lunes, 28 de julio de 2014

En construcción

Copa Argentina 2014 - 16avos de final - Salta - 27 de julio de 2014
Ferro Carril Oeste 0 (5) - River Plate 0 (6)
Barovero y Maidana, lo mejor de River (foto Olé)

















Finalmente comenzó la competencia oficial para este nuevo River. Con la conducción de Marcelo Gallardo y el regreso de varios nombres que no tenían lugar con Ramón Díaz, se presentó en el estadio Padre Ernesto Martearena de Salta, para enfrentar a Ferro en el marco de la Copa Argentina.

Con varias sorpresas en el once titular, el Muñeco utilizó un 4-3-1-2 con algunos juveniles como intérpretes. Sorpresas porque se venía barajando un equipo con Carlos Sánchez como medio campista por derecha y Rodrigo Mora en la delantera, pero el técnico dio un volantazo y ubicó a Lucas Boyé de punta, acompañado por Federico Andrada y, en lo que resultó más llamativo aún, la presencia de Sebastián Driussi como volante por derecha.

La inclusión de este último, tal vez sea la primera decisión polémica del nuevo entrenador. Recordemos que Driussi es delantero, allí se desempeñó durante toda su carrera en las juveniles de River y la Selección, pero su aparición al lado de Leonardo Ponzio sorprendió a propios y extraños. Una maniobra arriesgada, teniendo en cuenta que no es una posición habitual para él y un bajo rendimiento allí podría mancillar la confianza del joven. De hecho su actuación no fue buena y salió reemplazado en el complemento.

Con respecto al partido en sí, Ferro se plantó bien en el terreno de juego, con un 5-3-1-1 sólido y que no dejaba espacios para maniobrar, apostando a las incursiones de Israel Coll, que por momentos fue imparable para los volantes y defensores Millonarios.

El resultado del encuentro habla a las claras de lo que fue el mismo. Un aburrido empate sin goles, con pocas llegadas de gol. Las más claras las tuvo el Millonario, en el primer tiempo con un centro bajo que conectó Boyé y el arquero desvió al tiro de esquina y en el complemento con un cabezazo de Funes Mori que tapó el uno verdolaga y que en el rebote Andrada definió al bulto, más un cabezazo de Mora sobre la hora tras las expulsión de Javier Páez.

No fue para nada bueno lo mostrado por el equipo de la banda. Algunos arrestos individuales, sobre todo del interesantísimo juvenil Boyé, de buen físico y habilidad, y muchos centros despejados por el platinado defensor de Ferro.

Se pudo ver a cuenta gotas cual es la idea del técnico. Hacer circular la pelota para generar espacios y sobre todo, buscar el desequilibrio combinando precisión con velocidad. Por supuesto, que para llevarlo a cabo es necesario un medio campo dinámico y con buen pase, pero esta fue la principal falla del equipo.

Leonardo Ponzio, como único cinco, está en un bajísimo nivel. Errando pases fáciles, complicándose en las salidas, con problemas para controlar el balón y tirando pelotazos largos, generalmente sin destino o que exigen a sus compañeros. Muy pobre lo del cinco que deberá mejorar por el bien de River y porque detrás suyo esta Matías Kranevitter que viene pidiendo pista desde el campeonato pasado.

Ya se dijo lo de Driussi, en una posición no habitual para él por lo que no se le puede recriminar mucho y, tal vez, en lo que fue el mejor rendimiento de los hombres del medio, Osmar Ferreyra fue el más parejo, aunque no alcanza para concretar la idea del entrenador.

Sin dudas, lo más rescatable es la actuación de Marcelo Barovero, aunque no tuvo mucho trabajo, respondió bien en las que le llegaron y fue clave en la definición por penales. También los defensores tuvieron una buena actuación. Es cierto, ante un rival que atacó poco y que complicó mucho con dos rápidos habilidosos como Coll y Bazán, lo cual es bastante poco para analizar el trabajo defensivo.

El empate deja más dudas que certezas y de la conformación de la alineación inicial se puede desprender que el Muñeco aún está indeciso y espera por la llegada de algún refuerzo más para potenciar la faceta ofensiva, con la cual evidentemente aún no está del todo conforme.

La definición por penales le dio a River el pasaje a octavos de final. Una instancia de la cual se quedaron afuera muchos equipos de Primera División por no poder sortear a sus rivales del ascenso. En la próxima ronda se enfrentará con Colón de Santa Fé, pero primero deberá comenzar con el camino de la defensa del último título de Primera División.

El próximo domingo, en el Estadio Único de La Plata, Gimnasia y Esgrima de esa ciudad será el rival, y tal vez se pueda ver mejor la idea del técnico. Por lo pronto, deberá trabajar mucho y aguzar su ingenio para lograr plasmar en el terreno de juego lo que pretende de sus jugadores.

Formaciones

Ferro: Albil; Frontini, Páez, Tuzzio, Mancinelli, Manzur; Coll, Alderete, Vernetti; Bazán; y Caballero. Director Técnico: Luis Medero - Claudio Marini.

River Plate: Barovero (7); Solari (5), Maidana (6), Funes Mori (6), Vangioni (5); Driussi (4), Ponzio (3,5), Ferreyra (4,5); Lanzini (5); Andrada (4,5) y Boyé (5). Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: 14'ST Pisculichi (5) por Driussi; 21'ST Rojas por Ferreyra; 21'ST Mora por Andrada.

Resumen

Goles: no hubo
Incidencias: 48'ST expulsado J. Páez (FCO)
Definición por penales:
River: Vangioni (gol), Lanzini (desviado), Mora (gol), Ponzio (contuvo Albil), Pisculichi (gol), Rojas (gol), Funes Mori (gol), Maidana (gol).
Ferro: Tuzzio (desviado), Bazán( gol), Caballero (contuvo Barovero), Frontini ( gol), Klusener ( gol), Zaninovic (gol), Mancinelli (gol), Alderete (desviado).
Arbitro: F. Beligoy (regular)
Figura: Barovero (Riv)

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miércoles, 23 de julio de 2014

Mundial Chile 1962

El mundial violento
La selección de 1962










El desastre de Suecia había calado hondo en el fútbol Argentino. Se había caído el mito de que solo alcanzaba con la técnica, y la preparación física comenzaba a ser casi tan importante como las virtudes naturales.

Tras una disputa por la organización de la competencia entre Argentina y Chile, finalmente el país trasandino fue el elegido para desarrollar la séptima copa del mundo, que se llevó a cabo entre el 30 de mayo y el 17 de junio de 1962.

La principal característica del certamen fue la violencia con la que se jugaron algunos partidos, llegando a su máximo exponente cuando Chile enfrentó a Italia, con quien tenía una enconada disputa ya que los europeos se habían opuesto rotundamente a la realización del mundial en el país cordillerano, en la llamada “Batalla de Santiago”. Allí, a los siete minutos se fue expulsado Ferrini y luego, Leonel Sánchez le aplicó un golpe a Maschio que le rompió el tabique nasal, pero el juez hizo la vista gorda. Más tarde, el expulsado fue el italiano David, quién busco vengar a su compañero, finalizando el encuentro con escenas de pugilato y un 2 a 0 a favor de los locales.

Además, Pele no pudo completar la copa porque una lesión lo dejó afuera en el segundo encuentro. A pesar de ello, a Brasil le alcanzó con Garrincha y, repitiendo nueve de los once campeones de Suecia 58, se coronó una vez más, derrotando en la final a Checoslovaquia e igualando a Italia y Uruguay con dos trofeos Jules Rimet.

Otros hechos curiosos de ese Mundial fueron el empate entre Colombia y la URSS en cuatro tantos, cuando los rusos ganaban cómodamente por 4 a 1, y el gol olímpico anotado en ese encuentro por Coll para los cafeteros, que es el primero y único registrado hasta hoy en copas del Mundo por esa vía. Además, en este certamen se implementó el desempate por diferencia de gol, que sería determinante para el futuro de la Argentina.

En lo que respecta a la albiceleste, el plantel estaba compuesto por:

Arqueros: 1- Antonio Roma, Boca Juniors; 12- Rogelio Domínguez, River Plate.

Defensores: 3- Silvio Marzolini, Boca Juniors; 15- Rubén Marino Navarro, Independiente; 6- Raúl Páez, San Lorenzo de Almagro; 4- Alberto Sainz, River Plate; 2- José Ramos Delgado, River Plate; 17- José Rafael Albrecht, Estudiantes de La Plata; 14- Alberto Mariotti, San Lorenzo de Almagro.

Mediocampistas: 5- Federico Sacchi, Racing; 18- Vladislao Cap, River Plate; 22- Alberto González, Boca Juniors; 8- Martín Pando, River Plate; 16- Antonio Ubaldo Rattin, Boca Juniors; 13- Oscar Rossi, San Lorenzo de Almagro.

Delanteros: 11- Raúl Belén, Racing; 7- Héctor Facundo, San Lorenzo de Almagro; 20- Juan Carlos Oleniak, Argentinos Juniors; 9- Marcelo Pagani, River Plate; 10- José Sanfilippo, San Lorenzo de Almagro; 19- Rubén Sosa, Racing; 21- Ramón Abeledo, Independiente.

Director técnico: Juan Carlos Lorenzo.

La pobre actuación Argentina marcó el pronto camino de regreso a casa. Habitando el grupo D junto con Hungría, Bulgaria e Inglaterra, el combinado nacional no pudo superar la barrera europea y se quedó eliminado en la primera ronda por diferencia de gol.

El debut frente a Bulgaria era auspicioso por la victoria, pero no invitaba a ilusionarse por lo escaso del marcador, 1 a 0 con gol de Facundo, ante el rival más débil y por el pobre juego mostrado.

En la segunda presentación, Inglaterra victimizó al equipo de Lorenzo con un contundente 3 a 1. El gol lo marcó José Sanfilippo a los 36 minutos del complemento. La derrota dejaba a la albiceleste al borde del abismo, ya que faltaba enfrentar a Hungría, que aparecía como el rival más fuerte del grupo tras ganarles 2 a 1 a los isleños y 6 a 1 a loso búlgaros.

Los empates en cero de ambos encuentros de la última jornada condenaron las ilusiones argentinas, ya que al finalizar igualado en tres puntos con Inglaterra, la reglamentación impuesta por la FIFA lo dejaba tercero con -1 de diferencia, contra el +1 de los británicos.

En lo que respecta a los hombres de River Plate, fueron seis los representantes en la competición mundialista, pero ninguno pudo salir de la mediocridad presentada por el conjunto nacional. Roberto Sainz, Vladislao Cap y Marcelo Pagani tuvieron dos actuaciones; y Rogelio Domínguez, José Ramos Delgado y Martíin Pando participaron en un solo encuentro. Solamente frente a Hungría, en el empate sin goles, todos los representantes del Millonario ingresaron como titulares.

A pesar de estar pasando por una etapa dura en el plano local, donde el último título se había logrado en 1957, los jugadores del Millo seguían siendo bien vistos por los entrenadores nacionales y así seguiría siendo en los años subsiguientes, a pesar de los casi 18 años sin títulos locales.

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jueves, 17 de julio de 2014

Muchas pruebas

Homenaje a Di Stefano – Bogotá, Colombia – 16 de julio de 2014
Millonarios (Bogotá) 2 (4) – River Plate 2 (3)
Homenaje a Di Stefano (foto minutouno.com)













Para el debut de Marcelo Gallardo como entrenador de River se programó un amistoso de carácter oficial frente a Millonarios de Bogotá, un club con estrecho vínculo e importantes relaciones institucionales y deportivas con River Plate.

El fallecimiento de Alfredo Di Stefano el pasado 7 de julio, permitió que en dicho amistoso se llevara a cabo un homenaje al jugador, que vistió las camisetas de ambos equipos. La Saeta debutó en el Millonario Argentino y dos años después, en medio de un conflicto por el tope salarial de los jugadores profesional, se marchó al Millonarios Colombiano. De allí partiría rumbo a Madrid donde alcanzaría el pináculo de su carrera.

Volviendo al encuentro disputado en tierras cafeteras, no se puede hacer un análisis demasiado profundo de lo visto ya que los 21 cambios realizados en el entre tiempo impiden hacer cualquier tipo de cojnetura, además de contemplar que al ser un partido de preparación, lo bueno y lo malo debe ser tomado con pinzas.

Si se vio una intención constante del equipo de la banda por tener la posesión del balón, y jugarlo, incluso a la salida de los tiros de esquina, y de buscar los ataques con velocidad y precisión. De más está decir que para llevar a cabo esta tarea, el técnico deberá trabajar mucho.

El partido también sirvió para marcar el regreso de varios jugadores que estuvieron a préstamo o relegados en la etapa de Ramón Díaz: Carlos Sánchez, Rodrigo Mora y Leonardo Ponzio son algunos ejemplos, aunque sus actuaciones no fueron del todo buenas. Además, se dio el lujo de probar a muchos juveniles cuando realizó los once cambios en el entretiempo para ver con cuales podrá contar de cara a las competencias oficiales.

El empate en los noventa minutos obligó a definir el encuentro desde los doce pasos, y allí, el equipo colombiano se quedó con el trofeo homenaje a la Saeta Rubia.

Formaciones

Millonarios (Bogotá): Ramos; Ochoa, Torres,  Cadavid,  Mosquera; Vargas, Villarreal, Alarcón; Candelo; Asprilla y Agudelo. Director Técnico: Juan Manuel Lillo.

River Plate: Barovero; Mercado, Maidana, Funes Mori, Vangioni; C. Sánchez, Ponzio, Ferreyra; Lanzini; Mora y Driussi. Director Técnico: Marcelo Gallardo.

Ingresaron: Chiarini; F.Vega, Pezzella, Cabrera, Urribarri; Emiliano Agüero, Kranevitter, Rojas; Luciano Romero; Andrada y Boyé.

Resumen

Goles: 1’PT Agudelo (Mil); 42’PT Lanzini (Riv); 24’ST Plata (Mil); 26’ST Urribarri (Riv)
Definición por penales: para River convirtieron Rojas, Pezzella y Boyé y fallaron Andrada y Chiarini. Por Millonarios convirtieron Ortíz, Vázquez, Leudo y Plata.
Incidencias: no hubo
Arbitro: A. Vélez (Col)
Estadio: Nemesio Camacho, El Campín (Bogotá)
Figura: vacante

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sábado, 28 de junio de 2014

Mundial Suecia 1958

El desastre de Suecia
El plantel rumbo a Suecia












En los Mundiales de 1930 y 1934, River no tuvo representantes en la Selección Nacional, aunque si hubo jugadores que luego llegarían a la institución (Carlos Peucelle y Angel Bossio, por ejemplo). En las competencias siguientes, 1938, 1950 y 1954, la Argentina no participó, por lo que el campeonato de 1958 pasó a ser el primero en el que hubo jugadores Millonarios representando al equipo nacional.

Fue en Suecia donde comenzó la relación profesional entre River y las selecciones mundialistas. La citación de siete hombres que militaban en la institución de Núñez fue el puntapié de un vínculo que buscaba emparentar el juego del combinado nacional con el fútbol vistoso del cuadro de la banda sangre que había sido tricampeón.

La cita mundialista de 1958 se llevó a cabo entre el 8 y el 29 de junio, y contó con varias curiosidades, como ser la presencia de los cuatro países que conforman el Reino Unido: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Además, fue el primer Campeonato Mundial que se transmitió en vivo por televisión para más de sesenta países y contó con la particularidad de ser el segundo consecutivo que se disputaba en Europa, a pesar del acuerdo de llevar a cabo uno en cada continente de forma alternada. Brasil fue el primero en reclamar al respecto, pero finalmente cedió en sus pretensiones y se presentó en Suecia, logrando su primera conquista de la mano de Pelé y siendo la primera selección en ganar un mundial fuera de su continente. Como corolario, no participaron dos de los tres campeones del mundo hasta ese momento: Uruguay e Italia.

Con respecto a la Argentina, no fue buena la actuación de los muchachos dirigidos por Guillermo Stábile, que venían de ganar con solvencia el sudamericano de 1957 y llegaban como candidatos a quedarse por primera vez con el trofeo Jules Rimet. En la fase de grupos debieron enfrentar a Alemania (último campeón), Irlanda del Norte y Checoslovaquia.

El plantel estaba compuesto por:

Arqueros: 1- Amadeo Carrizo (32), River Plate; 12- Julio Musimessi  (33), Boca Juniors.

Defensores: 2- Pedro Dellacha (31), Racing Club; 3-Federico Vairo (27), River Plate; 4- Juan Francisco Lombardo (32), Boca Juniors; 6- José Varacka               (26), Independiente; 13- Alfredo Pérez (29), River Plate; 14- Federico Edwards (27), Boca Juniors; 15- David Acevedo (21), Independiente; 17- José Ramos Delgado (22), Lanús.

Mediocampista: 5- Néstor Rossi (33), River Plate; 8- Eliseo Prado (28), River Plate; 16- Eliseo Mouriño (31) Boca Juniors; 19- Ludovico Avio (25), Vélez Sarsfield.

Delanteros: 7- Orestes Corbatta  (22), Racing Club; 9- Norberto Menéndez (21), River Plate; 10- Alfredo Rojas  (21), Lanús; 11- Ángel Labruna  (39), River Plate; 18- Roberto Boggio (26), San Lorenzo; 20- Ricardo Infante (33), Estudiantes de La Plata; 21- José Sanfilippo (23), San Lorenzo; 22- Osvaldo Cruz (27), Independiente.

Director Técnico: Guillermo Stábile.

De las tres presentaciones, Argentina ganó una y perdió las dos restantes. En el debut, frente al campeón del mundo, Orestes Corbatta ponía en ventaja a la selección a los dos minutos, pero los teutones lo darían vuelta antes del final de la primera etapa y rubricarían la victoria en el complemento, con un 3 a 1 final.

La segunda presentación fue contra el debutante Irlanda del Norte, que había derrotado a Checoslovaquia en su primer encuentro. A pesar de comenzar en desventaja a los tres minutos, el combinado albiceleste logró llegar al empate antes del descanso, nuevamente por medio de Corbatta, de penal, y en el segundo tiempo revirtió el marcador gracias a los tantos de Norberto Menéndez (primer goleador millonario en un mundial) y Ludovico Avio.

Con las chances intactas de clasificar a la siguiente ronda, Argentina debía vencer a Checoslovaquia, que tenía una derrota y un empate, para asegurarse el pase a cuartos de final.

Lamentablemente, ese encuentro es recordado como la peor actuación de un combinado nacional en un mundial, a tal punto que se lo denomina “El desastre de Suecia”. La apabullante derrota frente al conjunto checo, por 6 a 1, dejó afuera a la selección nacional y marcó el final de un estilo de juego. Los jugadores argentinos fueron superados físicamente y sin atenuantes, y ya en esos años se hablaba de la velocidad y profesionalidad de los europeos. Se terminaba el mito de que la técnica sudamericana alcanzaba para superar a los rivales, a tal punto que Labruna declaró: “Fuimos al Campeonato Mundial de 1958  con los ojos vendados. No estábamos preparados ni física ni técnicamente para afrontar tres partidos en una semana; cuando llegamos a Suecia creíamos que éramos los mejores del universo”.

Uno de los que más lo sufrió fue Amadeo Carrizo, arquero en aquella fatídica jornada, que con 32 años no pudo hacer nada para evitar la goleada. El uno participó de los tres encuentros, con un saldo de diez goles recibidos.

Además de Tarzán, completaron tres presencias, Federico Vairo, Néstor Rossi y Norberto Menéndez, autor de un gol contra Irlanda; un veterano Ángel Labruna titularizó en dos ocasiones; y con una participación aparece Eliseo Prado. Alfredo Pérez no estuvo desde el inicio en ningún encuentro del campeonato.

El Millonario venía de ser tricampeón y había comenzado con dos triunfos y un empate el campeonato de 1958 antes de la interrupción por el Mundial. Fue tan duro el golpe en el país escandinavo, que los jugadores de River que habían viajado a representar a la selección no pudieron recuperarse y el equipo terminó deambulando por el certamen local hasta acabar en el quinto puesto.

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jueves, 12 de junio de 2014

Leopoldo Jacinto Luque



















A lo largo de la historia, muchos jugadores llegaron a River con pergaminos de hazañas y grandes actuaciones, pero al ponerse el manto sagrado, se hundían en el ostracismo y la intrascendencia. Otros llegaban con perfil bajo y sin mucho ruido, pero acababan sorprendiendo al público Millonario.

En 1975, River Plate cortaba la racha de 18 años sin títulos y Carlos Morete, su goleador, era transferido al fútbol español. Para cubrir su partida, se incorporó a Leopoldo Jacinto Luque, un santafesino, de 26 años, que le había convertido en dos ocasiones en el Metropolitano de 1975, y que tenía recorrido en equipos del interior pero poca continuidad en Primera División.

El Pulpo no tardó en demostrar porque fue el elegido. El día de su debut, el 21 de septiembre de 1975, convirtió el gol de la victoria, nada menos que contra Boca, en la Bombonera. A partir de allí, sería pieza clave en el equipo de Ángel Labruna, a tal punto que condenaría a un naciente Ramón Díaz a ingresar en los segundos tiempos.

A pesar de medir alrededor de un metro ochenta, era un jugador veloz, ágil, de una potencia arrolladora y un olfato infalible. Características difíciles de combinar en un goleador, pero que le quedaban pintadas para el paladar riverplatense.

Fue en el conjunto Millonario donde encontró su lugar en el mundo. De breves pasos por Unión y Rosario central, vistió la banda sangre durante cinco años, período en el que se ganó la confianza de César Luis Menotti, seleccionador nacional, para formar parte del plantel Argentino campeón del Mundo de 1978.

En River jugó 207 encuentros oficiales (176 por torneos de AFA y 31 internacionales) y convirtió 84 goles (75 en AFA y 9 internacionales), números que lo ubican dentro de los magníficos artilleros riverplatenses.

Entre sus obras con la casaca Millonaria se encuentra un gol de taco a Huracán, convertido el 2 de diciembre de 1979; y el record de ser el único jugador que logró convertir cinco goles en un clásico. Fue contra San Lorenzo, el 22 de febrero de 1976, el encuentro finalizó 5 a 1 en favor del Millonario, y Leopoldo metió los cinco.

Este espigado delantero de bigote setentoso y brazos largos hasta el infinito, fue uno de los grandes goleadores de la historia Millonaria. Generalmente, cuando se habla de ídolos, se suele mencionar a Norberto Alonso, Amadeo Carrizo, Ariel Ortega, Ángel Labruna, Enzo Francéscoli y Adolfo Pedernera, pero no se tiene en cuenta a Luque, que sin dudas, merece un lugar en esa galería.