jueves, 17 de abril de 2014

Paso otro tren

Torneo Final 2014 – Fecha 14 – 16 de abril de 2014
Estudiantes (La Plata) 0 – River Plate 0
Chichizola ataja el penal (foto Olé)













River tenía una parada brava en La Plata, tan brava, que una vez más perdió el tren y la posibilidad de quedarse en la cima en soledad. Estudiantes planteó un partido inteligente, friccionado y con salida rápida y, gracias a la ayuda de Germán Delfino, pudo quedarse con los tres puntos, pero Leandro Chichizola tuvo su tarde consagratoria y evitó lo que pudo ser una goleada.

Por momentos, el Millonario parecía llevarse por delante al conjunto pincha, pero no le alcanzó con zarpazos esporádicos y terminó dependiendo del reemplazante de Marcelo Barovero para rescatar un punto que, sobre el final, parecía que se escapaba, como si la lección en Córdoba no hubiera sido suficiente.

Los locales tuvieron, además del penal que no existió, un tiro en el palo y varias salvadas de Chichi que lo erigieron en la figura del partido. Del lado de los de la banda, Fernando Cavenaghi tuvo al menos tres situaciones claras y no pudo convertir. En el primer tiempo no advirtió que Gerónimo Rulli le regalaba el primer palo y decidió tirar un centro atrás a las manos del uno. En el complemento, una excelente salvada del uno pincha tras un remate a quemarropa del nueve y una mala definición del Torito, configuraron las tres llegadas más claras que tuvo el conjunto de Ramón Díaz.

Demasiado poco si pensamos que es un plantel que tiene intenciones de campeonar y que, una vez más, dejó pasar la oportunidad única de cortarse solo en la punta. Además, los números indican que Colón, con su victoria, lo pasa en la tabla, y Lanús, si gana su partido postergado, también quedará como líder, relegando al Millo al cuarto lugar.

El flojo partido del Torito y de Manuel Lanzini, imponían el ingreso de Daniel Villalva, pero el riojano tardó demasiado en hacer el cambio, lo incluyó a los treinta minutos del complemento y el chiquitín no pudo desequilibrar con su gambeta y velocidad. Para colmo, la segunda modificación fue para resguardar el empate, que pudo perderse si el portero Millonario no tapaba ese último remate de Juan Manuel Olivera.

Tal vez haya sido bueno no perder contra el puntero del campeonato, un equipo sólido, que sabe a lo que juega y que es difícil para todos los rivales. Pero ir a buscar un punto no es suficiente si la intención de Ramón Díaz y sus jugadores es quedarse con el campeonato respetando la historia de River. Era una oportunidad única de demostrar que la banda está de vuelta, que si nadie quiere salir campeón (como viene pasando en este mediocre fútbol argentino), el Millo les arrebatará el título de las manos.

Si el equipo del riojano le ganaba al pincha, quedaba puntero solo, con cinco fechas por delante y dependiendo únicamente de lo que hagan sus jugadores en la cancha. Ahora, no solo deberá depender de otros resultados, sino que son dos los equipos que lo superan con la posibilidad de que sean tres, por lo que deberá esperar más de una jornada favorable para que estos se caigan.

Párrafo aparte para Germán Delfino. Decididamente este muchacho tiene algún tipo de problema o con River o con Ramón Díaz. El penal que cobró es inexplicable. Se advierte claramente que Franco Jara empuja por la espalda a Eder Balanta, cuando éste le gana la posición y, producto del empellón, el colombiano revolea los brazos y el balón le termina pegando en la mano. Estando de espaldas y tras recibir un empujón, no se puede entender cómo juzga intencionalidad en la acción (Chichizola se adelanta en el penal, hubiera sido el colmo que lo hiciera patear de nuevo, aunque hubiera sido correcto). Luego, en el complemento, Gil Romero toma dos veces por la espalda al rival, para evitar el ataque, cuando este lo deja en el camino, era merecedor de amarilla, pero como ya estaba amonestado, el juez hizo la vista gorda. No hace falta recordar que este mismo colegiado fue el que expulsó dos veces a Ramón Díaz y que tuvo varios fallos polémicos siempre que le tocó dirigir al Millo. La Plata no fue la excepción.

Volviendo al fútbol, este plantel dejó pasar el tren una vez más, la cuarta si no me equivoco, con la idea de que si no se puede ganar, es mejor no perder. Si el planteo contra Belgrano fue basado en esa idea, muy bien no le salió y no parece haber aprendido la lección. Aquello del punto inteligente no es cierto, esto es River, y en River, los únicos puntos inteligentes son de a tres.

Formaciones

Estudiantes (La Plata): Rulli; Rosales, Schunke, Desábato, Silva; L. Jara, Damonte, Gil Romero, R. Martínez; F. Jara y Carrillo. Director Técnico: Mauricio Pellegrino.

Rive Plate: Chichizola (8); Mercado (4), Maidana (5), Balanta (5), Vangioni (4,5); Carbonero (5), Kranevitter (6), Rojas (4); Lanzini (4); Gutiérrez (5) y Cavenaghi (5). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 32’ST Villalva por Cavenaghi; 40’ST Funes Mori por Rojas; 44’ST Ferreyra por Vangioni.

Resumen

Goles: no hubo
Incidencias: 36’PT Chichizola (Riv) le atajó un penal a Carrillo (Est)
Arbitro: G. Delfino (Mal)
Figura: Chichizola (Riv)

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domingo, 13 de abril de 2014

Café con crema

Torneo Final 2014 - Fecha 13 - 13 de abril de 2014
River Plate 2 - Atlético de Rafaela 0
Los goleadores (foto River Plate)













Desde Colombia llegaron los goles. Con Carlos Carbonero y Teófilo Gutiérrez, River ganó un partido que se estaba poniendo chivo. En el complemento logró la ventaja que le dio tranquilidad y lo acercó a la cima del campeonato, un punto detrás del líder, Estudiantes, y esperando que Colón (Santa Fé) no obtenga las tres unidades.

El partido fue favorable, aunque pasó algunas zozobras en la primera etapa con dos remates de la visita que dieron en los palos. Uno de ellos exigió a Marcelo Barovero, que sintió una molestia que, a la postre, derivaría en su salida por lesión, dejando lugar a Leandro Chichizola.

Con una buena mitad inicial, el Millonario desperdició algunas chances claras debajo del arco. Primero, Fernando Cavenaghi remató, exigido y barriéndose, por encima del travesaño y, posteriormente, Carbonero bajó la pelota dentro del área chica, con intenciones de jugarla hacia atrás, pero le salió un toque que se perdió en cámara lenta por el palo mas lejano del Esteban Conde. En ocasiones y en el resultado, terminaban igualados, pero en las intenciones y el desarrollo, el Millo había sido un poco más.

El técnico visitante, Jorge Burruchaga, les había exigido a sus jugadores aguantar los quince minutos iniciales de cada tiempo, ya que eso lograría desesperar al conjunto local y les permitiría a ellos jugar con más espacios. Esta premisa se cumplió a la perfección al inicio del partido, pero en el complemento su teoría se desmoronó.

A los ocho minutos, Leonel Vangioni desbordó y ganó un tiro de esquina que ejecutó Jonathan Fabbro, Fernando Cavenaghi peinó el balón en el primer palo y Carlos Carbonero, de gran partido, entró por el segundo, tomó el rebote del arquero y la empujó a la red. 

A partir de allí, los rafaelinos no encontraron los caminos para incomodar a Trapito, que cuando salió a cortar un centro sintió una molestia muscular que podría dejarlo afuera varios partidos. De ser un desgarro, se perdería la etapa decisiva que se viene ya que el Millonario deberá enfrentar a Estudiantes, entre semana, y Vélez, el próximo domingo. 

La tendencia se acentuó, y River siguió teniendo las más claras en busca de ampliar el marcador. Así fue como llegó una gran jugada de Teo, que dejó al arquero visitante en el camino y le cometió infracción. Roja y penal. Esos penales malditos que al Millo le duelen tanto y, como viene pasando en la mayoría de los últimos tiros desde los doce pasos, el Torito lo estrelló en el travesaño.

La tranquilidad no llegaba al marcador y Burruchaga metía cambios ofensivos hasta que, a los cuarenta minutos, Teo durmió el balón de pecho en el área chica y fusiló la portería que defendía Gonzalo Marinelli -que ingresó por el expulsado Conde- para concretar la segunda conquista y llevar tranquilidad al Monumental.

El triunfo es importantísimo, por los puntos, por lo anímico y porque cada vez falta menos y se sigue estando ahí arriba, cerca del puntero y con la posibilidad de subirse a la cima si el próximo miércoles, en La Plata, se obtienen los tres puntos frente al León.

Será otra prueba de carácter para este plantel, que ya tuvo dos y las dejó pasar. Si se cumple la premisa, la tercera será la vencida y el Millonario volverá a estar puntero en soledad.

Formaciones

River Plate: Barovero (6); Solari (6), Pezzella (6), Balanta (6,5), Vangioni (6,5); Carbonero (7), Kranevitter (7), Rojas (5); Fabbro (5); Gutiérrez (7) y Cavenaghi (5). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 26'ST Chichizola (5) por Barovero; 42'ST Villalva por Cavenaghi.

Atlético de Rafaela: Conde; Sacks, Garcé, Erramuspe, Eluchans; Rodales, Ferreira, Bastía, Canhué; Vera y Albertengo. Director Técnico: Jorge Burruchaga.

Resumen

Goles: 9'ST Carbonero (Riv); 40'ST Gutiérrez (Riv)
Incidencias: 30'ST expulsado Conde (Raf); 32'ST Cavenaghi desperdició un penal.
Arbitro: Beligoy (regular)
Figura: Gutiérrez (Riv)

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lunes, 7 de abril de 2014

Piratería

Torneo Final 2014 – Fecha 12 – 6 de abril de 2014
Belgrano (Cba) 2 – River Plate 1
La imagen muestra que la pelota no entró











Parece mentira. Es la segunda vez que este plantel tiene la posibilidad de subirse o acercarse a la cima del campeonato y deja pasar el tren. El rendimiento del equipo fue bastante pobre, lo de Belgrano no fue mucho mejor, y los cambios no ayudaron a modificar el trámite del partido.

Para colmo, como si fuera una especie chiste malo, es el equipo Cordobés el que, con fallos polémicos, termina complicando la situación de River. Sucedió en la promoción con aquel penalazo contra Leandro Caruso que Sergio Pezzotta omitió; y pasó en este partido, con Fernando Echenique que cobró un gol que solo él vio, porque el asistente Gustavo Esquivel nunca corrió hacia la mitad de cancha en señal de convalidar el tanto.

Con estos antecedentes, se entiende a las claras porque llevan el mote de Piratas. A grandes rasgos, la piratería es una práctica mediante la cual se asaltan navíos y se roban sus pertenencias. En este caso no hay navíos, pero si la obtención de un beneficio de forma ilícita.

Independientemente de las consideraciones arbitrales y definiciones irónicas, una vez más fue el conjunto de Ramón Díaz el que desperdició sus chances. Tenía la oportunidad de ser el único puntero del campeonato, después de casi tres años, si obtenía los tres puntos. Pero no lo logró.

El Celeste, como es su característica, planteo un partido mordido en mitad de cancha y el Millonario no pudo hacerle frente. Para colmo, cuando comenzaba a hacer pie, Cristian Ledesma sintió una molestia y debió salir, dejando su lugar a Matías Kranevitter.

Hoy por hoy, River se mueve al ritmo del Lobo, y cuando él no está, merma su rendimiento. Pierde manejo, distribución, presión y le cuesta horrores tener el control del juego; y Ariel Rojas deja en evidencia todas sus carencias y no pueden recuperar el balón, ni ser claro con él.

Los cordobeses no hicieron un gran partido, pero les alcanzó para abrir el marcador, en una jugada plagada de errores defensivos de la visita. Primero la pierde Teófilo Gutiérrez y se la deja servida a Juan Quiroga que tuvo todo el tiempo del mundo para poner un pase a la cabeza de Jorge Velázquez, que definió solo.

River reaccionó rápido, y cuatro minutos después llegó al empate mediante Teo, que fue más rápido que Carlos Olave y convirtió con el arco vacío. En este primer tiempo, el Millo tuvo las más claras y podría haber anotado dos goles más si el colombiano y Fernando Cavenaghi levantaban la cabeza y ponían un pase al medio del área en vez de rematar al bulto para que se luciera el uno pirata.

Pero el complemento arrancó tablas en el marcador y el equipo del riojano no pudo hacer pie. El once de Ricardo Zielinski fue más efectivo, presionó y complicó al Millonario, sobre todo con centros, durante todo el segundo tiempo, hasta que llegó el polémico gol convalidado por Echenique y la derrota.

Se destacó muchas veces que este plantel se siente más cómodo cuando no tiene que ser protagonista. Este encuentro era una oportunidad única para demostrar que no les pesa la presión y responsabilidad de llegar a la punta, que tienen la fortaleza suficiente para llevar el manto sagrado a lo más alto, pero mancaron una vez más.

También, nobleza obliga, hay que mencionar que el Pelado, una vez más, se equivocó en el cambio. Independientemente de los que fueron por lesión, el injustificado ingreso de Carlos Meseguez, acostumbrado a desaparecer de la cancha cada vez que le toca jugar, fue el último intento por cerrar el partido con un punto, que terminó saliendo mal, como casi siempre que el Millo pretende cuidar un resultado. Sabido es que la única forma que conocer River de ponerle cerrojo a un partido es metiéndole cinco goles al rival de turno, cualquier otro intento por conseguirlo, termina dando resultados negativos.

A pesar de la derrota, el equipo del riojano no se alejó de los puestos de vanguardia. Los líderes están a un punto, y con lo irregular que es el fútbol argentino, en cualquier momento el Millo puede subirse a la cima. Para ello, deberá ganarle el próximo domingo a Atlético Rafaela, y no mancar cuando le toque medirse con Estudiantes y Vélez más adelante.

Formaciones

Belgrano (Cba): Olave; Barrios, Aveldaño, Rodríguez, Quiroga; Rigoni, González, Farré, Velázquez; Zelarrayán; Pereyra. Director Técnico: Ricardo Zielinski.

River Plate: Barovero (4); Mercado (4), Maidana (6), Balanta (5), Vangioni (4); Carbonero (4), Ledesma (5), Rojas (4); Lanzini (5); Gutiérrez (5) y Cavenaghi (4). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 40’PT Kranevitter (4) por Ledesma; 13’ST Funes Mori (5) por Balanta; 29’ST Menseguez por Cavenaghi.

Resumen

Goles: 13’PT Velázquez (Bel); 17’PT Gutiérrez (Riv); 39’ST Zelarrayán (Bel).
Incidencias: no hubo.
Arbitro: F. Echenique (Mal)
Figura: Maidana (Riv)

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jueves, 3 de abril de 2014

Nueve de nueve

Torneo Final 2014 – Fecha 11 – 2 de abril de 2014
River Plate 1 – Newell’s (Rosario) 0
Carbonero y su gol













La última vez que River ganó tres partidos seguidos en un mismo certamen fue en el Torneo Final 2013, cuando derrotó en fila a Belgrano (Cba) 2 a 1, Estudiantes 1 a 0 y Tigre 3 a 2, en las tres primeras jornadas de aquella competencia. Pasó más de un año para que se repitiera esta seguidilla, algo que en otros tiempos solía ser habitual. La racha se extiende a cinco si agregamos los últimos dos partidos del Inicial 2012, donde derrotó a Lanús 1 a 0 –dirigido por Gustavo Zapata- y a San Martín de San Juan 2 a 0.

Además, son tres victorias que invitan a la ilusión, porque se venció a dos de los mejores equipos de los últimos tiempos del fútbol argentino (Lanús y Newell’s) y a Boca. Estos nueve puntos ubican al Millonario en el segundo puesto de la tabla a ocho fechas del final y a solo un punto del líder, Colón (Sta. Fé).

Pero además de los datos numéricos, es importante destacar la actuación del equipo, que no brilló ni desplegó el juego que exige el paladar riverplatense, pero supo interpretar el momento del rival que tenía en frente y tomó decisiones en consecuencia. Por ejemplo, Ramón Díaz sabía que el fuerte del conjunto rosarino era la proyección de sus dos defensores laterales, entonces decidió dejar en el banco a Teófilo Gutiérrez e incluir en el once inicial a Daniel Villalva, para tapar la salida de Milton Casco por un lado, y con Manuel Lanzini para impedir las trepadas de Márcos Cáceres por el otro.

Y dio resultado. Newell’s llegaba con dominio del balón hasta la mitad de cancha y ahí se quedaba sin espacios. Circulaba la pelota, pero no tenía profundidad, entonces se convertía en intrascendente y no llegaba a lastimar a Marcelo Barovero, que respondió excelentemente en la única clara que tuvo la visita en los pies de David Trezeguet.

Ayudado por una presión asfixiante en el medio, liderada por Cristian Ledesma, que corre como si tuviera veinte años, y secundado por Ariel Rojas y Carlos Carbonero, el Millonario robaba la pelota y salía rápido con el Keko y Manu. En una de esas jugadas, llegó la apertura del marcador, luego de que Fernando Cavenaghi dominara dentro del área chica y rematara a quemarropa para exigir la salvada de Guzmán, que dejó corto el rebote y fue tomado por el volante colombiano, que empujó de cabeza a la red.

A partir de allí, se intensificó el planteo ideado por el Pelado. Esperar al rival, plantear duelos mano a mano, no darle espacios y salir rápido de contra. La imprecisión en los últimos metros privó al Millo de encontrar una ventaja mayor, pero tuvo las jugadas más claras y mereció hacer otro gol ante un rival que no encontraba los caminos para llegar al arco de Trapito.

En el segundo tiempo, el cansancio le pasó factura al Lobo y se sintió. El equipo retrocedió peligrosamente y ya no apretaba tanto a los volantes rosarinos que podían manejar la pelota con comodidad hasta tres cuartos del terreno local. Los ingresos de Matías Kranevitter y Teófilo Gutiérrez le dieron nuevo aire a un once que comenzaba a sentir el trajín del superclásico.

Como ya se destacó en este espacio, estos jugadores se sienten más cómodos cuando no tienen que cargar con el peso del protagonismo. No es casualidad que sus mejores actuaciones y resultados se vieran frente a rivales que salen a buscar el partido, e intentar hacer de la tenencia un estilo. Pasó con San Lorenzo, Lanús, Boca y Newell’s, sin dudas, todos rivales de fuste que fueron derrotados por el Millo.

Así como el riojano mostró inteligencia para desarticular los esquemas de esos equipos, ahora deberá aplicar la misma sagacidad para vulnerar planteos más conservadores, en los cuales River debe llevar las riendas del juego, como seguramente será el del próximo domingo frente a Belgrano en Córdoba.

Lo importante es que las victorias consecutivas, además de sumar puntos, le dan confianza a un plantel que empieza a creer que puede pelear el campeonato, una idea que hasta hace quince días, parecía muy lejana.

Formaciones

River Plate: Barovero (6); Mercado (5), Maidana (6,5), Balanta (7), Vangioni (5); Carbonero (7,5), Ledesma (7), Rojas (5); Lanzini (5); Villalva (5) y Cavenaghi (5). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 20’ST Kranevitter (5) por Ledesma; 21’ST Gutiérrez (5) por Cavenaghi; 30’ST Funes Mori por Rojas.

Newell’s: Guzmán; Cáceres, Ortiz, V. López, Casco; Bernardi, Villalba, Orzán; Muñoz, Ponce y Castro. Director Técnico: Alfredo Berti.

Resumen

Goles: 7’PT Carbonero (Riv).
Incidencias: no hubo.
Arbitro: J. P. Pompei (aceptable)
Figura: Carbonero (Riv)

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domingo, 30 de marzo de 2014

Y serás leyenda

Torneo Final 2014 – Fecha 10 – 30 de marzo de 2014
Boca Juniors 1 – River Plate 2
Bailando en la Boca 














Así decía el video que vieron los jugadores antes de salir al terreno de juego. Hubo un trabajo de motivación que llevó a estos hombres a quedarse con los tres puntos en la Bombonera. El estadio estaba lleno de "ellos", eran poco más de 40000 personas que iban a hostigarlos durante noventa minutos.

Para que no sintieran esa soledad, la dirigencia, el cuerpo técnico y los utileros les tenían preparada una sorpresa. Cuando llegaron al vestuario, lo encontraron empapelado con los colores de River, había fotos suyas junto a las prendas que usarían en esta cita especial. El escudo del más grande en cada rincón de los vestidores y el video con la frase que decía: “once contra todos y serás leyenda”

Los jugadores captaron el mensaje. Sabían que este era el partido que tenían que ganar. Que no podían fallar en la ribera si querían pelear el campeonato, sobre todo, porque el puntero había perdido en Sarandí, y porque significaría un importante envión anímico de cara a la recta final del certamen.

Tal vez el juego del equipo no fue el mejor. Tal vez no fue lujoso, pero en este espacio se dijo que había que ganar como sea, que el domingo, cueste lo que cueste, había que ganar, y así lo hicieron.

Y costó. Sangre, sudor y lágrimas. Los once gladiadores dejaron hasta la última gota de sangre en la inundada cancha de los primos, transpiraron la camiseta hasta el minuto 94 y dejaron escapar esas lágrimas de alegría cuando Pitana decretó el final.

Durante el encuentro no se vio la mejor versión del equipo de Ramón. Boca se hizo dueño del trámite. Complicaba con las escaladas de Emanuel Insúa, que era el mejor jugador de los locales, e imparable para el sector derecho Millonario. Riquelme trataba de hacerse eje, pero aparecía a cuenta gotas y Juan Manuel Martínez escapaba con facilidad a la defensa visitante.

Los once del riojano también tuvieron sus chances. Algunas contras mal manejadas y un par de cabezazos y tiros desviados. De todos modos, trataron de tener el balón, de hacerlo circular y de usar a Crsitian Ledesma como eje del juego, pero no tenían continuidad y dejaban avanzar a los locales hasta tres cuartos con mucha comodidad.

El complemento no vario mucho en su desarrollo, hasta que a los doce minutos, una jugada asociada iniciada por un quite de Eder Balanta, juntó a los tres colombianos y Teo, que recibió apenas adelantado, metió un pase al área interceptado por Manuel Lanzini, que controló y tocó cruzado ante la salida de Agustín Orión, callando a todo el público que había ido a ver a su equipo.

Boca buscó el empate, y lo encontró diez minutos después, de la única forma que podía lograrlo. Una genialidad de Riquelme, que hizo su habitual ritual de protesta al árbitro y ordenamiento de jugadores en la barrera antes de patear un tiro libre. Movió un poco la pelota hacia atrás y cuando el juez dio la orden, la acomodó en el ángulo derecho de Marcelo Barovero, que nada pudo hacer más que mirar.

Parecía que una vez más se escapaban los tres puntos en un superclásico, pero cerca del final, cuando más duele, Manu ganó un tiro de esquina, que no fue porque había pegado en su pie, y lo ejecutó como nunca. Ramiro Funes Mori le ganó en el salto a todos y, beneficiado por la mala salida de Orion, mando la pelota al fondo de la red. Ventaja, grito y locura. Los alaridos se escucharon por todas partes.

Faltaba sufrir unos diez minutos más, pero el encuentro estaba sentenciado. Ellos sintieron el mazazo de ese gol a poco del final y no tuvieron reacción alguna, a tal punto, que no patearon al arco ni el tiempo adicionado.

Con estos tres puntos River se acomoda a uno del líder Colón y corta dos rachas negativas: la de casi diez años sin ganar en la Boca y la de la falta de triunfos de visitante. Curiosamente, la última victoria en la Boca también había tenido a Fernando Cavenaghi como titular.

Con el pitazo final, los jugadores se abrazaron en el centro del campo de juego y festejaron, formando un solo círculo, mostrando su alegría, sus lágrimas, cantando y bailando. Fueron once contra todos, fueron gladiadores y se convirtieron en leyenda.

Formaciones

Boca Juniors: Orión; Grana, D. Díaz, Forlín, Insúa; Erbes, Gago, Sánchez Miño; Riquelme; J. Martínez y Gigliotti. Director Técnico: Carlos Bianchi.

River Plate: Barovero (8); Mercado (5), Maidana (5), Balanta (5), Funes Mori (7); Carbonero (5), Ledesma (7), Rojas (6); Lanzini (8); Gutiérrez (6) y Cavenaghi (5). Director Técnico: Ramón Díaz.

Ingresaron: 26’ST Villalva (6) por Gutiérrez; 29’ST Kranevitter por Rojas; 46’ST Solari por Cavenaghi.

Resumen

Goles: 12’ST Lanzini (Riv); 22’ST Riquelme (Boc); 40’ST Funes Mori (Riv).
Incidencias: no hubo.
Arbitro: N. Pitana (Mal)
Figura: Lanzini (Riv)

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