Copa
Sudamericana – cuartos de final – 6 de noviembre de 2013
River Plate
1 (1) – Lanús 3 (3)
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imagen repetida (foto infobae) |
El título resume absolutamente todo. La derrota con Lanús puso punto final a una ilusión que se sustentaba solo por la historia y los pergaminos, gastados, que River y Ramón Díaz ostentan. Los malos funcionamientos se iban acumulando y, tarde o temprano, una derrota como esta iba a llegar.
El triunfo
del granate es inobjetable. Superó ampliamente al local en todas las líneas y
llevó a cabo un plan perfecto que a los seis minutos ya había dado sus frutos.
El riojano dispuso un equipo con la mayoría de las incorporaciones, que pocas
veces actuaron juntos.
Claramente
se vio el enfrentamiento entre un equipo con solidado y con ideas claras, contra
un conjunto de nombres, que no deja margen para la discusión. A la media hora
la serie estaba liquidada, y lo que vino después, fue ver como los hombres de
River no encontraban la forma de entrar,
ni el carácter para afrontar un encuentro decisivo y los de Lanús manejaban los
tiempos a su antojo.
El único
que se salva del incendio es el pibe Matías Kranevitter, que entendió a la
perfección como deben jugarse estos encuentros y, por supuesto, Marcelo
Barovero, que de no ser por él, esta serie se hubiera liquidado en el primer
partido en el sur.
Hacer leña del
árbol caído no sirve para nada. Contarle las costillas a la dirigencia o al
técnico por los jugadores que dejaron ir, los planteos que propusieron o las
incorporaciones que trajeron, tampoco suma demasiado. Si hay que tenerlo en
cuenta y aprender para el futuro, pero subirse al caballo del fracaso para
remarcar los errores, como hicieron muchos medios periodísticos partidarios, es
querer apagar el fuego con kerosene.
Sin dudas
que es el fin de una etapa. No creo que la del Pelado al frente del equipo, ya
que no hay otro entrenador con las espaldas anchas para bancarse una racha
adversa. Es cierto que está perdiendo algo de consenso entre la gente, pero
ningún otro podría soportar más de tres partidos sin victorias.
Ya quedó
definido que es el fin de una presidencia que desde lo deportivo ha sido un
rotundo fracaso. La decisión de Daniel Passarella de renunciar a la reelección
deja el camino allanado para que un nuevo presidente pueda ser la piedra
fundamental que reencause el camino de grandeza que ha sido mancillado en los últimos
diez años.
Además, debemos
ser conscientes que no se puede resolver una década de des manejos en un par de
años. Será necesario paciencia e ideas claras para poder salir adelante. La
exigencia es mucha, y la paciencia deberá ser directamente proporcional a esa
demanda.
También es
el fin para varios jugadores. Algunos porque ya han tenido tiempo suficiente
para mostrar sus cualidades y no se han podido ganar la continuidad y otros
porque no justificaron el esfuerzo que se hizo por ellos.
Leonardo
Ponzio y Cristian Ledesma están lejos de lo que supieron ser una temporada
atrás. Jonathan Bottinelli y Jonathan Fabbro, nunca demostraron porque fueron
contratados. Ariel Rojas nunca respondió con actuaciones la infinidad de veces
que se le dio la titularidad. Carlos Carbonero y Osmar Ferreyra prácticamente pasaron
desapercibidos cada vez que jugaron. Y estos son solo algunos casos.
Se deberá
hacer una renovación importante del plantel, que no podrá ser posible en el
verano porque solo se pueden incorporar dos jugadores. Habrá que darle
oportunidades a los que vuelvan de préstamos de otros clubes o seguir fogueando
a juveniles, como Matías Kranevitter, que mostró que puede ser el cinco del
equipo.
Por último,
solo queda un objetivo, sumar los quince puntos que quedan para no tener que
estar mirando la tabla que nos llevó a jugar un año en la segunda categoría.
Hoy el Millonario está cómodo, pero hace cinco partidos que no gana, sumo dos
puntos de quince y, si sigue así, se puede complicar de cara al futuro.
Se imponen
tiempos de cambio, ojalá sean los tiempos que lleven a River a recuperar lo que
supo ser y que todos los hinchas extrañamos. Ese River grande por el juego y
los resultados deportivos, y no el que se creó en base la cultura del aguante.
Ojalá también sea el fin de ese ciclo.
Formaciones:
River
Plate: Barovero (6); Mercado (4), Pezzella (4), Bottinelli (3), Vangioni (3); Kranevitter
(6), Ponzio (2), Ferreyra (3); Fabbro (3); Menseguez (2), Gutiérrez (4). DT: Ramón
Díaz
Ingresaron:
0′ST Maidana (4) por Bottinelli; 0′ST Lanzini (4) por Ponzio; 0’ST Carbonero (4)
por Vangioni
Lanús:
Marchesín; Araujo, Goltz, Izquierdoz, Velázquez; González, Somoza, Díaz;
Acosta, Silva y Melano. DT: Gmo. Barros Schellotto
Resúmen
Goles: 6’PT
González (Lan); 31’PT Silva (Lan); 25’ST Ayala (Lan); 38’ST Gutiérrez (Riv)
Incidencias:
no hubo
Arbitro: D.
Abal (aceptable)
Figura: Melano
(Lan)
El mejor de
River: Kranevitter
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