lunes, 9 de diciembre de 2013

Adiós 2013

Torneo Inicial 2013 – Fecha 19 – 8 de diciembre de 2013
Quilmes 1 – River Plate 1
el goleador, Carbonero (foto Télam)













Todos los hinchas de River  van a estar agradecidos por la llegada de este fin de año. Sobre todo por lo ocurrido en el segundo semestre. Sin dudas, este torneo quedará en recuerdo por todo lo mal que se hicieron las cosas.

El empate en el estadio Centenario de Quilmes solo sirve para la estadística. Esa que deja a este equipo de Ramón Díaz como el de peor marca goleadora en un torneo de 19 fechas, igualando la peor puntuación histórica del entrenador y con una idea de juega que pareció no existir a lo largo de los seis meses.

El partido con los sureños fue de un pobrísimo nivel. Con la novedad de Leonel Vangioni jugando como volante por izquierda, el riojano intentó imprimirle mayor velocidad al ataque, y por momentos se notó una intención de juego asociado de tres cuartos de cancha hacia adelante, con Sebastián Driussi y Teófilo Gutiérrez moviéndose por todo el frente de ataque.

Pero solo fueron algunas intenciones aisladas. El desarrollo fue pobrísimo. El local es un equipo muy especulativo, y ya hemos gastado las palabras del diccionario para describir lo que fue el Millonario en este Torneo Inicial 2013, que por suerte, ya se terminó.

El empate en un tanto es justo. El cervecero se encontró con el gol apenas comenzado el complemento y las constantes interrupciones ocasionadas por los inadaptados de siempre le permitieron al equipo del Pelado llegar a la igualdad cuando dieron 17 minutos adicionados.

Ahora se vienen las elecciones y todos los candidatos prometen ser “el cambio”. Ojalá así sea, y piensen siempre en el bienestar de River Plate. Que aquel que sea elegido por el socio asuma en condiciones y, aquellos que no puedan alcanzar la victoria, sean apoyo y soporte para los nuevos dirigentes que tendrán la difícil tarea de levanta a este gigante dormido.

No estaría bien que al ganador se le empiece a hacer la vida imposible durante sus cuatro años de mandato, como ocurrió durante el período de Daniel Passarella. La única forma de que River vuelva a ser, es con el esfuerzo y la ayuda de todos. Oficialistas y opositores, tirando para el mismo lado, siempre en pos del bien de River y no de sus propias arcas. Ojalá se cumpla esta premisa.

El 2013 se despide. Aún queda la definición del campeonato, donde el Millo tiene un interés directo, ya que de no salir campeón San Lorenzo, estaría consiguiendo el pasaje a la Copa Libertadores 2014, que obligará a redoblar los esfuerzos para no perder terreno en el ámbito local.

Finalmente, como ya se mencionó, este fin de semana, en el club, se estará jugando el partido más importante de este año. Ese que el lunes próximo tendrá a un nuevo presidente que llevará la inmensa responsabilidad de empezar a enderezar este Titanic. Bienvenido 2014.

Formaciones 

Quilmes: Peratta; Abecassis, Lema, Perez Godoy, Bontempo; Garnier, Braña, Romero, Zacaría; Caneo; Diz. Director Técnico: Blas Giunta.

River Plate: Barovero (6); Mercado (5), Pezzella (6), Balanta (5), Funes Mori (5); Carbonero (6,5), Kranevitter (5), Vangioni (4,5), Lanzini (4,5); Driussi (4,5) y Gutiérrez (3). Director Técnico: Ramón Díaz

Ingresaron: 13’ST Andrada (5) por Funes Mori; 18’ST Ponzio (5) por Kranevitter; 26’ST Aguirre (5) por Mercado.

Resúmen    
      
Goles: 1’ST Perez Godoy (Qui); 59’ST Carbonero (Riv)
Incidencias: 5’ST expulsado Lema (Qui)
Arbitro: G. Delfino (regular)
Figura: Carbonero (Riv)

Número finales de River: 19 partidos jugados, 21 puntos producto de cinco victorias, seis empates y ocho derrotas. Convirtió doce goles y recibió 14. El goleador, por así llamarlo, fueron varios que anotaron en dos ocasiones: Lanzini, Simeone, Carbonero y Mercado. Barovero terminó con la valla menos vencida del campeonato con 11 goles.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Ganó River

Torneo Inicial 2013 – Fecha 18 – 01 de noviembre de 2013
River Plate 1 – Argentinos Juniors 0
Ramón tiene una vida más (foto Olé)







Y nada más. Por fin volvió a cantar victoria. Pasaron ocho partidos por el torneo local, aunque todos cuentan diez, sumando los de la Sudamericana, en una extraña manera de comunicar. Cuando el equipo gana en Copa y Campeonato, solo se mencionan las victorias de corrido en el certamen local, pero las derrotas las cuentan en conjunto.
En fin, dejando de lado interpretaciones periodísticas, el triunfo sirve para darle un poco más de aire a Ramón, que durante la semana intentó tocar la fibra íntima de los jugadores y de la gente, pero en ninguno de los dos casos hubo una marcada manifestación al respecto, ya sea a favor o en contra.
El hincha alentó por la camiseta; y los jugadores siguieron jugando mal, con ímpetu por momentos, pero con las limitaciones de siempre. Si al entrenador se lo banca en el rectángulo de juego, ayer no se vio un gran aguante por parte de los once, aunque no se observó la desidia de otros partidos.
El equipo del riojano sigue sin una idea de juego clara, y Argentinos Juniors fue al Monumental a hacer el juego de Caruso, aguantar el cero en su propio arco y tratar de aprovechar los errores del rival.
En un partido de estas características, donde uno no sabe cómo atacar y el otro no quiere, era lógico que se abriera el marcador mediante un error. Así fue como, en el segundo tiempo, un centro de Carlos Carbonero fue desviado por Sergio Vittor y se metió en el arco, dejando sin respuestas a Pablo Migliore. El típico gol gana.
Luego, las carencias, de propios y ajenos, permitieron al equipo del Pelado quedarse con los tres puntos, que son solo eso, tres puntos. Importantes para sumar de cara al futuro, para cortar una de las peores rachas sin victorias de los últimos tiempos, tomar un poco de envión y llegar al último encuentro con un poco más de confianza.
En medio de tantos rumores de jugadores que no estarían dejando todo en la cancha, llamó poderosamente la atención la actitud de los mismos al comienzo del complemento. Se replegaron peligrosamente, perdían el balón infantilmente y no se los veía marcar con fiereza, perdiendo pelotas divididas y rifándola siempre a un rival. Los cambios le dieron un poco de aire en el medio y, ahí sí, comenzaron a empujar un poco más para tratar de arrinconar al Bicho.
Por suerte ya queda solo un encuentro para el final del torneo y se vienen las elecciones. Ojala den un nuevo aire al club y el que sea elegido como presidente, realmente pueda cumplir con todas las promesas que hace durante la campaña y no se quede solo en eso.
Mientras tanto, el hincha sigue esperando volver a ver el River que todos queremos, el que derrotaba a todos, el que hacía del Monumental un bastión inexpugnable, el que ganaba, gustaba y goleaba, en fin, el River que hizo que, a pesar de todo, siga siendo el más grande. 
Formaciones
River Plate: Barovero (6); Maidana (4), Pezzella (5), Funes Mori (5), Vangioni (4); Menseguez (3), Kranevitter (7), Rojas (3); Lanzini (4); Driussi (5) y Gutiérrez (5). Director Técnico: Ramón Díaz.
Ingresaron: 9´ST Carbonero (6) por Menseguez; 9´ST Ferreyra (5) por Rojas; 27´ST Andrada por Driussi
Argentinos Jrs: Migliore; Barraza, Flores, Vittor, Palomino; Gómez, Serrano, Mirabaje, Barzola; Triverio y Boyero. Director Técnico: Caruso Lombardi. 
Resúmen
Goles: 28´ST Vittor e/c (Arg) 
Incidencias: no hubo 
Arbitro: F. Rapallini (regular) 
Figura: Kranevitter (Riv)

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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Empate Monumental

Torneo Clausura 1997 – Fecha 6  – 23 de marzo de 1997
River Plate 3 – Boca Juniors 3
Villalba anota el descuento












El Antonio Vespucio Liberti fue el escenario del superclásico número 164 de la historia, cargado de emotividad e incertidumbre hasta el último minuto.

Durante un tarde soleada, los equipos salieron al terreno de juego, mientras en las tribunas se vivía una fiesta. Toda la capacidad del estadio estaba colmada. River era el último campeón y quería revalidar el título. Boca pasaba por una larga sequía y dependía de una victoria en el superclásico para salvar su pobre imagen.

Los 22 protagonistas, con el arbitraje de Javier Castrilli, fueron:

River Plate: Bonano; Lombardi, Ayala, Berizzo, Altamirano; Monserrat, Astrada, Berti; Escudero; Solari y Francéscoli. Director Técnico: Ramón Díaz.

Boca Juniors: Guzmán; Toresani, Traverso, Fabbri, Arruabarrena; Riquelme, Peralta, Cedrés; Pompei; Latorre y Martínez. Director Técnico: Héctor Veira.

El partido no podía empezar peor. A medida que se apagaba la tarde, al Millo se le venía la noche. En una ráfaga de doce minutos, la visita se ponía en ventaja por dos goles. A los cinco Gabriel Cedrés y a los 17 Sergio Martínez, ponían un resultado sorprendente y que presagiaba un domingo largo y negro para el pueblo riverplatense.

Como si eso fuera poco, el juez cobró un penal para los xeneizes a los 22, cuya ejecución debió repetirse por invasión de zona. El ejecutante fue Roberto Pompei, que concretó en primer término, pero su tocayo Bonano contuvo en la repetición y le dio vida al club de la banda roja.

Lejos de aprovechar el envión anímico que podría haber inyectado esa acción, siete minutos después, otra vez el Manteca vencía al portero local y estampaba un durísimo 0-3 que parecía imposible de remontar.

Cerca de la finalización del primer tiempo, llegaría la bocanada de oxígeno que daría vida a un River que parecía derrotado. Sergio Berti logró quitarse la marca de dos hombres, y al entrar al área definió con un zurdazo cruzado, ante la floja respuesta del uno xeneize, para poner el descuento antes del descanso.

El complemento comenzó con la nota color que faltaba. Eduardo Berizzo vio la tarjeta roja por doble amonestación a los tres minutos, quedando el local con un hombre menos. Pero 22 minutos después, sería el goleador xeneize el que vería la segunda amarilla y sufriría la consecuente expulsión, emparejando el número de jugadores en el campo.

El tiempo pasaba y el Millonario, con desorden, buscaba acorralar a su rival, mientras éste desperdiciaba una contra tras otra. Así, a los 32 minutos, Leonel Gancedo envió un pase preciso para el pique al vacío de Facundo Villalba. El Luigi le ganó en velocidad a la defensa auriazul, y cuando le salió el arquero se la tocó por encima del cuerpo. Néstor Fabbri, que vio como la pelota ingresaba al arco mientras se barría para tratar de evitarlo, nada pudo hacer, y a falta de trece minutos, el Millo se ponía a tiro del empate.

Un remate del autor del descuento en el palo parecía apagar todas las esperanzas de una posible igualdad, pero cuando el partido se moría, a los 42 minutos, la Bruja ejecutó un tiro de esquina que voló cerca del punto penal. Allí se elevó, más alto que todos, Celso Ayala, ganándole a la marca e impactando el balón con un furibundo cabezazo que se detuvo cuando chocó con la red del arco de Sandro Guzmán, que había quedado a mitad de camino. Empate y delirio.

Todavía había tiempo para más. A los 43, Cedrés se iría expulsado y con el tiempo cumplido, el Pipa tuvo la oportunidad de darle los tres puntos a River, pero su remate, dentro del área, se fue apenas por encima del travesaño y los equipos quedaron igualados en el marcador.

El resultado le permitía al Millonario seguir peleando el campeonato, que finalmente ganaría, y mantener el invicto que perdería en le fecha diez con Estudiantes; mientras el xeneize seguiría sumido en el ostracismo, navegando en la mitad de la tabla de posiciones y sin poder salvar el año.

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lunes, 25 de noviembre de 2013

Caída libre

Torneo Inicial 2013 – Fecha 17 – 24 de noviembre de 2013
Racing Club 1 – River Plate 0
Balanta, contagiado del mal momento (foto Olé)















Así está River, en picada. Cada partido es un padecimiento y vuelven a surgir viejos interrogantes. Esas preguntas que nunca incluían la posibilidad del descenso que se terminó consumando, entre otras cosas, por no tomar conciencia de situaciones como las que está viviendo el club hoy en día.

La actual campaña es tan mala que, numéricamente, ya superó a la del descenso y va en camino a igualar, y empeorar, a la que comenzó ese padecimiento: la del último puesto en 2008. Son ocho los partidos consecutivos sin ganar y siguen siendo nueve los goles a favor. Por suerte solo quedan dos jornadas, lo que impide igualar el record de doce sin ganar, al menos por este año.

Lo mejor que le puede pasar al Millonario es que se termine este campeonato, que se lleven a cabo las elecciones y empezar a trabajar desde el 16 de diciembre para levantar a este gigante que cada vez está más golpeado.

Otra vez, al rival, en este caso Racing, le alcanzó con un par de situaciones para hacer un gol y liquidar el partido. Trece minutos duró el encuentro, a partir de allí, el Millo no supo cómo entrarle. Apenas un par de remates y alguna aparición de Teófilo Gutiérrez, que murieron en Sebastián Saja o fuera de la cancha, fue toda la resistencia que puso el equipo de Ramón.

Lamentablemente, el equipo del Pelado está sumergido en la intrascendencia.  Una intrascendencia que comienza a ser peligrosa porque, aunque tenga 64 puntos de la temporada pasada, sumar tan poco y estar tan cerca de los últimos puestos, lo deja una vez más mirando de reojo aquella tabla que nunca debió mirar. Escenario que se agrava si los de Ramón entran en la Copa Libertadores, ya que, con este plantel, que le cuesta jugar un partido por semana, debería afrontar la doble competencia.

Encima, el técnico sostiene en la cancha a jugadores de pobrísimo nivel a lo largo del torneo y saca al de mejor rendimiento para poner a un jugador que hace un año no juega. Evidentemente el aura ramoniana ya pasó y el entrenador perdió la mano a la hora de hacer los cambios.

Este River perdió con los tres peores equipos del campeonato, Colón, Olimpo y Racing; sigue regalando el prestigio perdido hace ya varios años; y convierte a cualquier rival en el Bayern Munich. Hoy el Millo es la medida ideal para que los contrarios corten cualquier racha adversa. La Academia tenía un gol en su cancha y no ganaba allí desde la última jornada del campeonato pasado. De más está decir lo que pasó.

Los próximos dos encuentros no prometen ser diferentes a lo que se viene viendo. Faltan Argentinos Juniors y Quilmes, ambos equipos duros, mordedores, que cierran espacios y que dependen mucho de la pelota parada. Combo ideal para jugarle al equipo del riojano, que hace agua en el medio, no mete una arriba y le cabecea cualquiera en su propia área.

Habrá que rezar para obtener al menos dos empates. Tal vez sería una buena oportunidad para que jueguen los chicos de las inferiores, ellos tienen ganas de mostrarse, hambre por ganarse un lugar y los hombres que vienen jugando ya están quemados, no pueden dar vuelta la situación, parece no importarles si terminan el campeonato con 17 puntos y también están en caída libre, como River.

Formaciones

Racing Club: Saja; Gómez, Ortiz, Saveljich, Cahais; Pelletieri, Zucculini, Campi, Da Paul; Hauche y Viola.

River Plate: Barovero (5); Mercado (3), Pezzella (3), Balanta (4), Vangioni (4); Carbonero (3), Kranevitter (5), Rojas (3); Lanzini (4); Gutiérrez (5) y Simeone (4).

Ingresaron: 11’ST Menseguez (4) por Carbonero; 11’ST Andrada (4) por Simeone; 19’ST Aguirre (4) por Kranevitter.

Resúmen

Goles: 13’PT Zucculini (Rac)
Incidencias: 45’ST expulsado Álvarez Balanta
Arbitro: D. Abal (regular)
Figura: Zucculini (Rac)
El mejor de River: Barovero.

domingo, 17 de noviembre de 2013

De Promoción

Torneo Inicial 2013 – Fecha 16 – 17 de noviembre de 2013
River Plate 1 – Olimpo (BB) 3
el gol de Gio, la única buena (foto Olé)














Cualquier similitud con aquel equipo, no es pura coincidencia. En River se vienen haciendo las cosas mal  hace doce años, y eso tiene un precio que, tarde o temprano, hay que pagar. Lamentablemente, en junio de 2011 nos tocó vivir el peor momento en la historia Millonaria y, aunque suene antipático, costará volver a ver el River que todos queremos.

El equipo que se ve domingo tras domingo tiene las mismas falencias y carencias que aquel que terminó jugando la promoción con Belgrano de Córdoba. En aquella ocasión, fueron siete partidos sin ganar (los últimos del Clausura 2011), con cuatro empates y tres derrotas.

Hoy, el equipo de Ramón Díaz lleva la misma cantidad sin conocer la victoria, con tres empates y cuatro derrotas (tres de ellas en casa), con la salvedad de que aún queda una terna de jornadas y esta racha puede extenderse a diez, corriendo el riesgo de igualar las doce que lo llevaron al último puesto en el Apertura 2008.

Pero más allá de lo estadístico, se observan los mismos problemas técnicos y tácticos. Cuesta horrores llegar al área contraria, convertir, hacer dos pases seguidos y, para colmo, no hay un jugador que se pueda sacar un par de hombres de encima para llevar algo de peligro, como si podían hacerlo Erik Lamela, Diego Buonanotte o Falcao en aquellos equipos.

Además, el riojano no encuentra respuestas y se equivoca con los cambios. Hace seis o siete modificaciones por fecha, quitándoles confianza a los jugadores, sacando a los que están rindiendo aceptablemente para poner a otros que probaron que la camiseta les pesa mucho. El aura que trajo su regreso duró solo un campeonato, pero cuando tuvo que armar su plantel, erró en las bajas y, más aún, en las incorporaciones.

Este plantel se acostumbró a perder. Toman una derrota como un resultado más y no muestran rebeldía para tratar de revertir la situación. Les da lo mismo ganar, empatar o perder. No pelean cada pelota como  si fuera la última, no arrinconan al rival, tocan mucho en mitad de cancha sin profundidad y tampoco buscan el remate de larga distancia. A veces parece que están esperando que el partido termine para irse a sus casas. En resumen, es un equipo que no muestra signos de vitalidad. El recambio se impone de manera urgente, sobre todo para los referentes.

Olimpo llegó tres veces y anotó igual cantidad de goles, situación que se vivía también con aquel equipo que terminó con el descenso al Nacional B. Le llegaban poco y le convertían mucho, y por supuesto, le costaba muchísimo romper las defensas rivales.

La situación comienza a preocupar. El colchón de puntos logrado la temporada pasada no será suficiente si el Millo sigue sin sumar en esta. Recordemos que en la temporada 2010/11 obtuvo 57 puntos y debió jugar la promoción, con la diferencia que ahora no existe más esa instancia y el descenso se produce en forma directa.

También hay que agregar que si el campeón es Newell´s, Arsenal o Lanús, River obtendrá el pasaporte a la Copa Libertadores 2014 y seguramente se le prestará menos atención al torneo local en busca de la gloria continental. Por supuesto que, aunque también suene antipático, con este plantel, el Pelado no puede pelear dos torneos. Le costó horrores la Copa Sudamericana y quedó eliminado contundentemente con Lanús en el Monumental, asi que mejor no imaginar lo que puede llegar a ser la Libertadores.

Por todas estas cuestiones, es menester terminar ya con esta racha sin triunfos si no queremos empezar a sufrir nuevamente con esa maldita tabla de promedios. Cualquier parecido con el 2011, no es pura coincidencia.

Formaciones 

River Plate: Chichizola (4); Mercado (4), Maidana (4), Pezzella (5), Vangioni (5); Carbonero (4), Ledesma (4), Kranevitter (5); Fabbro (2); Lanzini (4) y Simeone (5). Director Técnico: Ramón Díaz

Ingresaron: 0’ST Menseguez (3) por Fabbro; 14’ST Mora (3) por Simeone; 26’ST Ferreyra (3) por Ledesma

Olimpo: Champagne; Gissi, Furios, Moiraghi, Ferreyra; Musto, Gil, Blanco, Perez Guedes; Cerutti y Lugüercio.

Resúmen   
       
Goles: 8’PT Simeone (Riv); 43’PT Perez Guedes (Oli); 20’ST Furios (Oli); 34’ST Vega (Oli)
Incidencias: no hubo
Arbitro: C. Maglio (bien)
Figura: Perez Guedes (Oli)
El mejor de River: Simeone.