lunes, 14 de octubre de 2013

Patinando en una pesadilla

Torneo Inicial 2013 – Fecha 11 – 13 de octubre de 2013
Newell’s  1 – River Plate 0
Un equipo cabizbajo (foto Olé)













El título de esta crónica es una imagen de River en este torneo. El campeonato ha pasado de ser un sueño a una pesadilla, con un equipo que muestra a muchos jugadores con un nivel pobrísimo y con una alarmante falta de carácter para sobreponerse a la adversidad.

Ya huelgan las palabras. Es redundante decir que el equipo de Ramón Díaz no juega a nada, que no patea al arco, que no se le cae una idea y que le cuesta horrores generar una jugada asociada o un pase en profundidad para sus delanteros que, obviamente, nunca encontrarán el gol. Muestra de ello son los escasos ocho goles en once fechas que tiene el equipo.

A todo esto, agregarle que ni siquiera tiene un poco de suerte o fortuna que lo acompañe. El domingo pasado no mereció perder y los palos le negaron, por lo menos, el empate, y este domingo mereció una derrota mucho más abultada, pero en ambos casos el marcador final fue el mismo.

El Millonario fue goleado, futbolísticamente hablando, por el mejor equipo argentino del último año. Newell’s tocó la pelota a su antojo, presionó en toda la cancha y la visita nunca supo qué hacer con la pelota. Quedó evidenciado que los hombres del riojano no saben presionar y cubren espacios sin poner intensidad en la marca, entonces, esa supuesta presión, es infructuosa.

En cambio, mostró ser fácilmente presionable. La falta de movilidad de los jugadores de la banda facilitaba considerablemente el trabajo de los rosarinos, que nunca dejaron jugar con comodidad al once del Pelado.

Además de lo futbolístico, sorprenden algunos detalles, que dejan de ser tales a la hora de entrar al terreno de juego. En el Parque, los hombres de River parecían tener patines, y no es la primera vez que sucede. Ya se viene observando este problema hace varias fechas. Resbalones de Eder  Alvarez Balanta y de Leonel Vangioni, entre otros, generaron situaciones de peligro que los rivales mal lograron.

Son pocas las cosas de las cuales los jugadores profesionales tienen que estar pendientes, el reconocimiento del terreno de juego y los tapones a utilizar son dos de ellas y, al parecer, no le están dando la debida importancia.

Lamentablemente, en el gol del local, la pelota queda flotando en el aire y Marcelo Barovero no llego a rechazarla porque, cuando quiso salir, se resbaló y debió reacomodarse, perdiendo un tiempo y permitiendo el cabezazo goleador de Víctor López.

Después, no hubo mucho más para comentar. River no lastimó y Newell´s toqueteó permitiendo el “ole” de su hinchada. Situación que si fuera al revés, terminaría indefectiblemente en el empate del equipo rival.

Y aquí entra la tercera arista de este análisis. La falta de carácter de los hombres que se ponen el manto sagrado. Hace un tiempo, Ramón habló de la falta de respeto de los árbitros hacía la institución que, dicho sea de paso, ayer no le cobraron otro claro penal, que solo hubiera maquillado una actuación paupérrima.

Pero los jugadores también se empeñan en demostrar que no respetan ciento por ciento a esta camiseta. No hay un jugador que le hable al juez. Ya se toma con naturalidad que a River no la cobren un claro penal, ningún hombre le protesta o le hace sentir al árbitro que está dirigiendo al equipo más campeón del país. 

Ningún jugador tiene el ímpetu de tomar la lanza y sacar el equipo adelante, con empuje, con carácter, para arrinconar al adversario, a pesar de sus limitaciones. Hay capitanes dentro de la cancha, pero no hay una voz de mando que imponga respeto y autoridad. Así se hace todo mucho más difícil.

El campeonato ya quedó muy lejos. Restan 24 puntos en juego y el Millo está a doce del puntero. Ahora solo deberá sumar para no sufrir de cara al futuro. Tiene catorce puntos y necesita al menos quince más para llegar al receso de verano sin la soga al cuello.

Además, si en la Sudamericana pasa a Lanús, se clasificará para Libertadores 2014, lo que seguramente distraerá su atención en el próximo torneo local. Pero para todo eso falta mucho y forma parte de un sueño que, ojalá, no se convierta en otra pesadilla.

Formaciones

Newell’s: Guzmán; Cáceres, V. López, Heinze, Casco; P. Pérez, Villalba, Bernardi; Tonso; Figueroa y Muñoz.

River Plate: Barovero (5); Vega (6), Pezzella (5), Balanta (4), Vangioni (5); Ponzio (4), Ledesma (3,5), Ferreyra (4); Lanzini (4); Andrada (6), Simeone (4).

Ingresaron: 0’ST Kranevitter (5) por Ledesma; 20’ST Carbonero (4) por Simeone;  48’ST Bottinelli (4) por Vangioni.

Resúmen

Goles: 57’ST V. López (New)
Incidencias: No hubo
Arbitro: J. P. Pompei (regular)
Figura: Bernardi (New)
El mejor de River: Andrada

miércoles, 9 de octubre de 2013

Luis María Rongo






















¿Cuánto valdría hoy un jugador que tuviera más de un gol por partido? ¿Cuántos partidos jugaría en Primera un artillero que convirtiera dos tantos o más en cada uno? Y peor aún, ¿qué pasaría si el rompe redes en cuestión no tuviera la titularidad asegurada? ¿Si fuera relegado por otros delanteros, tan potentes y efectivos como él? Sería un verdadero problema para el entrenador, un lindo problema, como les gusta decir cuando se encuentran ante una situación semejante.

En 1935, River Plate contaba con una camada de jugadores que desplegaban un fútbol vistoso. Las presencias de Bernabé Ferreya y Carlos Peucelle, llegados a principios de la década del treinta a cambio de cifras astronómicas, lo habían catalogado como el Millonario. Además, de las inferiores se estaba consolidando José Manuel Moreno y comenzaba a hacer sus primeras armas Adolfo Pedernera .

Pero también había un juvenil cuya carrera no deslumbró por la presencia de esos monstruos. Todos los números que el Mortero de Rufino tenía en primera, eran replicados por este juvenil, rubio y espigado, que transitaba las categorías menores.

Un día Ferreyra se lesionó, y allí estaba el joven cordobés, agazapado, esperando su oportunidad. El debut de Luis María Rongo fue el 1 de septiembre de 1935, y el rival, nada menos que Boca Juniors. Su estreno no podía ser mejor, el artillero conquistó el gol del empate, comenzando a convertirse en verdugo del equipo xeneize.

A partir de allí, a pesar de no tener continuidad, no pararía de marcar ante cada oportunidad de mostrarse. Ese certamen lo terminó con cinco goles en cuatro presentaciones, tres de ellos en un partido a Gimnasia de La Plata, y ya sentía que podía ocupar un lugar entre los hombres de primera.

Lamentablemente para él, Bernabé se recuperó, y tuvo que volver a las fuerzas básicas, y así, nunca pudo hacerse del puesto. Las presencias de las grandes estrellas con las que contaba River en esa época lo relegaron a pelear siempre por un lugar.

Así, a mitad de la temporada de 1937, pasó a préstamo a Argentinos Juniors por seis meses, para luego regresar al Millonario. Ese año logró coronarse campeón con la banda e irse al descenso con el Bicho, ya que había formado parte de ambos planteles.

En River alcanzó un record similar al del Mortero, tener más anotaciones que partidos jugados,  a pesar de la falta de continuidad, que pedía a fuerza de goles en cada presentación.

Este gringo rubión, de pelo engominado y potente remate, anotó la friolera de 58 tantos en 49 partidos, más de uno por encuentro, muchos de ellos aprovechando la violencia de sus tiros.

Tras seguir en la banda hasta 1940, y gracias a su romance con la red, el Fluminense le hizo una oferta imposible de rechazar, y se llevó sus goles al país del “jogo bonito”.  Allí jugó un año y plasmó otro record: anotó seis goles en un mismo encuentro, marca que aún no ha sido superada. Además, revalidó los pergaminos que lo llevaron al club carioca, 36 goles en 25 encuentros.

Luego volvió a la Argentina para vestir los colores de Platense y pasear su fútbol, poco vistoso pero efectivo, por Temperley, Excursionistas y San Telmo, donde finalmente se retiró a los 32 años.

Además de haber logrado dos campeonatos con el conjunto Millonario (1936 y 1937, aunque recientemente AFA reconoció una nueva estrella en 1936), entre sus logros personales se encuentra:

  • Siete goles a Boca
  •  Cinco “hattricks”
  •  Diez dobletes
  • Una vez con cuatro goles (el 30/10/1938 en un 5-1 a Atlanta)
  • Una vez con cinco goles, record que comparte con Leopoldo Jacinto Luque, en un 8-0 a Ferro el 23/4/1939
  • De los cinco tripletes, tres fueron en forma consecutiva (el 7/8/1938 3-2 a Racing; el 14/8/1938 5-1 a Huracán; y el 21/8/1938 3-1 a Vélez)
  • Su temporada más prolífica fue la de 1938, donde consiguió 33 goles en 20 partidos
Seguramente, un artillero como este, hoy en día duraría muy poco en la primera de un equipo. En aquellos tiempos, tuvo que irse a otro país en busca de continuidad, y River dejó de lado a un valor que pudo dar mucho más por la banda roja, solo que delante de él estaba el fantástico Bernabé Ferreyra.

domingo, 6 de octubre de 2013

Con nada

Torneo Inicial 2013 – Fecha 10 – 06 de octubre de 2013
Rive Plate 0 – Boca 1
Ramón sin respuestas (foto Olé)













Así ganó Juniors, sin proponer absolutamente nada. Se encontró con el gol en su tercera llegada al arco y después se dedicó a defender y hacer tiempo, con Agustín Orión como estandarte, y con Germán Delfino como cómplice, que los dejó tirarse, demorar y tardar hasta un minuto en ejecutar cada infracción, lateral o saque de arco.

River pudo empatarlo, pero no tuvo la suerte ni la claridad para derrotar al uno xeneize. De esta manera, se aleja definitivamente de la lucha por el campeonato y suma una derrota que duele.

Duele porque es el clásico rival, el único partido del año que hay que ganar como sea. Duele porque durante la semana se habló de los problemas que habían tenido ellos para conformar el equipo. Duele porque River no pudo vulnerar a una defensa compuesta por Claudio Pérez, que una estaca tiene más movilidad que él; por Jesús Méndez improvisado en el lateral derecho; y por el juvenil Zárate, que no debe tener más de cuatro partidos en primera, en el lateral izquierdo. Duele porque ante estas ventajas, el equipo del Pelado nunca desbordó a los laterales, nunca arrinconó al adversario, nunca se lo llevó por delante. También duele porque tres de sus principales figuras estaban en una pierna, y así y todo, no se lo pudo ni siquiera empatar.

Además duele porque había 60000 personas esperando que los jugadores dejaran todo en la cancha, y se vio que con el tiempo iban perdiendo claridad, que no sabían cómo entrarle a un equipo que, después del gol, se dedicó a refugiarse y a hacer tiempo en cada pelota o saque de arco que tenía a favor.

Sabido es que al Millonario se le complica horrores cuando el rival juega a no jugar. El típico planteo que hacen los equipos que vienen al Monumental cuando se sienten inferiores. Por lo tanto, cae de maduro que el problema sigue siendo el equipo del riojano, que no encuentra la forma de vulnerar este tipo de esquemas.

Sin dudas que River tuvo más oportunidades de convertir. Sin mostrar un juego vistoso y atildado, mereció más. Tuvo esa ráfaga de diez o quince minutos por tiempo en los cuales mereció convertir un gol. Pero no pudo lograrlo, los palos jugaron a favor de Orion, y el apuro les terminó jugando en contra.

La diferencia fue la contundencia. Factor que viene siendo determinante en los superclásicos modernos. River ataca y no aprovecha sus chances, Boca llega tres o cuatro veces y convierte, una o dos, y se lleva más de lo que merece.

Por lo que se ve domingo tras domingo, el Millonario no es más que esto, no puede dar mucho más que esto. Si no aprovecha esos minutos en los cuales genera varias ocasiones de gol, comienza a apagarse y le cuesta horrores encontrarse con la victoria. Así le ocurrió con All Boys y Lanús, encontró el gol y ganó, y también con Boca, lo sufrió en contra y no supo cómo remontarlo.

Otro elemento a tener en cuenta es la pasividad y falta de despliegue del medio campo en determinadas situaciones. Hay partidos que son para jugarlos con paciencia, moviendo la pelota, y para ello son claves Cristian Ledesma y, en menor medida, Ariel Rojas. Pero hay ocasiones en las que los volantes deben tener dinámica, mostrarse, pasar, tener ida y vuelta, y en esos partidos, como hoy, son más importantes jugadores como Leonardo Ponzio y Matías Kranevitter, que al buen juego y distribución, le suman despliegue y llegada al arco de enfrente. De esta manera, se rompe la línea media, se obliga a los defensores a salir un poco y se contribuye con la generación de espacios en ofensiva, que permitiría a los delanteros encontrarse con más libertad para controlar y definir.

También es importante estudiar las estadísticas. Sabiendo que varios jugadores auriazules estaban entre algodones, había dos hombres a los que no había que darle espacios: Juan Manuel Martínez, por su desborde y habilidad; y Emanuel Gigliotti, que ya le había convertido tres goles a River, en el Monumental y con tres camisetas distintas (Atlético Tucumán, All Boys y Colón). Bueno, fueron ellos los autores del gol, el primero con un desborde y centro atrás, y el segundo con un anticipo dentro del área chica y definición al segundo palo.

Lamentablemente no se pudo. Bianchi puso en cancha el equipo que tenía, Ramón el que quería y, con nada, la visita se llevó los tres puntos y dejó a River lejos del campeonato y con una derrota que obliga a replantear algunas cosas de cara al futuro.

Formaciones

River Plate: Barovero (6); Mercado (4), Maidana (4), Balanta (6), Vangioni (6); Carbonero (5), Ledesma (5), Rojas (4); Lanzini (4); Andrada (5), Gutiérrez (7).

Ingresaron: 0’ST Ponzio (4) por Maidana; 11’ST Mora (5) por Andrada;  18’ST Ferreyra (5) por Rojas.

Boca: Orion; Méndez, Díaz, Perez, Zárate; Gago, Erbes, Sánchez Miño; Riquelme; Martínez, Gigliotti.

Resúmen

Goles: 22’PT Gigliotti (Boc)
Incidencias: No hubo
Arbitro: G. Delfino (aceptable)
Figura: Orión (Boc)
El mejor de River: Gutiérrez.

lunes, 30 de septiembre de 2013

El tiro del final

Torneo Inicial 2013 – Fecha 9 – 29 de septiembre de 2013
Lanús 0 – River Plate 1
Mercado va recuperando su nivel 















¡Qué triunfo! Estábamos acostumbrados a que el que se llevara los puntos sobre el final fueran los otros. De todos modos, la euforia del triunfo no debe impedir hacer un análisis en frío de lo que fueron estos tres puntos claves.

Está claro que en este encuentro, empatar o perder representaba exactamente lo mismo. Cualquiera de esos resultados hubiera dejado a River a nueve puntos o más de la cima. Ahora se suma al lote de los de arriba y mantiene las seis unidades, debiendo enfrentar al puntero y a varios de sus perseguidores.

Yendo a los visto en el sur, el primer tiempo de River fue de lo mejor de este campeonato. Claramente, ante un rival que se dedica a jugar y que basa su idea en la búsqueda del arco de enfrente, al Millonario se le facilita el trabajo. Encuentra mejor los espacios y tiene más libertad para mover la pelota.

Así, la primera mitad fue de ida y vuelta, con las llegadas más claras para el equipo del riojano, que encontraron en Agustín Marchesín a una figura inexpugnable. El empate en cero no reflejaba lo bueno que se había visto en el terreno de juego de parte de ambos conjuntos.

En el complemento, el técnico granate metió mano en el equipo y le agregó más verticalidad al juego. Se hizo más vertiginoso y el nivel del Millonario bajó notablemente, a tal punto que por momentos se dedicó a repeler los embates del local.

En los pocos momentos que pudo tener el balón, intentó moverlo y lastimar de contra, pero se notó el cansancio de algunos jugadores que debieron disputar el partido por copa el jueves pasado. Entonces, el Millo perdió poder en ofensiva y fue Lanús el que intentó abrir el marcador por todos los medios, pero se topó con un Marcelo Barovero que puso el cerrojo en el arco.

Parecía que el partido terminaba sin alegrías. Que ambos repartirían puntos y se despedirían por completo del campeonato. Pero a falta de tres minutos hubo una jugada que calentó el partido e hizo que se le fuera de las manos al juez.

Rodrigo Mora llegó tarde a un cruce con Paolo Goltz y éste último se quedó con la sangre en el ojo porque el juez no cobró nada. En la jugada siguiente, Maximiliano Velázquez le da un topetazo dentro del área a Augusto Solari y en la continuidad de la acción, Teófilo Gutiérrez le deja la pierna a Goltz en un despeje.  River recuperó el balón, la jugada siguió, y el defensor de Lanús salió a cruzar a Gabriel Mercado con violencia, el árbitro pitó la falta y amonestó al defensor.

Todo Lanús protestó airadamente, y Pablo Díaz empezó a repartir amarillas a diestra y siniestra, evidenciando cierta flaqueza a la hora de tomar decisiones. Para colmo, en ese tiro libre, Osmar Ferreyra le dio con veneno, el uno granate dio un rebote corto y Mercado cabeceó al gol.

Iban 44 minutos y el encuentro tomó temperatura. A partir de allí, los hombres del sur comenzaron a buscar a Teófilo Gutiérrez y, para evitar problemas, Ramón Díaz lo cambió por Germán Pezzella. Los seis minutos adicionados pasaron entre peleas y discusiones, y el Millonario se llevó un triunfo importantísimo de cara a lo que viene.

Además, este encuentro sirve de preámbulo para lo que sucederá dentro de un mes, cuando deberán enfrentarse para dirimir quién será el semifinalista de la Copa Sudamericana. El clima quedó caliente en el sur y seguramente tendrá dos capítulos más. Pero esta vez, el tiro del final, ese que tantas veces nos tocó sufrir, estuvo de nuestro lado.

Formaciones

Lanús: Marcehsín; Ayala, Goltz, Izquierdoz, Velázquez; González, Somoza, Barrientos; Melano, Silva, Pereyra Díaz. Director Técnico: Gmo. Barros Schelotto.

River Plate: Barovero (8); Mercado (6), Maidana (6), Balanta(7), Vangioni (6); Kranevitter (6), Ponzio (5), Ferreyra (6); Lanzini (5); Andrada (6) y Gutiérrez (5).

Ingresaron: 11’ST Mora (4) por Andrada; 39’ST Solari por Lanzini; 46’ST Pezzella por Gutiérrez.

Resúmen

Goles: 44’ST Mercado (Riv)
Incidencias: 45’ST expulsado Gmo. Barros Schelotto
Arbitro: P. Díaz (regular)
Figura: Barovero (Riv)

viernes, 27 de septiembre de 2013

Mirando al sur

Copa Sudamericana – octavos de final – 26 de septiembre de 2013
River Plate 2 (3) – Liga de Loja 0 (2)
Teo y el gol (foto Terra)
















River hizo lo que tenía que hacer, aunque sin brillar, no dejó margen para la duda. Fue un equipo que buscó el gol desde el primer minuto con ese desborde de Lionel Vangioni que no encontró a ningún compañero dentro del área.

Liga de Loja fue el mismo equipo pobre y timorato que se vio en Ecuador. Se especulaba con que vendría a defenderse y, que cuando el Millonario consiguiera el primer gol, ya no sería rival. Así fue nomás. Los ecuatorianos prácticamente no patearon al arco en todo el partido, incluso en desventaja, se notaron los terribles problemas que tenían para buscar el arco de Marcelo Barovero.

El conjunto de Ramón Díaz fue claramente superior y puso las cosas en su lugar. Mostró las mismas intenciones que en otros partidos, con la salvedad de que en este caso las limitaciones del adversario le facilitaron un poco las cosas. Como suelo decir desde este espacio, el equipo del riojano depende mucho de lo que proponga el rival y Loja no tuvo intenciones de buscar el partido, aún abajo en el marcador.

Así las cosas, solo fue cuestión de esperar a que el Millo convirtiera el gol que le diera la clasificación para terminar con la serie y enterrar las ilusiones ecuatorianas. La ansiedad llegó al fin cuando, a los 36 minutos del primer tiempo, Manuel Lanzini tomó un pase de Ariel Rojas, que se desvió previamente en un defensor, mató el balón y le dejó servido el tanto a Teófilo Gutiérrez que solo lo tuvo que empujar para igualar la serie y darle la clasificación a la banda.

Después del gol el partido parecía definido. La visita no tuvo ni una llegada clara y River trató de ampliar el marcador para asegurarse la clasificación y no sufrir en el tramo final del encuentro. De este modo, a los 25 del complemento, Manu elaboró una gran jugada individual y disparó desde fuera del área, venciendo al arquero ecuatoriano y sellando la clasificación a cuartos de final.

No tiene mucho sentido seguir hablando sobre el rendimiento del equipo y de los jugadores, no fue muy distante de lo que se ve domingo tras domingo. Pero si se observó un cambio de actitud que lleva a pensar que si se hubiera tomado de la misma manera el partido de ida, este encuentro en el Monumental hubiera sido una simple anécdota.

En cuartos de final espera Lanús, que definió su llave en casa con una goleada y fue de paseo a Chile. Los partidos serán seguramente el 29 de octubre, en el sur, y el 6 de noviembre, en Núñez. De este cruce saldrá uno de los semifinalistas, pero además, el vencedor, se adjudicará automáticamente una plaza para la Copa Libertadores 2014, por lo que la serie toma doble importancia.

Pero antes de los partidos por Copa, están los del Torneo local, donde deberá enfrentar a Lanús, Boca y Newell’s, en tres jornadas que definirán donde está parado el equipo del Pelado. Mientras tanto, disfrutemos de esta clasificación, más sufrida de lo debido, pero con la satisfacción del deber cumplido.

Formaciones:

River Plate: Barovero (6); Mercado (6), Pezzella (6), Balanta (6,5), Vangioni (7); Carbonero (6,5), Ledesma (5), Rojas (6); Lanzini (8); Andrada (6,5), Gutiérrez (7). DT: Ramón Díaz

Ingresaron: 0′ST Ponzio (5) por Rojas; 0′ST Kranevitter (6) por Ledesma; 34’ST Fabbro por Andrada
Liga de Loja: Fernández; Ayala, Bermúdez, Arboleda; Gómez, Larrea, Arroyo, Ayoví; Uchuari; Renato y Wila. DT: Alex Aguinaga

Resúmen

Goles: 36’PT Gutiérrez (Riv); 25’ST Lanzini (Riv)
Incidencias: no hubo
Arbitro: Quintana Rodríguez (Regular)
Figura: Lanzini (Riv)