domingo, 7 de octubre de 2012

Vuelta N° 5: Campeonato 1941

Arriba: Yácono, Vaghi, Rodolfi, Barrios, Cadilla y Ramos
Abajo: Muñoz, Moreno, D'Alessandro, Labruna y Pedernera
Luego de completar una campaña irregular en 1940, donde terminó en el tercer puesto, para el torneo de 1941 la dirigencia millonaria decidió incorporar solo a tres jugadores, todos ellos uruguayos: Julio Barrios (arquero), Avelino Cadilla (defensor) e Ismael Rivero (delantero)

Con la particularidad de que aquel certamen lo disputaron 16 equipos, ya que en 1940 hubo dos descensos pero ningún ascenso, River inició el camino a lo que sería su cuarto título en la era profesional.

La primera fecha se disputó el 30 de marzo, y el conjunto millonario arrancó con todo aplastando a Atlanta 5-0 de visitante con goles de Ramos (penal), Deambrossi, Moreno y Rivero en dos oportunidades. A pesar de ello, en las fechas siguientes obtendría tres derrotas y un empate, lo cual parecía presagiar una nueva campaña con altibajos.

Mientras tanto, San Lorenzo encadenaba una serie de once victorias consecutivas convirtiéndolo en el principal candidato al título. Al finalizar la primera rueda, los de Boedo aventajaban a los Millonarios por cinco puntos.

Un hecho destacable de aquella primera rueda, se dio en la fecha diez frente a Independiente, cuando Cesarini, técnico de River, decidió colocar a Pedernera en el centro del ataque reemplazando a D’Alessandro, dando el primer paso hacia la conformación del gran equipo riverplatense que dominaría la década del cuarenta. El delantero convirtió el gol de la victoria, pero a pesar de ello, el técnico no volvería a utilizarlo en esa posición hasta enfrentarse nuevamente a los de Avellaneda por la segunda rueda del campeonato.

En la segunda mitad River presentaría una notable recuperación, acechando al puntero San Lorenzo que comenzó a menguar en su rendimiento. La persecución duró hasta la fecha 25 del campeonato en la cual los de Boedo cayeron derrotados por Lanús, que peleaba por no descender, y River, nuevamente con Pedernera como delantero centro, derrotó a Independiente en Avellaneda por 4-0, con tres goles de Adolfo, quién a partir de aquí no se movería de esa posición y se convertiría en el conductor de un equipo formidable.

El final del campeonato se presentó apasionante, al finalizar la fecha 25, River y San Lorenzo compartían la primera colocación con 35 puntos. En la fecha 27 se enfrentaban los dos punteros y no se sacaban ventajas, el empate en uno dejaba la definición para las últimas tres fechas en las cuales ambos deberían enfrentarse a Boca Jrs de floja campaña.

Inesperadamente, en la fecha 28, Boca derrota a San Lorenzo y River vence a Tigre, dejándolo como único puntero, condición que mantendría hasta el final del campeonato, ya que conseguiría el triunfo en las  dos fechas finales (frente a Boca y Estudiantes) y se consagraría campeón aventajando a San Lorenzo por cuatro puntos.

En la fecha 29 se produciría un hecho histórico. River, en su estadio, recibía a Boca y le propinaba una goleada que hasta hoy día es la máxima del millo sobre su eterno rival. El resultado final fue 5-1 con goles de Labruna, Deambrossi (2), Moreno y Pedernera.

Los números finales de River fueron:

PJ
Ptos
PG
PE
PP
GF
GC
30
44
19
6
5
75
35

domingo, 30 de septiembre de 2012

Ganar, golear y …

Torneo Inicial – Fecha 9 – 30 de Septiembre 2012
Arsenal 0 –  River 4
Ponzio celebra su gol (foto Télam)















Una semana difícil. Un equipo que no aparece. Un técnico cuestionado. Un presidente repudiado. Un reducto complicado. El último campeón del fútbol argentino. Un técnico astuto. Un rival duro. Ante todos estos condimentos llegaba River a Sarandí.

Cuando Almeyda confirmó el equipo, se empezó a hablar de un planteo conservador por la presencia de cuatro defensores centrales (Pires, Pezzella, Bottinelli y Funes Mori) y tres volantes con características más defensivas que de ataque (Aguirre, Cirigliano y Ponzio)

Ante las pequeñas dimensiones de la cancha de Arsenal, la idea de Almeyda era plantear el partido desde la lucha, y así fue el desarrollo del primer tiempo, luchado. Ponzio y Cirigliano intentaban jugar por abajo, pero estaban imprecisos y no lograban hilvanar situaciones de riesgo. El partido era ordinario, ambos equipos revoleaban la pelota y el medio campo era de tránsito. El balón siempre salteaba el sector medio y cuando lo transitaba, había mucha pierna fuerte y pelota dividida. Cerca del final del primer tiempo, en una de esas pelotas divididas, Ponzio recuperó en el medio y con un derechazo puso la ventaja para el millonario.

En el segundo tiempo ingresó Afranchino por Sánchez, de floja actuación, y con el marcador a favor, se empezaron a generar espacios. Esto le permitió a River administrar mejor la pelota y crear más situaciones de peligro. El técnico tomo nota de la situación y dispuso el ingreso de Lanzini por Cirigliano, que sigue con un bajo rendimiento. Así el millonario movió el balón con mayor precisión y velocidad y empezó a explotar esos espacios que Arsenal dejaba en el fondo.

Llegó el gol de Luna, que por primera vez jugaba desde el minuto cero, y luego, con la expulsión de Carbonero, solo quedaba esperar que corriera el reloj para obtener tres puntos importantísimos para este momento de River. El ingreso de Gabriel Funes Mori terminó de redondear la goleada que le brinda tranquilidad al técnico para trabajar en la semana.

Esta vez Almeyda hizo una buena lectura del partido, su planteo no dejó jugar al rival y cuando se abrieron los espacios dispuso los ingresos de Lanzini y Funes Mori para explotarlos con su velocidad y terminar de liquidar el pleito.

Párrafo aparte para Mora y la línea defensiva. Por primera vez en el campeonato, los cuatro del fondo dieron sensación de seguridad, estuvieron precisos en el mano a mano y fuertes en el juego aéreo, arma letal del equipo de Sarandí. Mora sigue mostrando cosas interesantes, ya había dejado una buena impresión frente a Newell´s y en Sarandí mostró claridad para jugar, encare y gambeta, precisión para habilitar a sus compañeros y guapeza para aguantar la pelota. Sin dudas puede ser un jugador muy importante en este equipo para acompañar al nueve de área.

Esta vez River ganó y goleó, ojalá sea el puntapié inicial para llegar a las tres G. Hoy el millonario necesita de victorias, las victorias dan tranquilidad y confianza, y con confianza los jugadores van a poder desarrollar el juego para llegar a gustar como el hincha y la historia de River manda. Tendremos que tener paciencia. Mientras tanto, sigamos sumando puntos.

Resúmen
Goles: 40’PT Leonardo D. Ponzio (Riv) , 24’ST Carlos A. Luna (Riv) , 36’ST Rogelio Funes Mori (Riv) , 45’ST Rogelio Funes Mori (Riv)
Expulsado: 30’ST C. Carbonero (Ars)
Arbitro: Nestor Pitana (bien)
Figura del partido: L. Ponzio (Riv)

Ubaldo Matildo Fillol


San Miguel del Monte, provincia de Buenos Aires. En un restaurante del pueblo, un joven de 14 años trabaja de mozo. Hasta allí llegó Renato Cesarini buscando nuevos talentos para River Plate, más precisamente a ese joven, que llamaba la atención por el tamaño de sus manos. Cesarini le ofreció al chico una prueba en River, pero éste se negó, no quería alejarse de su pueblo. Ante la sorprendente negativa, Renato le replicó “pibe, usted tiene las manos muy grandes, va a ser arquero”

Ese muchachito de 14 años, era Ubaldo Matildo Fillol, nacido el 21 de julio de 1950.

Es uno de los mejores arqueros de la historia millonaria (junto con el gran Amadeo Carrizo) y a pesar de no haber hecho las inferiores en el conjunto millonario, el destino parecía ensañado en cruzarle la banda roja en el pecho.

Su debut en primera división fue en 1969 con el Quilmes Athletic Club, luego pasó a Racing Club (1972) donde fue dirigido por Angel Labruna, para finalmente recalar en el equipo millonario en 1973, cuando Angelito le dijo “si usted no va a River, yo lo cago a trompadas”

Llegó a River en una época esquiva en cuanto a títulos. Al principio fue suplente de “Perico” Perez, pero cuando Labruna se hizo cargo de la dirección técnica, en 1975, le entregó el buzo titular y con él se quedó hasta 1983, cuando fue transferido a Argentinos Jrs.

Aquel 1975, fue el año en que River cortó la sequía de 18 años sin títulos, con el “Pato” en el arco y con un medio campo formado por juveniles de la institución (Alonso, Merlo y Lopez). Más tarde, Fillol contaría que en ese campeonato Metropolitano del ’75, el punto de inflexión fue el partido con Boca en la bombonera, donde jugaron de noche, ganaron 2 a 1, y él atajó un penal.

Historia particular la de Fillol con los penales. Además de sus condiciones naturales para defender los tres palos, donde parecía imbatible por su agilidad de piernas, su velocidad de reacción, sus reflejos felinos y su forma de achicar el arco al punto de convertirlo en una ratonera, era un gran atajador de penales.

Cuando él se paraba a 12 pasos de la pelota, el arco se achicaba, o mejor dicho, el “Pato” se agrandaba, los rivales se amedrentaban y él mostraba toda su seguridad. En su carrera atajó 16. Uno de los más recordados es el que le contuvo al polaco Deyna, en el mundial de 1978, donde Argentina fue campeón.

Su último partido fue en 1991, un River – Velez jugado en el Monumental y como no podía ser de otra manera, con un penal atajado. River llegaba peleando el campeonato con Newell’s y necesitaba ganar para coronarse, pero el “Pato” le atajó un penal a Da Silva y cerró el arco, echando por tierra las ilusiones de campeón del conjunto millonario. A pesar de ello, una vez finalizado el partido, el estadio lo aplaudió de pié. Fillol tuvo una actuación brillante y al día siguiente todos los medios periodísticos le pusieron un 10.

Además de campeón del Mundo en 1978 con la selección nacional, en River atajó 405 partidos y logró siete campeonatos, una supercopa con Racing, una supercopa de España con el Atlético de Madrid y la Copa Guanabará con el Flamengo de Brasil.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Aprender de los errores

Torneo Inicial – Fecha 8 – 23 de Septiembre 2012
River 0 –  Racing 1

Ponzio y Vietto luchando (foto olé)


















La primera sensación que tuve cuando finalizó el partido, fue la de estar viviendo nuevamente todos aquellos momentos previos al fatídico 26J, pero voy a empezar cronológicamente.

El partido contra Racing no dejó absolutamente nada, entre el planteo mezquino de los de Avellaneda y la falta de ideas de River, se vio un partido deslucido, trabado y de un pobrísimo nivel futbolístico.
River presentaba una defensa nueva, con Maidana de lateral derecho, posición que ya había ocupado en su paso por Europa, y con Pezzella de primer marcador central, más Bottinelli y el debut de Diego Martínez en el lateral izquierdo.

Fue un juego de mucha fricción en el medio campo y de mucha pierna fuerte, a tal punto que a los cuatro minutos, Sand trabó con Maidana y este último debió salir del campo de juego con rotura de ligamentos cruzados. En su lugar ingresó Afranchino y Sánchez pasó a cubrir el lateral derecho de la defensa.

Hace un par de semanas justifiqué la decisión de Almeyda de no llevar defensores al banco. Para este partido y basado en la experiencia, fue un error dejar  afuera del banco de suplentes a un defensor.

Luego, el partido no aportó nada. Cuesta encontrar situaciones de gol. En el primer tiempo un cabezazo de Trezeguet que se fue besando el palo. En el segundo, otro tiro de Trezeguet que se perdió junto al palo, un cabezazo de Mora que sacó magistralmente Saja y el gol de Racing, no mucho más.

La mayor preocupación que queda es el rendimiento del equipo. No logra hilvanar una jugada clara y prolija. Todos son pelotazos cruzados, a la carga Barracas y que sea lo que Dios quiera. Y lamentablemente, hace mucho que el barbudo no anda por el Monumental, sino ¿como se explica que la segunda vez que no hay defensores en el banco, se lesiona un defensor? Creer o reventar.

A todo esto, hay que sumarle que esta derrota deja al millonario en la zona roja de la tabla del descenso, y aunque falte mucho para la finalización de la temporada, lo que muestra el equipo en la cancha lejos está de brindarle tranquilidad al hincha.

Además, como dije cuando empecé esta nota, me pareció estar viviendo nuevamente las jornadas previas al 26j. River sin ideas, buscando, intentando vulnerar al rival; y el rival, que con orden, llega una vez, hace un gol y se terminó la historia. Eso fue lo que pasó hoy, Racing jugó todo el partido en su arco y aprovechó la que tuvo, con eso fue suficiente para llevarse los tres puntos y complicar aún más a este River que no encuentra el rumbo.

Resúmen
Goles: 24’ ST Cahais (Rac)
Arbitro: Pablo Lunati (bien)
Figura del partido: no hubo
El mejor de River: Ponzio



martes, 18 de septiembre de 2012

El retiro del “Kaiser”

Passarella vs Bava, antes de la expulsion

















 


La temporada 1988-1989 del fútbol argentino, tuvo una organización un tanto particular. Durante la temporada regular, el nuevo sistema otorgaba 3 puntos al equipo ganador y un punto a los equipos que empataran su partido, con el agregado de un punto extra para el ganador de una definición por penales luego del empate.

Además de esta extraña definición para los empates, el sistema de clasificación para la Copa Libertadores 1990 era un poco más complejo, mediante una Liguilla pre-Libertadores para la cual se establecía la división de los equipos en dos grupos según su lugar en la tabla final anual del campeonato y una eliminación por un sistema de doble K.O.

El desarrollo de dicha liguilla es más complicado aún (con rondas de ganadores y perdedores y equipos que se iban sumando de acuerdo a otros logros, por ej, en una etapa se sumaba al campeón del Nacional B), por lo que necesitaría una nota especial para poder explicarla, así  que vamos a saltear toda la explicación para llegar a la definición de la Liguilla Clasificación, en donde se enfrentaban River Plate y Boca Jrs. El ganador del encuentro, sería el rival de San Lorenzo (finalista de la Liguilla pre-Libertadores) para determinar el clasificado a la Copa Libertadores 1990.
Esta final de la Liguilla Clasificación se jugó a dos partidos, ida y vuelta, el 19 de julio en el Monumental y el 24 de julio en la bombonera. Ambos partidos terminaron igualados sin tantos, por lo que debió jugarse un partido desempate en cancha neutral.

Finalmente, el 27 de julio de 1989, en el estadio de Velez Sarfield y bajo una intensa lluvia, se jugó el superclásico para definir al rival de San Lorenzo.

Boca, dirigido por Carlos Aimar, formó con: Navarro Montoya; Soñora (Pico), Simón, Erbín, Cuciuffo; Carrizo, Marangoni, Berti (Barberón), Latorre, Graciani y Gutiérrez.

River salió a la cancha con: Comizzo; Basualdo, Higuaín, Passarella, Gordillo; Corti, Batista, 
Palma (Talarico), Serrizuela; Centurión y Borrelli (H. Enrique). El DT era “Mostaza” Merlo.

Ese día, River Plate ganó el partido 2 a 1, con goles de Serrizuela (3 minutos) y Centurión (57 minutos), y Passarella se fue expulsado a los 35 minutos por el árbitro J. Bava, con quién tenía una marcada rivalidad.

Ese sería el último partido en la carrera de Daniel Alberto Passarella, gran capitán millonario y máximo goleador defensor del fútbol argentino con 99 tantos en 298 partidos y segundo en el mundo, detrás de Ronald Koeman, con 134 goles en 451 partidos oficiales.

Su debut en River fue en un amistoso de verano, también contra Boca Jrs, en 1974, cuando le dijo a “Pipo” Rossi “yo me animo a jugar, hay que ver si ud se anima a ponerme”, lo cual ya lo identificaba como un jugador con personalidad, que lo llevaría a ganarse el mote de “gran capitán”

Además de ser campeón con River en siete ocasiones, fue dos veces campeón del mundo con la Selección Argentina, en 1978 y 1986 (aunque no jugó ningún partido, formaba parte del plantel) También es el defensor más goleador de la Selección Argentina con 22 goles en 70 partidos.