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martes, 16 de diciembre de 2014

Valió el esfuerzo

Campeonato de Primera División 2014 – Fecha 19 – 14 de diciembre de 2014
Quilmes 0 - River Plate 1
Carlos Sánchez, autor del gol

















River hizo lo que tenía que hacer. Ganó su partido, pero no fue suficiente. Racing hizo lo propio en Avellaneda y se quedó con el Torneo de Transición. Siempre se dice que el campeón es el mejor equipo, pero muchas veces no siempre el que juega mejor es el que gana el campeonato y este puede ser uno de esos casos.

Recordar hoy que el Millonario fue ese equipo que volvió a regar al mediocre fútbol Argentino con una propuesta osada y de ofensiva, tal vez, no sirva de mucho a la luz del segundo puesto. Pero lo que si quedara marcado a fuego es que este equipo tiene una idea clara de juego y que no renuncia a ella, y tal vez ese sea el máximo galardón obtenido en este semestre en el plano local.

Quizás en el análisis quede la bronca de no haber conseguido el objetivo del bicampeonato por no contar con un plantel extenso que permitiera afrontar las dos competencias sin tener que utilizar un equipo completamente alternativo en instancias decisivas.

También es cierto que no fue por la utilización de ese equipo alternativo que River dejó pasar la chance del bicampeonanto. Los puntos perdidos contra Olimpo y Estudiantes, y antes, contra Arsenal, fueron claves en la remontada del equipo de Avellaneda, que hiló ocho triunfos y un empate en las últimas nueve jornadas, uno de ellos contra el conjunto alternativo de Marcelo Gallardo, al cual derrotó con un gol en contra y le permitió superarlo en la tabla de posiciones.

Contra Quilmes, cuando Carlos Sánchez marcó el gol de la ventaja, ya estaba todo sentenciado. Los de Diego Cocca ganaban su partido y se aseguraban la punta ante un timorato Godoy Cruz. El pitazo final sirvió para confirmar que las pocas ilusiones antes del comienzo, eran solo eso, ilusiones, y que nada podría torcer el rumbo de este desenlace.

Tal vez lo más justo hubiera sido una final entre ambos equipos, pero la justicia en el fútbol no existe y Racing salió campeón. River coronó un año exitoso donde ganó tres trofeos: Torneo Final, Super Final y Copa Sudamericana, redondeando el mejor año del siglo XXI.

El balance es más que positivo y el hincha siempre estará agradecido con el esfuerzo que dejó este equipo hasta el último minuto para intentar quedarse con todo. No lo logró desde el juego por un solo error puntual, que le quitó los dos puntos que lo hubieran llevado a una hipotética final.

Pero la apuesta fue buena, se apuntaron todos los cañones al torneo continental y se logró dar la vuelta olímpica en un ámbito que no se conseguía desde 1997, y junto con el trofeo, se abrieron las puertas para nuevas competiciones.

En el 2015, River deberá disputar siete competencias: Torneo local (el famoso campeonato de treinta equipos); Recopa Suadmericana contra San Lorenzo, el cinco y el doce de febrero; la Copa Libertadores; Suruga Bank seguramente en agosto contra el campeón de Japón; Copa Argentina; nuvamente la Copa Sudamericana; y la Super Copa Argentina, contra Huracán, campeón de la Copa Argentina.

En esta ocasión no se podrá fallar en la planificación de las incorporaciones. La competencia se duplicará respecto del 2014 y promete ser más feroz, por lo que los dirigentes deberán moverse con solidez para conseguir reforzar los puestos que el técnico necesite.

Lo cierto es que se terminó el mejor año futbolístico de River de este nuevo siglo. Haber ganado tres títulos la permiten al hincha ilusionarse con conseguir la ansiada Copa Libertadores en 2015. Pero además de los títulos, el rendimiento del equipo y haber recuperado una identidad que se había perdido son un pilar fundamental para alimentar esa ilusión.

Por eso, este fin de año, alcemos las Copas Millonarios y brindemos por el éxito conseguido, y pidamos todos juntos el deseo del 2015, para que este equipo nos siga llenando de alegrías.

Felices Fiestas.

Formaciones

Quilmes: Benítez; Alegre, S. Martínez, Carli, Bontempo; Scifo, Braña, Pérez Godoy, Zacaría; Demelchori y A. Fernández. Director Técnico: Marcelo Pontiroli.

River Plate: Barovero (7); Solari (4); Pezzella (6), Funes Mori (6,5), Vangioni (6); C. Sánchez (7), Ponzio (7,5), Rojas (5); Pisculichi (6); Mora (5) y Cavenaghi (5). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 18′ST Driussi por Solari; 24′ST Simeone por Cavenaghi.

Resumen

Goles: 36’ST C. Sánchez (Riv)
Incidencias: 40’ST partido suspendido por disturbios en la tribuna local.
Arbitro: P. Loustau (aceptable)
Figura: L. Ponzio (Riv)

domingo, 30 de noviembre de 2014

A esperar

Campeonato de Primera División 2014 – Fecha 18 – 30 de noviembre de 2014
River Plate 3 – Banfield 2
Cave y sus 100 goles (foto River Plate)













River comenzó su partido contra Banfield sabiendo que Racing estaba ganándole a Rosario Central, lo cual lo obligaba a obtener los tres puntos para estirar la definición del campeonato hasta mediados de Diciembre, cuando el finalista de la Copa Sudamericana finiquite su participación allí.

Seguramente, la mitad de Avellaneda estaba ilusionada cuando terminó el primer tiempo. Es que a los 42 minutos de esa etapa, Nicolás Bertolo definió al ángulo más lejano de Marcelo Barovero luego de una exquisita jugada personal poniendo en ventaja al Taladro.

Hasta allí el partido del local no era bueno. Con una alineación similar a la que enfrentó a la Academia en el Cilindro, con el agregado de Teófilo Gutiérrez y con la vuelta al esquema 4-3-1-2 con Tomás Martínez de enganche, el Millo no podía llegar con claridad. Solo se destacaba el esfuerzo del colombiano, que los corría a todos, y alguna jugada aislada, pero sin demasiado peligro.

En el complemento, Marcelo Gallardo entendió que este encuentro no se le podía escapar si quería llegar con chances a la última fecha, así que mandó a la cancha a Carlos Sánchez y Fernando Cavenaghi. El funcionamiento cambió 180 grados, dando claras muestras de que los suplentes están muy lejos en su producción respecto de los titulares.

Estos dos nombres revitalizaron al equipo. El uruguayo fue la figura de la cancha y envió un mensaje de cómo se debe jugar cada partido con esta camiseta. Despliegue, marca, proyección, entrega y gol, un combo inmejorable que le alcanzó para ser el mejor en tan solo cuarenta y cinco minutos de juego.

¿Qué decir del Cavegol? Tras cuatro meses afuera por la intervención quirúrgica a la que fue sometido debido a una bursitis plantar, volvió a tener minutos en primera contra Racing y Boca y la tercera fue la vencida. Contra Banfield ingresó en el complemento y fue suficiente para darle el empate parcial a los ocho minutos con un remate de larga distancia, y la victoria definitiva con un tiro penal a los 28. Además, como corolario, con esas dos conquistas entró en la elite de goleadores Millonarios con 101 tantos.

Pero antes esto, tras dar vuelta el marcador en cuatro minutos con los goles de Cave y el uruguayo, Osmar Ferreyra se hizo expulsar por una infracción tonta en mitad de cancha y en la jugada siguiente Augusto Solari cometió una infracción dentro del área que el juez sancionó como penal. Santiago Salcedo puso el empate y Racing volvía a festejar.

Poco después, fue el mismo Solari quien, a pura gambeta, se metió en el área de Gaspar Servio y los defensores le cometieron infracción barriéndolo desde atrás. Era la gran oportunidad de ponerse en ventaja y, para el Torito, de pasar los cien goles. El nueve convirtió el tiro desde los doce pasos y luego, con un hombre menos, River cuidó la ventaja sostenido en los rendimientos de Marcelo Barovero, Germán Pezzella y Emanuel Mammana.

Los tres puntos le permiten al Millo llegar a la última fecha con posibilidades de coronarse campeón local. Para ello, Racing deberá perder o empatar su partido y a la banda no le sirve otro resultado que ganarle a Quilmes. De ser así, puede llegar a haber un doble o triple empate, ya que Lanús también está en la conversación de la jornada final si le gana a Boca.

Debido a la disputa de la final en la Copa Sudamericana a la que clasificó River, el reglamento le otorga el derecho de postergar su compromiso de la fecha 19, por lo tanto la definición se estiraría hasta el fin de semana del 14 de diciembre, cuando deberán jugarse los dos o tres partidos de los equipos implicados.

Por supuesto que estos catorce días estarán cargados de suspicacias, ya que en la última fecha, el puntero del campeonato deberá enfrentar a Godoy Cruz, equipo que tiene muchos jugadores representados por el mismo hombre que representa al técnico de Racing y a varios de sus jugadores. El mismo empresario que fue tan criticado al principio del certamen por considerar que usaba a la Academia para hacer sus negocios.

Racing deberá soportar la presión, durante catorce días, de ser el que carga con la responsabilidad de la definición, sabiendo que el Millo le respira en la nuca. Mientras tanto, el cuadro de Marcelo Gallardo se ocupará solo de pensar en ganarle a Atlético Nacional de Medellín en la sudamericana y luego apuntará todos sus cañones al torneo local, esperando que el equipo tombino le dé una mano en el final.

Formaciones

River Plate: Barovero (7); Mercado (5); Mammana (6), Pezzella (6,5), Urribarri (5); Solari (5), Cirigliano (4), Ferreyra (2); T. Martínez (4); Driussi (4) y T. Gutiérrez (5). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 0’ST C. Sánchez (7) por Mercado; Cavenaghi (7) por T. Gutiérrez; 23’ST Boyé (4) por T. Martínez.

Banfield: Servio; Toledo, Bianchi Arce, Noguera, Tagliafico; Yeri, Domingo, Ervitti, Bertolo; Noir y Salcedo. Director Técnico: Matías Almeyda.

Resumen

Goles: 41’PT Bertolo (Ban); 8’ST Cavenaghi (Riv); 12’ST C. Sánchez (Riv); 18’ST Salcedo –p– (Ban); 28’ST Cavenaghi –p– (Riv)
Incidencias: 16’ST expulsado O. Ferreyra (Riv).
Arbitro: D. Herrera (aceptable)
Figura: C. Sánchez (Riv)

lunes, 24 de noviembre de 2014

Pelotazo en contra

Campeonato de Primera División 2014 – Fecha 17 – 23 de noviembre de 2014
Racing Club 1 - River Plate 0
El gol (foto Télam)













Marcelo Gallardo tuvo que tomar decisiones y lo hizo. Él mejor que nadie sabe con el plantel que cuenta y en qué condiciones se encuentran sus jugadores luego de haber jugado un semestre completo, con tres competencias, con tan solo trece nombres importantes, sin refuerzos y muchos jugadores juveniles.

El partido contra Racing se presentaba como una bisagra en esta recta final y el único resultado que no le servía a River era perder. Lamentablemente, como viene sucediendo en los últimos partidos, una jugada desafortunada terminó sentenciando el encuentro. Un centro a media altura, un sinfín de rebotes dentro del área, un remate de Diego Milito (que gritó el gol como si hubiera sido suyo) que tapó excelentemente Marcelo Barovero y otra vez un sinfín de rebotes que tuvieron como último destino la red, tras pegar en Ramiro Funes Mori.

Curiosamente, el Mellizo, que había allanado el camino al campeonato pasado con su cabezazo en la Bombonera, tuvo responsabilidad en los goles recibidos en los últimos partidos: el empate de Olimpo, y este en contra en Avellaneda; que pueden ser los que sentencien este certamen.

Antes de la mala suerte, River había llegado tres veces con peligro al arco de Sebastián Saja. La más importante, una que le quedó servida a Sebastián Driussi dentro del área, de frente al arco, y cuyo defectuoso remate se fue por el palo más lejano. Tras el gol, los jugadores de la banda carecieron de ideas para intentar empatarlo.

La formación alternativa presentada por el Muñeco ha generado discusiones varias. Lo cierto es que, independientemente del nivel de algunos jugadores y de los errores dirigenciales, él hizo lo que creyó mejor para el plantel con lo poco que tiene. Poner un equipo que tuviera la mente y las piernas despejadas, que no estuvieran pensando en el cruce del próximo jueves contra Boca por la Copa Sudamericana.

También es posible que el técnico haya considerado que, con la mayoría de los titulares, no pudo sacar la ventaja necesaria en los últimos encuentros  contra Vélez y Olimpo, tal vez porque estaban más pendientes de la semifinal, entonces prefirió poner jugadores que no tuvieran eso en la cabeza.

Decir que River perdió el campeonato en el Cilindro es prematuro. Es verdad que perdió la cima y que quedó dos puntos detrás, pero aún faltan dos fechas, seis puntos, y nada está definido. Lo doloroso es ver que un equipo que no pateó al arco y que no propuso nada, se encontró con un gol de chiripa y después se dedicó a cuidar el resultado.

Viendo los últimos partidos, es imposible no pensar en lo lejos que quedaron aquellas tardes o noches donde River ganaba, gustaba y goleaba. Parece que hubiera sido otro campeonato. En esas jornadas, el tiempo no pasaba más, la ansiedad era mucha por llegar al final con ese rendimiento. De golpe, el principal rival de este plantel, el cansancio, apareció y poco a poco se fue perdiendo ese estilo para obtener puntos luchados y ganados con esfuerzo, teniendo que dar vuelta resultados. A partir de allí, el tiempo pasó volando, hasta llegar a esta derrota con Racing.

También es curioso como un equipo que mostró tan buen fútbol, habiendo perdido solo dos partidos, ahora ya no dependa de sí mismo para coronarse campeón. Se pasó de un racha invicta de 32 partidos, a cinco encuentros sin ganar en un abrir y cerrar de ojos, y da bronca pensar que parecen pesar más esos últimos partidos que el récord histórico para el club.

No es casualidad que esta seguidilla sin triunfos coincida con la jornada en la que se conoció que el cruce por semifinal sería contra Boca. A partir de allí, no solo el cansancio hizo su trabajo, sino que el estrés mental que eso genera también pasó factura.

Ahora River se ve en la obligación de ganar el próximo jueves para seguir en la Copa. Si ya existía cierta presión por la importancia de la instancia y el rival, esta derrota suma unos kilos más en la mochila para ese partido.

En el plano local, hay que esperar un guiño del destino que le haga perder puntos a Racing y que le permita al Millo ganar los dos encuentros que quedan, con una particularidad: si dos equipos llegan igualados al final del torneo, habrá un partido desempate; pero si son tres los que obtienen las mismas unidades (Lanús tiene los mismo puntos que River) se define por los resultados entre sí y, en ese caso, el campeón sería Lanús.

Lo cierto es que el Millonario sigue vivo en los dos frentes, con la reserva en el tanque, pero con las ganas de quedar en la historia una vez más. Están ante una posibilidad única de llegar a una final continental luego de once años y con chances en el plano local. Racing se puede caer y a Boca se le puede ganar, hay que dar el zarpazo.

Formaciones

Racing Club: Saja; Pillud, Lollo, N. Sánchez, Grimi; G. Díaz, Videla, Aued, Centurión; Bou y Milito. Director Técnico: Diego Cocca.

River Plate: Barovero (5); Mammana (6), Pezzella (5), Funes Mori (4,5), Urribarri (4); Solari (3), G. Rodríguez (4), Cirigliano (5); Ferreyra (3); Driussi (4) y Boyé (4). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 9’ST Cavenaghi (4) por Boyé; 9’ST T. Martínez (4) por G. Rodríguez; 24’ST Kaproff (4) por Solari.

Resumen

Goles: 15’PT Ra. Funes Mori e/c  (Riv)
Incidencias: no hubo.
Arbitro: N. Pittana (aceptable)
Figura: vacante

domingo, 16 de noviembre de 2014

Desdibujado

Campeonato de Primera División 2014 – Fecha 16 – 16 de noviembre de 2014
River Plate 1 – Olimpo (Bahía Blanca) 1
Sin respuestas 













Así se lo vio a River en otro partido feo, en el que volvió a jugar mal, esta vez, frente a un Olimpo que no propuso absolutamente nada. Para colmo, como ocurrió en tres de los cuatro últimos partidos, un error termina pagándose muy caro y complicando un campeonato que hasta hace dos fechas parecía un lecho de rosas.

Los días en los que a River le llegaban una sola vez, le convertían un gol y luego le costaba horrores dar vuelta la situación parecían haber quedado atrás. Este River nos había quitado esa imagen de la cabeza, pero el poco recambio y los errores vuelven a hacer de éste, un equipo terrenal, acorde a la mediocridad del fútbol local.

Para colmo, cada vez que algún jugador del Millo se equivoca, lo termina pagando caro con un gol en contra. Ya había pasado en el partido de ida por la Copa Sudamericana contra Estudiantes, pero en ese momento, que parece tan lejano, la capacidad de reacción del equipo le permitió revertir el resultado. Luego volvió a pasar contra el mismo adversario pero en el torneo local, y ahí ya no lo pudo dar vuelta, cortando la racha invicta más larga en la historia del club.

En esta ocasión, Ramiro pifió un despeje y la pelota le quedó servida, picando y a la carrera, a Miguel Borja para que fusilara a Marcelo Barovero. Un tiro al arco, un gol y la pérdida de dos puntos. Increíble.

Antes, en el primer tiempo, el Mellizo le había dado la ventaja a River con un cabezazo tras un córner ejecutado por Leonardo Pisculichi. El Millo había hecho méritos para abrir el marcador y la visita solo seguía haciendo tiempo. Pero en el fútbol todo puede pasar y esta recta final se le está haciendo cuesta arriba a los dirigidos por Marcelo Gallardo.

No es casualidad que los bajos rendimiento coincidan, además, con las ausencias de jugadores que fueron y son claves para el estilo de juego que pretende el técnico. Primero, la lesión de Matías Kranevitter, pilar fundamental en el medio campo. Luego, las convocatorias a la selección de Carlos Sánchez, el motor del medio campo, y de Teófilo Gutiérrez, el delantero de peso y goleador que tiene este equipo, se sienten y mucho. Sin ellos cuesta horrores generar peligro, se pierde peso en el área de enfrente y despliegue en la zona media.

La buena noticia es que Teo fue liberado de su selección y ya se encuentra con sus compañeros esperando el choque de semifinales contra Boca, y que Fernando Cavenaghi hizo noventa minutos oficiales para la reserva frente a Olimpo y aguantó bastante bien, lo que alimenta las esperanzas de tenerlo en los próximos partidos.

Seguir hablando de lo corto del plantel y de la falta de experiencia de gran parte del mismo para afrontar etapas determinantes es seguir redundando en algo que se ha expresado hasta el hartazgo.  Ahora sólo queda tomar el toro por la astas y dejar todo en los próximos partidos para que todo lo bueno hecho al comienzo del semestre, tenga su merecido premio.

También es justo destacar que, si hoy River sigue siendo puntero del campeonato, a pesar de haber sumado dos puntos de los últimos nueve, y se encuentra disputando semifinales de la competencia continental, es por todo lo bueno hecho desde Agosto hasta aquí. El colchón de puntos que sacó al principio le permitió llegar a tres fechas del final peleando ambos torneos.

Lamentablemente, el empate aprieta las cosas en el campeonato, en parte también por que se dejaron pasar oportunidades de estirar la ventaja cuando, en los partidos postergados por el mal clima (Arsenal y Estudiantes), el Millo no pudo ganar. Ahora deberá jugarse todo por el todo en los próximos tres encuentros, los dos por la Copa y el del domingo frente a Racing en Avellaneda.

Parece injusto que después de todo lo bueno hecho durante tres meses y medio, el veredicto salga en tan solo una semana, pero así es el fútbol, dinámica de lo impensado. Las convocatorias, las lesiones y el recambio fueron desdibujando las actuaciones de este equipo, hasta llegar a punto de dar la sensación de que la idea ha cambiado. Pero eso se da, simplemente, porque los intérpretes principales no están y sus reemplazos tienen otras características.

De más está decir que no todo está perdido y que River sigue dependiente de River. Esa es otra buena noticia, hoy por hoy se puede confiar en este cuerpo técnico que, más allá de algún error puntual, demostró capacidad e inteligencia para enfrentar diferentes situaciones. La próxima semana será clave. Ahora sí, a pensar en Boca.

Formaciones

River Plate: Barovero (5); Mercado (5), Maidana (6), Funes Mori (5), Vangioni (5); Ponzio (3), G. Rodríguez (5), Rojas (4); Piscullichi (5); Mora (4,5) y Boyé (4). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 24’ST Kaproff (5) por Boyé; 21’ST Simeone por Mora; 29’ST T. Martínez por Rojas.

Olimpo (BB): Champagne; Parnisari, Furios, Moiraghi, Sills; A. Martínez, Cobo, J. Blanco, L. Gil; Cuero y Susvielles. Director Técnico: Walter Perazzo.

Resumen

Goles: 23’PT Ra. Funes Mori (Riv); 24’ST Borja (Oli)
Incidencias: 32’ST expulsado Parnisari (Oli).
Arbitro: F. Echenique (mal)
Figura: Maidana (Riv)

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jueves, 13 de noviembre de 2014

Chau invicto

Campeonato de Primera División 2014 – Fecha 14 – 12 de noviembre de 2014
River Plate 0 – Estudiantes (LP) 1
El 3-4-1-2 del Muñeco (foto River Plate)













Ya está. Después de mucho tiempo, llegó lo que todo el mundillo futbolero, excepto el riverplatense, esperaba. Perdió River y es noticia. Muchos están contentos y festejan como si hubieran ganado algo, eso mismo es lo que refuerza la teoría de que River es el más grande, lejos. Todos lo querían ver perder, se habían mal acostumbrado en el pasado reciente y, de golpe, tuvieron que esperar siete meses para poder verlo nuevamente.

Pero ¿porque perdió el Millonario? Hay un par de motivos para explicar esta derrota. Bien podríamos mencionar el cansancio, que existe,  o el recambio, que no hay, y a los que muchas veces se hizo mención en este mismo espacio. Pero hilando un poco más fino, hay dos motivos que llevaron a cortar con la racha invicta más larga en la historia del club.

Por un lado, un rival inteligente y con buenos jugadores (aquí mismo se destacó que tiene la mejor dupla de ataque del fútbol argentino) que, después de enfrentarse con el Millo en dos oportunidades, supo lo que tenía que hacer y cómo hacerlo para poder quedarse con los tres puntos. Contando con la inesperada complicidad de Marcelo Barovero, cuyo error le permitió a Diego Vera definir con el arco a su merced. O sea, tuvo que rendir el examen tres veces y recibir una ayuda para poder aprobarlo.

Por el otro, un planteo llamativo de parte de Marcelo Gallardo, en lo que seguramente sea su primer error clave desde que asumió como entrenador del club. Decidió cambiar el clásico 4-3-1-2 por un 3-4-1-2 que, por lo visto en cancha, no estaba muy trabajado. A los jugadores se los notó incómodos, apurados y dubitativos.

La combinación de estos dos factores, llevaron a que Estudiantes hiciera un partido fiel a sus intenciones, con mucha intensidad y dejando poco espacio. Con muchos hombres formando un bloque defensivo de dos líneas de cuatro y dos delanteros muy rápidos, a los que se sumaba la velocidad de Ezequiel Cerutti. Fue él quien ganó en velocidad y tiró el centro bajo que Trapito no pudo contener para que llegara la apertura del marcador.

De este modo, la superpoblación que había en el medio campo complicaba el traslado y no había lugar para generar jugadas con pelota dominada, obligando a River a abrir siempre para los laterales y tirar centros para que las torres del fondo Pincha despejaran de cabeza. Por supuesto que a los bajos Rodrigo Mora y Sebastián Driussi se les hacía muy difícil ganar de arriba.

El partido no fue vistoso ni bien jugado. La visita respetó al pie de la letra su libreto, se encontró con un gol tempranero y empezó a comerse el reloj, con su arquero y en cada lateral o tiro libre, cuando se pasaban la pelota entre dos o tres jugadores hasta llegar al encargado de poner en juego el balón. Y los de Gallardo no encontraron las ideas ni el circuito para generar peligro, sintiendo fuertemente las ausencias de Teófilo Gutiérrez y Carlos Sánchez, piezas clave en el funcionamiento.

De no haber existido esa falla del uno al inicio del encuentro, seguro se moría en un empate aburrido y sin goles. Tampoco hubiera servido de nada adicionar más tiempo, quedó demostrado que, en este caso, el Millo no tenía las armas para dar vuelta la historia.

Los juveniles del club aún no están para asumir la responsabilidad de tener que revertir un resultado o de jugar partidos decisivos. No es la primera vez que se encuentran ante esta oportunidad y demuestran no poder cumplir con el desafío. De hecho, sus actuaciones fueron bastante pobres.

A diferencia de lo observado en el José Amalfitani el último domingo, aquí no se vio que los jugadores estuvieran cansados y cometieran errores por ello. Fue un partido muy intenso, donde se corrió más de lo que se jugó y los hombres de la banda respondieron bien físicamente. Es una buena señal de cara a lo que viene.

También se puede especular con la idea de que  todo sigue dependiendo de River y por eso el Muñeco pego este volantazo. Él sabe que sus perseguidores se sacaran puntos el próximo fin de semana y luego resuelve el torneo en un mano a mano con Racing. Si es así, es una apuesta  peligrosa, pero sigue dependiendo de sí mismo. Además, en el medio, estará decidiendo su suerte en la Copa Sudamericana.

De ser así, se verá en las próximas jornadas si la decisión fue correcta o estaremos hablando de un error de planificación, ya que una victoria Millonaria frente al Pincha era un golpe duro para  los que lo acechan y ahora estarán revitalizados por haber acortado la distancia.

Si queremos verle un lado bueno a la derrota, es que psicológicamente tendrán una carga menos. El hecho de haber terminado con la presión de mantener un invicto que solo sirve para las estadísticas, como dijo el Muñeco, tal vez descomprima un poco la situación. También fue bueno ver que hay una cierta recuperación física y que algunos titulares descansaron para encarar la recta final.

A pesar de todo, el Millonario sigue puntero y entra en la recta final con ventaja. Tal vez exigua si tenemos en cuenta que tuvo dos oportunidades de estirarla, jugando con los resultados puestos de sus perseguidores, y no pudo ganar sus compromisos frente a Arsenal y Estudiantes. Lo importante es que River sigue dependiendo de River, y falta poco para premiar tanto esfuerzo.

Formaciones

River Plate: Barovero (4); Maidana (5), Pezzella (5), Funes Mori (5); Solari (3), G. Rodríguez (4), Rojas (4), Vangioni (5); Pisculichi (4); Mora (5) y Driussi (4). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 0’ST Simeone (4) por Solari; 18’ST Martínez (4) por Rojas; 32’ST Boyé por Pezzella.

Estudiantes (LP): Navarro; Aguirregaray, Schunke, Desábato, Rosales; Cerutti, Jara, Prediger, Correa; Vera y Carrillo. Director Técnico: Mauricio Pellegrino.

Resumen

Goles: 9’PT Vera (Est)
Incidencias: expulsado Prediger (Est)
Arbitro: S. Laverni (aceptable)
Figura: Vera (Est)


lunes, 10 de noviembre de 2014

Apareció el rival

Campeonato de Primera División 2014 – Fecha 15 – 9 de noviembre de 2014
Vélez 1 – River Plate 1
Mercado salvó el invicto (foto prensa River Plate)













Fue el peor partido de River del campeonato. Comentarios similares surgen de encuentros anteriores, donde se señalaba que había jugado el peor primer o segundo tiempo del certamen, pero nunca el encuentro completo.

En el José Amalfitani, el Millonario no pudo dar vuelta el resultado, como si había ocurrido en las últimas dos ocasiones, principalmente porque el cansancio está empezando a hacer mella. El esfuerzo físico y mental de jugar cada tres días, se potencia cuando tienen que revertir el resultado y eso se está empezando a notar.

Errores de cálculo, malas entregas, autopases largos y cabezazos al aire, son algunas muestras del efecto del desgaste que arrastra el equipo. Y todavía falta la recta final, que es más estresante por la tensión y la ansiedad que se genera y porque en el medio están los superclásicos por semifinales de la Copa Sudamericana.

En este caso, el conjunto de José Flores propuso presionar al Millo en su terreno y ahogar a Eder Balanta y Germán Pezzella para que no pudieran salir jugando desde el fondo. Así, al principio, el local tuvo las jugadas más claras y la visita parecía no hacer pie.

Con este desarrollo, tras un par de centros cruzados, Yamil Asad encontró a Milton Caraglio que se elevó por sobre Gabriel Mercado, que se quedó parado, y cabeceó al palo más lejano de Marcelo Barovero para abrir el marcador.

Otra vez la desventaja, otra vez a correr desde atrás y a sumar más desgaste a un equipo que ya había hecho uno muy grande el pasado miércoles para revertir el encuentro por Copa frente a Estudiantes. No es la misma la fatiga y el estrés de tener que revertir el marcador, que encontrarse en ventaja y tener que manejar la pelota para aguantar el resultado. Por supuesto que lo primero genera un gasto extra de energía.

Luego del gol, Vélez bajó un poco la intensidad y River se adelantó en el terreno de juego, generando algunas infracciones cerca del área y varios tiros de esquina. Pero, al no estar Leonardo Pisculichi, sus ejecuciones fueron imprecisas. Sólo un tiro libre llevó peligro al arco de Sebastián Sosa y fue de Rodrigo Mora en el segundo tiempo.

De todos modos, luego de un córner que la defensa velezana no pudo despejar, Cárlos Sánchez tomó el rebote fuera del área y cedió para Teófilo Gutiérrez que trabó con un defensor y la pelota le quedó servida a Gabriel Mercado que remató cruzado desde fuera del área, rasante y al segundo palo, para poner tablas en el marcador.

El empate llegaba, casi sin merecerlo, antes del final del primer tiempo y faltaba el complemento para intentar mejorar el rendimiento y encontrar un segundo gol que le permitiera llevarse los tres puntos. Pero la etapa final no fue tan intensa como la primera, y se vio un partido chato y casi sin llegadas por parte de los dos protagonistas.

Los de la V no encontraban los caminos para lastimar nuevamente a Trapito y los de Marcelo Gallardo se mostraban cada vez más cansados y con menos ideas. La defensa no presentaba la solidez de otros encuentros y los volantes no tuvieron su mejor versión, con excepción de Cárlos Sánchez, que cada vez entiende mejor el  juego.

El equipo del Muñeco depende mucho de la actividad del volante central y, en la noche de Liniers, Guido Rodríguez estuvo desaparecido. Fue muy flojo el encuentro del juvenil y salió reemplazado por Leonardo Ponzio que, en el poco tiempo que estuvo, regaló más de lo que acertó.

El partido se fue con un empate,  con pocas ocasiones de riesgo en los arcos y dejó sobradas muestras del cansancio que arrastra el equipo. Por ejemplo, Piscu no fue de la partida porque quedó evidenciado que no está para jugar dos partidos por semana, y hasta ahora el recambio no cumple según las expectativas. Es llamativo que no se esté contando con Tomás Martínez, quién había mostrado buenas condiciones para ocupar ese puesto.

El campeonato entra en la recta final y, gracias a la mano de Andrés Merlos, Lanús se acercó y calentó la definición. Será una semana clave, donde el Granate deberá completar los 45 minutos frente a Tigre y luego visitar a Independiente; mientras que River recibirá a Estudiantes para completar la fecha 14 y a Olimpo por la jornada 16.

La mala noticia es que la fecha FIFA le quitará al Muñeco tres jugadores, dos de ellos claves en el funcionamiento: Teo y Sánchez, y deberá afrontar los próximos dos encuentros sin sus presencias. Habrá que ver que recambio propone y como encarará esos dos partidos trascendentales.

Lo que sí está claro es que se empiezan a notar los efectos de un semestre cargado y comienza a aparecer el principal rival de este equipo que hasta ahora parece invencible. Ese adversario inevitable y del que tanto se habló cuando los refuerzos no llegaban para darle alternativas al cuerpo técnico: el cansancio. En las manos del Muñeco y sus colaboradores están las respuestas para sobreponerse de la mejor manera al inevitable trajín. En ellos confiamos.

Formaciones

Vélez: S. Sosa; Pérez Acuña, Cubero, S. Domínguez, Papa; Asad, L. Romero, Desábato, A. Cabral; Pratto y Caraglio. Director Técnico: José Flores.

River Plate: Barovero (7); Mercado (7), Pezzella (5), Balanta (5), Funes Mori (4,5); C. Sánchez (6,5), G. Rodríguez (4), Rojas (5); Boyé (4); Mora (5,5) y T. Gutiérrez (5). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 20’ST Driussi (5) por Boyé; 29’ST Ponzio por Rodríguez; 31’ST Maidana por Balanta.

Resumen

Goles: 17’PT Caraglio (Vel); 37’PT Mercado (Riv)
Incidencias: no hubo.
Arbitro: S. Trucco (bien)
Figura: Caraglio (Vel)

lunes, 27 de octubre de 2014

Invicto

Campeonato de Primera División 2014 – Fecha 13 – 29 de octubre de 2014
Atlético Rafaela 1 – River Plate 2
Festejo grupal (foto River Plate)













Partido complicado ganó River en Rafaela. El equipo local le planteó un juego inteligente y sin espacios, aprovechando las pequeñas dimensiones del terreno de juego. Para colmo, el Millo no tuvo un buen primer tiempo, completando una de las peores mitades en el torneo local.

Pero el comienzo le fue favorable. Pudo desarrollar su juego de toque corto, con Guido Rodríguez como eje, y el local respondía con alguna contra. Tuvo algunas ocasiones para abrir el marcador, la más clara en la cabeza de Rodrigo Mora, pero Esteban Conde tuvo una reacción felina y sacó la pelota al tiro de esquina.

A partir de allí, fue todo del equipo Crema, que a los doce minutos rompió el cero con un golazo de Diego Montiel, dejando parado y sin reacción a Marcelo Barovero. Lucas Albertengo fue incontenible para la defensa Millonaria. Habilidoso y rápido, fue un dolor de cabeza y, asociado con Federico González, complicaron durante la primera mitad.

Incluso pudieron convertir algún gol más, pero un par de buenas respuestas de Trapito y otros remates desviados le impidieron ampliar la ventaja, que se quedaba uno a cero y parecía escaso por lo visto en el terreno de juego.

Con mucho sacrificio y despliegue, el local complicó muchísimo a River, que no encontraba los caminos para vulnerar el bloque defensivo que proponía Rafaela luego de conseguir la ventaja. Para completar el panorama, cada rechazo defensivo, se convertía en un contragolpe peligrosísimo para el arco del Millo.

El complemento comenzó con River buscando llegar al empate y lo logró cuando todos se estaban acomodando en sus butacas. A los tres minutos, Carlos Sánchez fabrico una infracción cerca del área y el especialista, Leonardo Pisculichi, se hizo cargo de la ejecución. Su remate fue imparable para el uno local, convirtiendo un golazo y dejando el marcador igualado en uno.

Desde allí, el Millo volvió a controlar el juego. Comenzó a justificar el empate y a merecer el segundo gol. La Crema dejó de llegar con peligro, producto del desgaste realizado en la primera mitad, y la visita se hizo dueña del encuentro.

El joven Rodríguez volvió a ser la aduana del medio, todas las pelotas pasaban por él y Leonardo Pisculichi se movía por todo el frente de ataque. Teófilo Gutiérrez, de mal partido, fue reemplazado por Giovanni Simeone y varios jugadores, de flojo primer tiempo, comenzaron a mejorar su producción.

Con el Cholito ya en cancha, el juvenil aguató a dos defensores de Rafaela tras un pelotazo largo y el rebote le quedó de frente al arco, afuera del área, a Ariel Rojas, que tomó al arquero a mitad de camino y con un remate suave y bajo marcó la segunda conquista.

River conseguía la ventaja y la justificaba. Con el resultado en contra, el equipo rafaelino salió a buscar el empate y a la visita se le abrieron los espacios para poder ampliar la diferencia, pero se convirtió en una máquina de dilapidar situaciones.

En los últimos minutos, fueron varias las ocasiones en que quedaron cuatro o cinco jugadores de River  contra dos o tres de Rafaela, pero las contras mal manejadas, la impericia en la definición y el travesaño, impidieron la tercera anotación.

El Millonario consiguió una de esas victorias que lo reafirman como EL candidato a quedarse con el torneo. Cuando todos sus perseguidores habían ganado y esperaban que deje puntos en el camino, los del Gallardo no solo ganaron, sino que, con una muestra de carácter, dieron vuelta el resultado y salieron victoriosos de un partido que había empezado adverso.

Ya lo había dicho el Muñeco, a este equipo van a tener que golpearlo muchas veces para derrotarlo, y lo demuestra en cada partido. El equipo santafecino tuvo varias ocasiones para ponerse en ventaja por más de un gol, pero no lo logró y en el complemento el Millo se lo llevó puesto, lo dio vuelta  y pudo ganarlo por una ventaja superior, de no haber estado imprecisos los delanteros en los metros finales.

Como corolario, River llegó a 28 partidos invicto, igualando la mejor racha histórica sin derrotas en el profesionalismo para el club, teniendo en cuenta partidos por torneo local, Copa Argentina y Copa Sudamericana. En el Campeonato Argentino, la última derrota fue hace veinte jornadas, en la fecha 12 del Torneo Final 2014, cuando Belgrano lo venció por 2 a 1 en Córdoba.

Los del Muñeco no detienen su marcha, cada vez están más cerca del objetivo y, como no tienen descanso, el miércoles jugarán el partido de ida por la Copa Sudamericana contra Estudiantes de La Plata, en un encuentro que se repetirá tres veces en diez días, ya que también se enfrentarán por el torneo local el próximo fin de semana y en la revancha por la Copa en el Monumental.

Formaciones

Atlético Rafaela: Conde; Sacks, Ferrari, Vittor, Eluchans; Montiel, Bastía, Serrano, Rodríguez Rojas; F. González y Albertengo. Director Técnico: Roberto Sensini.

River Plate: Barovero (5); Mercado (6), Maidana (6), Funes Mori (5), Vangioni (5); C. Sánchez (7), G. Rodríguez (6), Rojas (6); Piscullichi (6); Mora (5) y T. Gutiérrez (4). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 19’ST Simeone (5) por T. Gutiérrez; 36’ST Solari por Rojas; 41’ST Driussi por Pisculichi.

Resumen

Goles: 12’PT Montiel (Raf); 4’ST Pisculichi (Riv); 21’ST A. Rojas (Riv)
Incidencias: no hubo.
Arbitro: P. Loustau (aceptable)
Figura: Albertengo (Raf)

lunes, 20 de octubre de 2014

3elgran0

Campeonato de Primera División 2014 – Fecha 12 – 19 de octubre de 2014
River Plate 3 – Belgrano (Cba) 0
Volvió el goleador (foto River Plate)













Se había convertido en un rival complicado. Después del 26 de junio de 2011, el morbo se apodera del ambiente futbolístico cuando River tiene que enfrentar a Belgrano de Córdoba. Pero este River pulveriza todas las estadísticas negativas y echa por tierra todos los comentarios adversos.

Aunque aquel recuerdo sea imborrable, en este año, el Millonario se va encargando de poner las cosas en su lugar. Salió campeón; en la Bombonera y en el Gasómetro derrotó a Boca y San Lorenzo, respectivamente, tras diez años; ganó en Paraguay, cuando River hacía mucho que no ganaba afuera del país por torneos internacionales; y este fin de semana venció a Belgrano, a quién no le ganaba en el Monumental desde el 2002.

La formación inicial contó con algunas sorpresas, como la inclusión del juvenil Guido Rodríguez en lugar de Leonardo Ponzio y la de Augusto Solari por el lateral derecho, dando muestras de que el partido por la Copa dejó secuelas de cansancio y rendimiento en algunos jugadores.

Desde el comienzo del partido, el Millo hizo todo lo posible por romper el cero, mientras los cordobeses buscaban aguantar y pegar alguna contra. En ese ímpetu por ir constantemente, Ariel Rojas puso un pase profundo dentro del área para la llegada de Leonel Vangioni, que ingresó solo y, en vez de mandar el centro atrás, tocó por debajo de Carlos Olave y marcó el primer tanto del partido.

En el complemento, el local entró dormido y regaló los primero 25 minutos en los que el Pirata generó lo más peligroso para el arco de Marcelo Barovero que, si había dejado alguna duda el pasado jueves, este domingo se encargó de demostrar que está intacto. Un par de intervenciones suyas evitaron que los celestes llegaran al empate, sobre todo por ese tiro a quemarropa de Emiliano Rigoni que el uno logró desviar por arriba del travesaño.

Pero cuando Belgrano hacía mejor las cosas y empezaba a hacer méritos para llegar al empate, Carlos Sánchez desbordó por derecha y metió un centro que calzó de derecha Teófilo Gutiérrez a la carrera, rompiendo el arco cordobés.

A partir de allí, el partido volvió a ser de River, que no brilló y se nota que cada vez le cuesta más aguantar el ritmo intenso que proponía en las primeras fechas, pero con la tranquilidad de la ventaja, siguió moviendo el balón y dominando al rival a su antojo hasta que, cerca del final, llegó el tercero.

Otra gran jugada del volante uruguayo que con un pase al medio del área habilitó a Teo que, de frente al arco, pudo elegir a donde rematar. Con la tranquilidad que lo caracteriza últimamente, definió rasante entre varias piernas y selló el resultado.

Así, con el triunfo, River consigue cortar otra racha negativa, mantiene su invicto, llega a 19 fechas sin derrotas por el campeonato local y conserva la ventaja con sus perseguidores. Además, aprovecha para darles rodaje a jugadores juveniles y descanso a los que vienen aguantando el mayor trajín.

La inclusión de Guido Rodríguez como volante central fue una sorpresa. Puede encontrarse la explicación en el bajo rendimiento de Ponzio el pasado jueves, o tal vez sea solo rotación, pero el chico mostró ser un cinco ordenado, que juega sencillo, que siempre está bien parado y que tiene buen panorama para distribuir el juego en la mitad de cancha buscando siempre el pase al compañero mejor ubicado.

También fue bueno el ingreso de Eder Balanta, que debutó en el ciclo Gallardo, e hizo que no se extrañara en a Ramiro Funes Mori. Está claro que hay mucho recambio en la zona defensiva e incluso en el puesto de volante central, pero en la delantera y los volantes ofensivos no hay tantos nombres que puedan suplir con el mismo nivel a los titulares y sus ausencias se notan.

Por supuesto que queda en evidencia que la presencia de Teófilo es clave en el funcionamiento del equipo. En el descansa el peso ofensivo y lo demuestra con goles cada vez que juega. El colombiano no para de facturar y ya es el goleador del torneo con diez, en doce fechas. Los ingresos de Lucas Boyé en presencia del cafetero serán importantes para que el juvenil aprenda y gane confianza.

El equipo del Muñeco sigue puntero e invicto. El miércoles tiene el partido de vuelta contra Libertad por Copa Sudamericana que, sin subestimar al rival, y teniendo en cuenta el resultado obtenido en Paraguay, tal vez sea una buena ocasión para descansar a algunos hombres como Leonardo Pisculichi, a quién se lo vio muy cansado, Rodrigo Mora y Carlos Sánchez, que parece no necesitar reposar porque es un tractor inagotable.

El Muñeco ya dijo que iba a esperar hasta la última hora del miércoles para ver qué equipo va a presentar el jueves en el duelo contra Libertad. Mientras tanto, sigue a paso firme en el torneo local, y se vienen tres jornadas claves con rivales de la parte alta de la tabla: Atlético Rafaela, Estudiantes y Vélez, por lo que será fundamental obtener triunfos para llegar al final con una ventaja importante.

Formaciones

River Plate: Barovero (8); Solari (5), Maidana (8), Balanta (7), Vangioni (8); C. Sánchez (8,5), G. Rodríguez (7), Rojas (7); Piscullichi (5); Mora (5) y T. Gutiérrez (8). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 14’ST Driussi (6) por Pisculichi; 25’ST Boyé poro Mora; 25’ST Mercado por Solari.

Belgrano (Cba): Olave; Aveldaño, Ferreyra, Lema, F. Álvarez; Parodi, Farré, E. González, J. Velázquez; Zelarrayán; y C. Pereyra. Director Técnico: Ricardo Zielinsky.

Resumen

Goles: 33’PT Vangioni (Riv); 27’ST T. Gutiérrez (Riv); 42’ST T. Gutiérrez (Riv)
Incidencias: no hubo.
Arbitro: J. Baliño (aceptable)
Figura: C. Sánchez (Riv)

lunes, 13 de octubre de 2014

Más que tres puntos

Campeonato de Primera División 2014 – Fecha 11 – 12 de octubre de 2014
Newell’s 0 – River Plate 1
Otro Ramirazo (foto Telam)













La visita a Rosario se avizoraba como el final de un línea que se había puesto como límite para definir para que estaba este River. Newell’s era el tercer rival directo y de fuste en la lucha por el campeonato, y obtener un buen resultado era clave para el futuro. Sobre todo porque, los que vienen atrás, estaban esperando un traspié tras no haber podido ganar sus partidos.

El resultado final no pudo ser mejor. Los tres puntos aumentaron la ventaja con los perseguidores y le permitió sortear esa peligrosa seguidilla sin derrotas, manteniendo el invicto y alejando a los que se quieren meter en la discusión, que esperan que otros hagan lo que ellos no pueden hacer.

Mucho se especuló con que River podría estar atravesando una crisis. La eliminación en la Copa Argentina podría haber calado hondo en el ánimo del plantel. Los cuatro empates consecutivos y el bajo goleo permitían elucubrar todo tipo de teorías. Pero el River de Marcelo Gallardo no deja de sorprender: cuando no juega bien, da muestras de carácter para sobreponerse a la adversidad.

El equipo rosarino le dio un poco de su propia medicina. Le planteó un partido con presión en el campo rival, no dejándolo jugar con comodidad y cortándole los circuitos futbolísticos. Ambos proponían lo mismo y el partido salió trabado y mal jugado. Ninguno de los dos llegaba con claridad y, en el primer tiempo, era el local el que hacía mejor las cosas.

A Leonardo Ponzio le costó hacer pie, tuvo un primer tiempo para el olvido y esto hizo que el rendimiento de todo el medio campo se viera resentido. Los delanteros estuvieron desconectados y lo mejor se vio en el lado defensivo, sostenido por las buenas respuestas de Marcelo Barovero y la sobriedad de Jonathan Maidana.

Para el complemento, el Muñeco entendió que debía cambiar el libreto. Como por abajo no encontraba respuestas, el Millonario se hizo fuerte en el juego aéreo. Allí gano tanto en defensa como en ataque, a tal punto que las jugadas más peligrosas llegaron por esa vía. Primero, un tiro de esquina ejecutado por Leonardo Pisculichi encontró el cabezazo de Gabriel Mercado que obligó a la volada espectacular de Ustari. Luego, un desvío del juvenil Lucas Boyé tras un golpe de cabeza de Maidana, pegó en el palo y, así, parecía que a River se le escapaba otro encuentro por la buena actuación del uno y los palos.

Quinto partido consecutivo en el cual la estructura del arco le impide al Millo llegar al gol. También es increíble la mala fortuna de los delanteros juveniles de River. El jueves fue Giovanni Simeone quién estrelló dos tiros en el travesaño, este domingo le tocó a Boyé y así los púberes no pueden convertir ante la falta de los delanteros de experiencia.

Parecía que la racha de cinco derrotas consecutivas y ocho años sin ganar en el Coloso del Parque seguiría persiguiendo al Millonario. Pero a favor jugaba que este año se cortaron dos rachas similares: diez años sin ganar en la Boca, y diez años sin ganar en el Gasómetro. Era la ocasión ideal para acabar con un nuevo estigma.

Y quién mejor para hacerlo que el especialista en silenciar estadios colmados de público local. Otra ejecución desde la esquina de Piscu, encontró un cabezazo a media altura de Ramiro Funes Mori, que dejó helado al uno ex Independiente y el público riverplantese explotó en sus hogares.

Faltaban 25 minutos, más el adicional, para el final del partido y había que cuidar la ventaja obtenida, que mucho había costado y que era fundamental para el futuro. Entonces Gallardo mostró que sabe leer los partidos y sus momentos, y tiró a la cancha al juvenil Guido Rodríguez para darla una mano a Ponzio. Allí creció el rendimiento del ex Newell’s y la visita comenzó a cerrar los espacios impidiendo los avances de los leprosos que carecieron de ideas claras para llegar al empate.

Así pasaron los minutos y River obtuvo un triunfo que le permite cortar esa mini racha de cuatro empates y estirar la ventaja con sus perseguidores. Pero además, le da el envión anímico necesario de cara al mes y medio que se avecina y le asesta un golpe a los rivales que esperaban un traspié, que ven que a este River, como dijo su entrenador, hay que pegarle muchas veces para derrotarlo, porque se levanta y se recupera.

Lo visto en los primeros 65 minutos de juego, son una clara muestra de lo que se remarcaba al comienzo del semestre, cuando se reclamaban refuerzos de jerarquía para poder afrontar las tres competencias con tranquilidad y equilibrio. El jueves pasado se dejó pasar la oportunidad de oro de avanzar, y tal vez de ganar, la Copa Argentina por este motivo, por no tener jugadores que puedan evitar el desgaste de los que juegan habitualmente.

El hecho de tener que improvisar a Germán Pezzella como segundo marcador central, es otra muestra de ello. Evidentemente Bruno Urribarri no convenció a Gallardo y por eso Ramiro jugó de tres y Germán ocupó su posición en la zaga. El bajo rendimiento del medio campo también es prueba de ello y ni que hablar de la anemia ofensiva cuando Teófilo Gutiérrez no juega: sin él, River casi no hizo goles y los pocos que hizo, fueron de defensores.

Marcelo Gallardo y su equipo siguen aprobando exámenes en el torneo local. Ya mostró astucia, inteligencia, carácter y buena lectura de los momentos de un partido. Un combo que todo gran técnico debe tener, y el Muñeco está demostrando, con trabajo y con resultados, que está a la altura del desafío.

En Rosario, no solo se ganaron tres puntos, se consiguió una de esas victorias que te encaminan al campeonato, porque Newell’s era un rival directo y peligroso, por el entorno y por lo que significa ganar allí, y porque les envía un mensaje a los que “van a gritar los goles de los rivales” que a este River no va a ser tan fácil bajarlo.

Formaciones

Newell’s: Ustari; C. Díaz, L. Fernández, V. López, Casco; Orzán, H. Villalba, Bernardi; F. Muñoz, L. Figueroa y M. Rodríguez. Director Técnico: Gustavo Raggio.

River Plate: Barovero (7); Mercado (7), Maidana (7), Pezzella (7), Funes Mori (7); C. Sánchez (6), Ponzio (5), Rojas (5); Piscullichi (5); Mora (5) y Boyé (5). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 21′ST Solari (5) por Mercado; 25′ST G. Rodríguez por Pisculichi; 36′ST Simeone por Boyé.

Resumen

Goles: 22’ST Ra. Funes Mori (Riv)
Incidencias: no hubo.
Arbitro: N. Pitana (aceptable)
Figura: M. Barovero (Riv)

domingo, 5 de octubre de 2014

No se festeja

Campeonato de Primera División 2014 – Fecha 10 – 5 de octubre de 2014
River Plate 1 – Boca Juniors 1
Pezzella, de goles importantes (foto River Plate)













Difícil salir de la piel del hincha para escribir algo sobre este partido que nunca debió haberse jugado. Si hubiera sido en “la vereda de enfrente”,  habría fuegos artificiales y festejos en mitad de cancha. Pero esto es River, ese equipo que, por historia, siempre quiere ganar, juegue donde juegue, contra quien juegue y en las condiciones que sean, sin renegar de su estilo.

Lamentablemente, el tiempo, por el clima y no por el reloj de Agustín Orión,  es el principal rival del equipo de Marcelo Gallardo. Las tres veces que tuvo que enfrentar partidos con lluvia y cancha pesada (Arsenal, Lanús y Boca), no pudo obtener los tres puntos, aunque lo mereció ampliamente.

Sabido era que, jugar en estas condiciones, iba a favorecer a aquel que se dedica a destruir, a deshacerse del balón y a ensuciar el juego. El estado del terreno maquilló el papelón que vino a hacer Boca al Monumental. Demoró el juego en cada ocasión que tuvo, cada saque de arco, cada lateral, incluso, su arquero tardó en salir al segundo tiempo, toda una muestra de sus intenciones.

Esta estrategia fue posible también por la complicidad del árbitro, que tuvo un partido paupérrimo. Dejó seguir jugadas que no merecían ventaja; cortó otras que si la merecían, como la que terminó en gol de Rodrigo Mora; anuló, mal, un gol de Teófilo Gutiérrez por posición adelantada; cobró un penal que no fue y expulsó al jugador que cometió la infracción; permitió que la visita demorara el juego constantemente; y estuvo mal al juzgar las jugadas de tarjeta, por exceso o por defecto.

Por supuesto que lo futbolístico es prácticamente imposible de analizar. River no pudo jugar a lo River y Boca estaba en su salsa porque nunca quiso jugar. El tiempo y la cancha se lo permitieron y el Millo tardó en acomodarse, pero cuando lo logró, la audacia del Muñeco le permitió llegar al empate.

En el primer tiempo, casi sin proponérselo, el xeneize abrió el marcador tras un tiro libre que desvió Lisandro Magallán y descolocó a Marcelo Barovero, que nada podía hacer. Con la ventaja, se acentuó la intención de evitar que el juego tuviera continuidad y era común la imagen de la pelota volando por el cielo del Monumental.

Llegando al final de la primera etapa, un error del juez le permitía a River tener la chance de llegar al empate mediante un tiro penal. Pero a River los penales le cuestan horrores. De los últimos nueve, solo metió tres, y frente a Boca vienen a la memoria varios tiros desperdiciados desde los doce pasos que evitaron resultados positivos: Hernán Díaz en le Bombonera en 1992; Marcelo Salas también en el riachuelo; Marcelo Gallardo en el Monumental;  y se suma a la lista Rodrigo Mora, que lo tiró por arriba del travesaño y evitó poner justicia en el tanteador.

En el complemento, los cambios dieron una idea de las intenciones de cada uno. Arruabarrena quería aguantar el resultado y Gallardo darlo vuelta como sea. Llegando a la mitad de esta etapa, el Muñeco mostró otra cualidad: la astucia. Sacó a un defensor para poner un delantero en el entretiempo y luego sacó a un volante para poner un defensor, pero que se fue a parar de nueve. Así llegó el empate. Germán Pezzella cabeceó un pelotazo frontal de Ramiro Funes Mori que el uno xeneize no pudo contener y, en el rebote, el mismo Pezzella la mandó al fondo de la red.

El empate era injusto, porque River merecía ir ganando el partido, pero el defensor empezaba a poner un poco de justicia en el marcador. Después, el juvenil Lucas Boyé tuvo dos ocasiones para marcar, pero sus definiciones fueron defectuosas y no pudo darle la victoria al Millo.

Así se fue el último superclásico del año, un año que se recordará porque el eterno rival no pudo ganar. Se jugaron seis encuentros entre oficiales y amistosos y en ninguno de ellos los del riachuelo pudieron llevarse una victoria.

El final del encuentro no tuvo luces de colores en el cielo, porque los empates no se festejan. El descontento era generalizado, los cánticos hacia la actitud del visitante colmaron el ambiente del Monumental, y luego fueron tapados por aplausos para un equipo que sigue mostrando virtudes. Que muestra la actitud para reponerse ante resultados y condiciones adversas. Que tiene un técnico astuto, que sabe lo que quiere y demuestra que no es un improvisado. Que, aunque hace tres partidos que no gana, sigue puntero e invicto, y que va por el Bicampeonato.

Formaciones

River Plate: Barovero (5); Mercado (6), Maidana (7), Funes Mori (4), Vangioni (5); C. Sánchez (5), Ponzio (6), Rojas (6,5); Piscullichi (5); Mora (4) y Gutiérrez (4). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 0′ST Boyé (5) por Vangioni; 30′ST Pezzella por Pisculichi; 30′ST Solari por C. Sánchez.

Boca Juniors: Orion; Marín, Echeverría, Magallán, Colazo; Meli, Erbes, Gago; Carrizo, Calleri y Chávez. Director Técnico: Rodolfo Arruabarrena.

Resumen

Goles: 22’PT Magallán (Boc); 33’ST Pezzella (Riv)
Incidencias: 41’PT expulsado Gago (Boc); 43’PT Mora (Riv) desvió un penal; 38’ST expulsado Ra. Funes Mori (Riv)
Arbitro: M. Vigliano (Mal)
Figura: Pezzella (Riv)


domingo, 28 de septiembre de 2014

Misil Teodirigido

Campeonato de Primera División 2014 – Fecha 9 – 28 de septiembre de 2014
Lanús 1 – River Plate 1
Teo goleador (foto River Plate)













Partido chivo en el sur. No suele ser un reducto fácil para ningún equipo, pero especialmente para River. Lanús es de esos equipos molestos, que desde que consiguió asentarse en primera división logró la mayoría de las victorias con las que cuenta en el historial.

En el Día Internacional del Hincha de River, el pueblo Millonario esperaba una victoria para cerrar el domingo festejando con todo y estirar aún más la ventaja con uno de sus perseguidores. Pero el trámite del partido fue bastante complicado.

Guillermo planteo un trámite para pelearle la pelota en el medio y presionar en la salida. Para eso puso tres puntas que se adelantaban ante cada saque de arco de Marcelo Barovero. Esta presión complicó mucho a Ramiro Funes Mori, que se mostró muy impreciso, fallando varios pases sencillos.

La propuesta del Millo fue la misma que viene mostrando desde que Marcelo Gallardo es el técnico. Así, fue el que tuvo las jugadas más claras en la primera mitad. Un remate de Leonardo Pisculichi que se desvió y exigió a Agustín Marchesín; un remate de Rodrigo Mora que, una vez más, pegó en el travesaño; y un par de llegadas a fondo que no pudo concretar.

A todo esto, el Granate esperaba un error de la visita para llevar peligro al arco de Trapito, y en la primera que los defensores del Millo fallaron, Silvio Romero habilitó a Lautaro Acosta y este definió bajo, cerca del pie de Trapito, que no la pudo desviar y la pelota se coló por el segundo palo.

La ventaja del local era injusta, pero había aprovechado mejor la única oportunidad que tuvo. A partir de allí, intentaron ensuciar el partido con pierna fuerte, infracciones violentas y a destiempo. Todo avalado y bajo la estricta supervisión de Federico Beligoy, que tuvo un partido para el olvido. Dejó pegar a ambos equipos por igual y falló en sanciones claras para ambos bandos.

A pesar de las vicisitudes que planteaba el encuentro, River no se dejó amedrentar y en el complemento salió a buscar el empate para mantener el invicto y la diferencia en la tabla. Así, Teófilo Gutiérrez se puso el equipo al hombro, la pidió siempre, se bancó las apretadas y las infracciones de los hombres de Lanús; y Leonardo Ponzio se hizo eje del equipo, relevando, recuperando y distribuyendo, completando uno de sus  mejores partidos de los últimos tiempos.

El Millo no encontraba el gol. Otra vez el travesaño, esta vez tras un tiro libre largo de Piscu, le negó la posibilidad de llegar al empate y Teo desde afuera del área probó, pero su remate se fue desviado.

Finalmente, a los 25 minutos, el colombiano volvió a tomar el balón fuera del área, le dieron un segundo para pensar y no dudó. Sacó un misil teledirigido que picó delante del uno granate y se metió en el arco. Cuando River más lo necesitaba, apareció el nueve goleador y le dio el empate a los de Núñez, para mantener el invicto y la punta.

En esta ocasión el equipo no jugó bien. Los rivales le van tomando la mano y le van planteando diferentes situaciones que lo obligan a buscar variantes durante los noventa minutos. A pesar de ello, mostró actitud y carácter para rescatar un punto y empezar la semana del superclásico con el invicto y la cima en soledad garantizados.

Eso es lo rescatable del este plantel, que aunque es corto y se empieza a notar la falta de recambio, no se resigna ante la adversidad, da pelea, muestra carácter y no se deja amedrentar por cualquiera. Lo mostró el jueves pasado contra Arsenal y lo revalidó este domingo frente a Lanús, uno de los equipos más mañeros del fútbol local.

Además, el Muñeco lo muestra con sus acciones. Él quiere ganar siempre, dijo que iba al sur a ganar y así lo demostró con sus cambios. Estando abajo en el marcador, sacó a un defensor y puso a un delantero, pasando a defender con tres hombres. A los dos minutos de esa modificación, llegó el tanto del empate.

River se llevó un punto del sur que se puede tomar como bueno o como malo. En el análisis, el Millo mereció ganar, tuvo las más claras y no pudo concretar, desde esa perspectiva, el punto es malo. Pero teniendo en cuenta que se iba perdiendo, que se llegó al empate y que se mantiene la diferencia con uno de los rivales directos, el empate sirve, hay que revalidarlo el próximo domingo en el partido más importante del campeonato.

Ahora comienza la semana previa al superclásico. Con al ánimo en alza por los buenos resultados, el invicto y la punta, River tiene siete días para recuperar a los jugadores antes de recibir a Boca en el Monumental. Allí deberá ganar para cortar esta mini racha sin victorias y quedar bien posicionado de cara a la recta final del certamen.

Formaciones

Lanús: Marchesín; Araujo, Braghieri, G. Gómez, M. Velázquez; D. González, J. Ortíz, V. Ayala; Acosta, Romero y Melano. Director Técnico: Guillermo Barros Schelotto.

River Plate: Barovero (5); Mercado (6), Maidana (7), Funes Mori (4), Vangioni (5); C. Sánchez (5), Ponzio (7), Rojas (7); Piscullichi (5); Mora (6) y Gutiérrez (7). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 23′ST Solari (5) por Vangioni; 23′ST Boyé (5) por C. Sánchez; 26′ST Pezzella por Mercado.

Resumen

Goles: 36’PT Acosta (Lan); 25’ST T. Gutiérrez (Riv)
Incidencias: 0’ST expulsado Gvo. Barros Schelotto (Lan); 8’ST expulsado M. Gallardo (Riv)
Arbitro: F. Beligoy (Mal)
Figura: L. Ponzio (Riv)

jueves, 25 de septiembre de 2014

Terrenal

Campeonato de Primera División 2014 – Fecha 7 – 25 de septiembre de 2014
Arsenal 1 - River Plate 1
Piscu otra vez goleador (foto River Plate)













Parecía que el clima no quería que este partido se jugara. Es una característica curiosa, pero muchos de los enfrentamientos entre River y Arsenal en Sarandí, tuvieron como ingrediente adicional a la lluvia. Repasando, hubo uno en donde Javier Gandolfi metió un gol para que los del Viaducto ganaran 2 a 1, otro donde Julio Furch puso el empate en posición adelantada y este último, por citar algunos.

Está claro que no son las mejores condiciones para el juego que quiere desplegar el Millonario. Tras las intensas precipitaciones caídas por la tarde, la cancha estaba con mucha agua, pesada y, a eso sumarle que, al ser chica, los espacios no abundaban. Así las cosas, el desarrollo del partido estaba a pedir de Arsenal y el desafío era encontrar la forma de poner el trámite a favor.

Sin lugar a dudas, junto con el primer encuentro del ciclo de Marcelo Gallardo como director técnico, este fue el de rendimiento más flojo. Por todo lo expuesto anteriormente y porque River nunca pudo hacer pie para lograr esa presión alta a la que estaba acostumbrado.

El planteo del local fue esperar, e intentar saltear rápido el sector medio para poner a sus delanteros de cara a los centrales Millonarios, que no tuvieron una buena tarde, sobre todo Ramiro Funes Mori, que se complicó mucho y terminó cometiendo el penal que derivó en la apertura del marcador.

El objetivo para los de Gallardo era encontrar la forma de romper ese bloque defensivo que planteaba Martín Palermo y le costó, a tal punto que el primer remate al arco llegó a los 34 minutos debido a un error de la defensa, que dejó un rebote corto y Rodrigo Mora disparó sin dudar, pero el tiro pegó en el travesaño.

Luego de esa ocasión, la visita tuvo un par más, la más importante en los pies de Teófilo Gutiérrez cuando se moría la primera mitad, pero su remate fue débil a las manos del arquero. El complemento no cambiaría su desarrollo.

Un minuto después del gol de penal convertido por Hugo Nervo, Leonardo Pisculichi llegó al empate tras tomar un rebote dentro del área chica, mostrando otra de las virtudes de este River: no caerse ante una adversidad y tomar fuerzas para llegar rápido a una situación favorable.

Con el envión de la conquista, parecía que el Millo podía ganarlo, pero no encontraba precisión en los últimos metros y, con la cancha rápida, se veía obligado a realizar pases largos, muchas veces imprecisos.

La ausencia de Matías Kranevitter le dio otra impronta al medio campo. Está claro que Leonardo Ponzio no es igual que el Colo, y que tiene otras características, menos dinámica y despliegue, pero creer que por su ingreso River no ganó, no tiene fundamentos concretos, más que meras especulaciones.

En líneas generales no fue bueno el partido de la Banda, y el medio campo fue uno de los puntos más débiles, por el hecho de que Arsenal intentaba saltear esa parte del terreno y se replegaba bien, marcando hombre a hombre a Piscu y evitando que River manejara la pelota con comodidad del medio hacia adelante.

Teo estuvo apagado otra vez, no fue participativo, y lo mejor lo mostró el uruguayo Mora, que pudo hacer un gol y fue el que estuvo adentro del área para generar el rebote que terminó en el empate que puso cifras definitivas al marcador.

La igualdad, aunque deja un sabor amargo, por las circunstancias en las que se desarrolló el encuentro, sirve. Será más importante aún si el próximo domingo se obtienen las tres unidades en la cancha de Lanús, inmediato perseguidor.

Con este resultado, el último campeón argentino se alejó un punto más, ahora lleva cuatro de ventaja, del Granate y de Newell’s, a quienes deberá enfrentar en las próximas tres jornadas, con el superclásico en el medio. Seguidilla clave para llegar bien parado a la recta final, con una buena base de puntos que le permita también prestar atención a las otras competencias.

Contra Arsenal se planteó una situación inédita para este equipo y se evidenció que River es terrenal, que tiene defectos y que se lo puede complicar. Lo importante es que el equipo se pudo reponer ante la adversidad y obtuvo un resultado positivo, que deberá rubricar el próximo domingo para evitar que Lanús se acerque.

Formaciones

Arsenal: Andrada; San Román, Nervo, Curbelo, D. Pérez; Burzio, Marcone, Fredes, Alemán; Palacios y Zelaya. Director Técnico: Martín Palermo.

River Plate: Barovero (7); Mercado (7), Maidana (6), Funes Mori (4), Vangioni (6,5); C. Sánchez (6), Ponzio (5), Rojas (6,5); Piscullichi (6); Mora (6) y Gutiérrez (5). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 32′ST Boyé por Mora; 36′ST Ferreyra por Rojas; 36′ST T. Martínez por Pisculichi.

Resumen

Goles: 4’ST Nervo (Ars); 5’ST Pisculichi (Riv)
Incidencias: no hubo
Arbitro: D. Herrera (regular)
Figura: M. Barovero (Riv)