vez más, aunque con algunas falencias y no con el mismo rendimiento superlativo de encuentros anteriores.

Ya lo dijo el técnico: “no me gustó como jugamos”. Esa manifestación es producto de la exigencia y de lo que pretende el Muñeco para su equipo: nunca conformarse, ir siempre por más.

River fue claramente superior a este Godoy Cruz timorato y casi sin ideas, que solo complico por algunos desacoples defensivos del Millo, producto de ir siempre para adelante a presionar y tratar de cubrir los espacios que van dejando sus propios jugadores.

Así, en un par de ocasiones, Ramiro Funes Mori debió cubrir la subida de Lionel Vangioni, lo que movió toda la defensa hacia la izquierda, dejando el carril derecho libre para la llegada de los jugadores tombinos. Lo mismo ocurrió por el otro sector con alguna subida de Gabriel Mercado.

Por fortuna propia e impericia ajena, ninguna de esas aproximaciones complicó demasiado a Marcelo Barovero, que solo tuvo que intervenir en una ocasión y respondió con solvencia y seguridad, reconfirmando (por si alguno tenía alguna duda) que no le pesa la responsabilidad y que cuando se lo exige, pone hasta la cara para no ser vencido.

Además de esos errores en defensa que originaron llegadas libres del Tomba, hubo un par de cabezazos en el área que pudieron abrir el marcador para los mendocinos, pero los remates, de pique al suelo, salieron apenas desviados.

La ventaja obtenida en el partido de ida traía tranquilidad, pero no había que confiarse. Godoy Cruz había sido el último equipo en ganar en el Monumental y lo hizo dando vuelta un 1 a 0.

Las pocas dudas se disiparon a los 27 minutos, cuando Rodrigo Mora abrió el marcador tras un intento de pared con Teófilo Gutiérrez que le dejó la pelota servida para tocar por encima del arquero. El tanto liquidaba la serie y dejaba al equipo de Mayor sin respuestas. Poco después, el uruguayo amplió la ventaja tomando el rebote tras una jugada preparada en la que Leonardo Pisculichi pegó un remate en el palo y puso cifras definitivas en el tanteador.

El segundo tiempo se completó solo porque los partidos deben durar noventa minutos. Solo sirvió para darle un poco más de rodaje a Tomás Martínez, que hizo dos jugadas exquisitas, y Lucas Boyé. El Millonario pudo ampliar la ventaja y el Tomba pudo descontar, pero estaba muy lejos de lograr dar vuelta la serie y la realidad es que el local pudo aumentar la ventaja, pero desperdició un par de situaciones claras.

River pasó sin sobresaltos a los octavos de final de la Copa Sudamericana. Allí se enfrentará con Libertad de Paraguay, un equipo que en los últimos cruces internacionales le ha dado varios disgustos al Millo.

Pero antes deberá cumplir con los compromisos locales frente a Independiente, Arsenal, Lanús y Boca, disputar el encuentro de cuartos de final por Copa Argentina frente al ganador de Tigre y Rosario Central el 8 de octubre; y luego Newell’s por el torneo argentino, para finalmente encarar los octavos de final del torneo internacional.

Formaciones

River Plate: Barovero (7); Mercado (5,5), Pezzella (6), Funes Mori (6), Vangioni (6); C. Sánchez (7), Kranevitter (7), Rojas (7); Piscullichi (5); Mora (7,5) y Gutiérrez (5). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 18′ST T. Martínez (6) por Pisculichi; 18′ST Boyé (5) por Mora; 37′ST Solari por Sánchez.

Godoy Cruz (Mza): Moyano; Jerez Silva, Burgos, Cosaro; S. Velázquez, D. Rodríguez, Zuqui, D. González; S. López; L. Fernández y R. Ramírez. Director Técnico: Carlos Mayor.

Resumen

Goles: 27’PT Mora (Riv); 31’PT Mora (Riv)
Incidencias: no hubo
Arbitro: S. Laverni (mal)
Figura: R. Mora (Riv)

miércoles, 3 de septiembre de 2014

El último suspiro

Copa Sudamericana 2014 – Zona Argentina Ida – 3 de septiembre de 2014
Godoy Cruz (Mza) 0 - River Plate 1
Cabezazo goleador (Foto River Plate)













Hasta el minutos 46 del segundo tiempo, el título de esta crónica iba a ser “Empate peligroso”.  Aunque el gol sobre la hora no cambia lo que fue el desarrollo del partido, si es importante por el resultado de cara a la revancha en el Monumental. Incluso, también modificó el nombre de la figura que, hasta el gol de Germán Pezzella, iba a ser el arquero Sebastián Moyano.

Lo cierto es que, en esta ocasión, el equipo de Marcelo Gallardo no tuvo una buena actuación. O al menos, no fue acorde a lo que nos había acostumbrado en los últimos encuentros. Carlos Mayor tomó nota de la goleada de hace diez días e hizo ajustes para neutralizar el circuito futbolístico Millonario.

El técnico tombino puso una marca pegajosa, Sergio López, sobre Matías Kranevitter, que no tuvo libertad y se notó, aunque por momentos se las ingenió para escaparse y distribuir el juego. Pero además, tampoco tuvieron libertad y precisión Ariel Rojas y Carlos Sánchez, quién mejoró considerablemente en el segundo tiempo.

Los mendocinos presionaron mucho en el medio y River no encontraba la pelota. A pesar de ello, las jugadas más claras fueron para el Millonario, que pudo abrir la cuenta a los seis minutos mediante Leonardo Pisculichi que, increíblemente, solo y a tres metros del arco, definió desviado por el segundo palo.

En la primera etapa, a los jugadores del Millo se los notaba asfixiados por la intensidad del Tomba y cansados por el trajín. No tenían la movilidad de otros encuentros para despegarse de la marca y encontrar los espacios. Así, el encuentro se convirtió en una prueba interesante para el Muñeco, ya que debía encontrar el camino de la victoria, buscando alguna variante al libreto que había exhibido hasta ahora.

Por fortuna, el paso del tiempo jugó de su lado. El complemento emparejó las cosas. River había regulado y Godoy Cruz comenzaba a sentir el cansancio. La estampilla del Colo salió y éste comenzó a tener liberta; Sánchez empezó a tener más despliegue; y Piscu se movió por todo el frente de ataque. Fue otra vez el ex Argentinos el que tuvo la apertura del marcador, pero su remate de larga distancia fue desviado por el uno rival y el palo terminó evitando el gol.

Ya sobre el tiempo cumplido, fue el enganche sin la diez el que ejecutó magistralmente un tiro libre que terminó en el gol de Pezzella. Es el tercer gol que el Millo hace por una ejecución de falta de Piscu y es el máximo asistidor del equipo. Es notable como cambió el aprovechamiento de las pelotas paradas desde que él se hizo cargo. Se había hecho la observación en el encuentro contra Gimnasia y con la salida de Osmar Ferreyra del equipo la responsabilidad recayó sobre él.

El temor por el que tanto se insistió en este espacio pasaba por el recambio, y se empieza a observar que el mismo es escaso. El autor del gol cumplió un buen partido, pero la defensa estuvo más endeble y más dubitativa que con la presencia de Jonathan Maidana. El lateral izquierdo no tiene reemplazo: Bruno Uribarri no es ni la mitad de Leonel Vangioni; Ariel Rojas empieza a mostrar signos de cansancio y ya vimos que el Malevo no está pasando un buen momento.

Además, Rojas es un jugador que cuando el equipo anda bien, se acopla y muestra buen funcionamiento, pero por si solo nunca se va a destacar. Hoy tuvo un partido discreto. Falló pases sencillos, terminó mal varias jugadas de peligro y también se notó que el cansancio le pasó factura.

Gabriel Mercado debió salir por una fatiga muscular y le dejó su lugar a Augusto Solari, modificación que impidió que Carlos Sánchez pudiera salir para descansar, ya que no hay otro jugador que pueda cumplir la función de medio campista por derecha.

Y ni hablar de la ausencia de Teófilo Gutiérrez. Es el alma mater de este equipo. Juega y hace jugar, molesta a los rivales, les habla, los incomoda, genera peligro, se asocia con los volantes y hace los goles. Demasiado para que un chico pueda reemplazarlo con creces, aunque Lucas Boyé tuvo una buena participación y tiene un futuro enorme.

Este encuentro encendió la alarma, pero la victoria deja bien posicionado al Millo de cara a la revancha. Gallardo demostró ser astuto e inteligente y ojalá sepa encontrar los caminos para dosificar los esfuerzos y poder sortear esta seguidilla de encuentros con la menor cantidad de bajas posible.

La revancha será el 18 de septiembre en el Monumental. El triunfo sobre la hora deja bien posicionado al Millo, porque obligará al equipo cuyano a salir a buscar una victoria, lo que dejará espacios para este River que sabe lastimar cuando los tiene.

Formaciones

Godoy Cruz (Mza): Moyano; Jerez Silva, Burgos, García Guerreño; S. Velázquez, D. Rodríguez, Zuqui, D. González, S. López; Ayoví y R. Ramírez. Director Técnico: Carlos Mayor.

River Plate: Barovero (6); Mercado (5,5), Pezzella (6,5), Funes Mori (6,5), Uribarri (4); C. Sánchez (6,5), Kranevitter (6), Rojas (4); Piscullichi (6); Mora (4) y Boyé (5). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 11′ST T. Martínez (5) por Boyé; 14′ST Solari (5) por Mercado; 39′ST Driussi por Mora.

Resumen

Goles: 47’ST Pezzella (Riv)
Incidencias: no hubo
Arbitro: S. Trucco (mal)
Figura: Pezzella (Riv)